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Phyllida Lloyd desconoce la existencia de Wikipedia

Crítica de La Dama de HierroPor Jos Rodríguez

Babel, Mar Adentro, La Vida es Bella, Crash...son películas. Algunas mejor que otras con algo en común: son manipuladoras. O por lo menos lo intentan. ¿Por qué ese afán desmedido por llevar al espectador al terreno deseado sin importar que medio usar para ello? ¿Por qué no dejar que él mismo se construya la historia y los personajes en la cabeza sin necesidad de "ayudas"? ¿Cómo tienen las santas narices Abi Morgan y Phyllida Lloyd de decirme que Margaret Thatcher era "x" cuando yo sé que es "y"? ¿Acaso saben más que los libros de historia y los historiadores que catalogan a la que fuera Primer Ministro de Inglaterra durante once años como uno de los gobernantes más extremos, déspotas y unilaterales que han existido jamás? Es una lástima que producciones como ésta sigan la estela de Oliver Stone y no de Frears o Hooper en cuanto a la utilización sin control del maniqueísmo más radical. Lástima porque la película tiene calidad cinematográfica suficiente como para haber prescindido de tales artimañas sin resentirse en absoluto. Contando con una de las mejores actrices de la historia como Meryl Streep, experta en humanizar todo tipo de personajes, estaba de más. La primera escena de una película suele adelantar el tono general del resto y aquí nos encontramos a una Thatcher vieja, sola y dándose de bruces con el horror de su pasado hasta yendo a comprar el pan.

La estructura del film puede resultar cansina y difícil de seguir para el gran público puesto que está fragmentado en flashbacks, continuos cambios temporales episódicos y alucinaciones de la protagonista. Lloyd intenta sumergirnos en la enferma mente de Thatcher mediante idas y venidas pero no es hasta la mitad del metraje cuando lo consigue debido a la dramática y triste historia de amor con su marido, un magnífico Jim Broadbent (que actor más infravalorado...). La historia de amor es, de largo, lo mejor de La Dama de Hierro, gracias a una química a prueba de bombas (perdón por el chiste) entre Broadbent y Streep (aunque solo se le reconocerá el mérito a ella). De hecho, ésta fragmentación parece diseñada a modo de pequeños trailers con su principio, desarrollo y final con una carga emocional potente y bien construida. Directora y guionista han decidido pasar de puntillas por el Thatcherismo en favor de la persona, lo cual me parece muy correcto y algo totalmente loable, si no fuera porque esa persona que han dibujado no es Margaret Thatcher. Si se apuesta por retratar a la persona, quiero ver a esa persona porque si no es mejor crear un personaje anónimo desde cero y todos estos problemas quedarían eliminados al no existir comparación o posibilidad de corroborar. Morgan también olvida que el contexto es importante para entender el funcionamiento de una mente humana y la toma de decisiones. No podemos mezclar en cinco minutos la Guerra de las Malvinas, el atentado del IRA y su lucha contra los soviéticos sin más datos que unas pobres imágenes de archivo. Aparte de que condensar sesenta años en cien minutos es imposible y una locura.

La directora de Mamma Mia no deja pasar la oportunidad de hacer hincapié en la exaltación de un feminismo barato y de folletín, en donde el mundo entero se equivoca donde la Thatcher acierta para acto seguido omitir las consecuencias de algunas de sus funestas decisiones. El feminismo es muy respetable cuando existen motivos para ello pero en la historia real los opositores de la Primer Ministro tenían motivos más que suficientes para cargar contra ella sin importar si era mujer u hombre. Insisto, no creemos un héroe o un monstruo donde ya hay un personaje con matices, grises y muy atractivo para una adaptación cinematográfica. A pesar de todo no es una mala película ya que el ritmo que Lloyd imprime es el adecuado en cada momento y sabe gestionar muy bien momentos emotivos con otros más distendidos. Streep y Broadbent están majestuosos pero me gustaría destacar a Alexandra Roach interpretando a una joven y revolucionaria Thatcher de forma sublime. Mi pregunta es si realmente hacían falta tantos kilos de maquillaje en la cara de la actriz de Los Puentes de Madison, ya que en algunas escenas apenas puede mover la boca y solo logra transmitir algo a través de los ojos. Thomas Newman se reinventa y ejecuta su mejor banda sonora en años, lejos de sus típicos tics a los que nos tenía acostumbrados.

Es un film muy emotivo con un final que hará las delicias de los aficionados a soltar la lagrimilla en el cine (reconozco que conmigo funcionó) que podría haber sido mucho más de no ser por los problemas antes citados. Es triste que la típica película perfecta británica como ésta (perfecta en reparto, técnicamente, musicalmente, visualmente...) quede marcada como un intento digno pero fallido de llevar a la pantalla a un personaje tan bestial como lo es Margaret Thatcher. Aún así, muy disfrutable si se consigue ignorar sus deficiencias y una oportunidad de oro de disfrutar del mejor elenco posible en cualquier película: cualquiera que esté integrado por británicos. Una última reflexión...Streep está de Óscar, es innegable, pero ¿Las británicas Judi Dench, Vanessa Redgrave, o Julie Christie (por no citar a Helen Mirren) lo hubieran hecho peor?

PD: Quien haya visto Little Britain tendrá difícil aguantarse la risa ante las repetidas voces que gritan "Margaret, Margaret..."

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