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México: Aumenta el riesgo para trabajadoras y trabajadores de la salud en la línea del frente

A lo largo de los últimos tres años, se ha registrado un aumento de los riesgos que corren los trabajadores de la salud que atienden a heridos y enfermos en Ciudad Juárez, México. Los ataques cometidos contra pacientes e instalaciones médicas prácticamente son moneda corriente en esta ciudad de un millón y medio de habitantes ubicada en la frontera con Estados Unidos. Esos ataques obstaculizan el acceso de los pacientes a la atención médica.


© Reuters / STRINGER Mexico / RTR2KPMV
"Cuatro hombres enmascarados ingresaron en un centro médico estatal de la ciudad. Nos apuntaron con armas, a nosotros y a los pacientes, en la sala de espera. Nos arrojamos al piso, y uno de los hombres identificó a la víctima que buscaban y le disparó hasta matarlo”, dice Francisco, de la filial de Ciudad Juárez de la Cruz Roja Mexicana.

Según recuerda, los asesinos se fueron después como si nada hubiese pasado, mientras Francisco y otros trabajadores de la Cruz Roja calmaban a los pacientes y al personal médico.

Según cifras del Gobierno mexicano, unas 3.100 personas murieron en incidentes relacionados con las drogas en Ciudad Juárez en 2010. La violencia hace peligrar la asistencia de salud: el personal médico muchas veces corre riesgo de vida y, con frecuencia, los pacientes no pueden recibir el tratamiento que necesitan.

Mayor violencia, mayores riesgos

A lo largo de los últimos tres años, la violencia organizada se ha intensificado en la ciudad. La Cruz Roja Mexicana ha incrementado sus servicios, abrió una tercera filial y ha seleccionado personal más calificado para atender las emergencias médicas.

"Hemos sido testigos de una situación única en Ciudad Juárez”, dice Raúl, colaborador de la Cruz Roja de la ciudad. “La violencia ha aumentado tanto que hemos tenido que reforzar nuestros servicios a la comunidad.”

La Cruz Roja ha mejorado sus servicios, y su flota de ambulancias ha pasado de 15 a 35 unidades. Más de doscientos empleados remunerados y voluntarios ayudan a hacer funcionar los tres centros médicos de la ciudad, donde se atiende a heridos y enfermos en circunstancias cada vez más difíciles.

La mayoría de las veces, se solicitaba el servicio de la Cruz Roja en relación con accidentes de tránsito o para trasladar enfermos al hospital. Pero, según el paramédico Francisco, “era raro que tuviéramos que atender a víctimas de disparos, pero estos casos se han vuelto más frecuentes”. Además, ahora son pocas las víctimas que aún están con vida cuando el servicio llega, y la mayoría de las personas que tienen que evacuar se encuentran en estado crítico.

El acceso más seguro permite salvar vidas

El Comité Internacional de la Cruz Roja ha estado trabajando con la Cruz Roja Mexicana para mejorar la seguridad de sus voluntarios y sus empleados, a través de un programa de acceso más seguro.

"Nuestra modalidad de trabajo ha dado un giro de 180 grados”, dice Jorge, coordinador de socorro. “Hace unos pocos años, podíamos llegar a la escena de un incidente en forma bastante libre, pero ahora hemos tenido que adoptar un protocolo para responder a las emergencias.”

A partir del momento en que la Cruz Roja recibe una llamada en su centro radial de operaciones, lo primero que hace es confirmar si la policía está en el lugar, si la víctima está con vida y si necesita atención prehospitalaria. El equipo de la ambulancia sólo puede acercarse al lugar después de que la policía haya controlado el área y debe atenerse a normas estrictas para trasladar al paciente.

El acceso a un paciente que necesita atención es un reto constante dado que las frecuencias de radio de la Cruz Roja y advierten a suelen ser interrumpidas con advertencias para que las ambulancias se mantengan alejadas de un incidente en particular o se retiren de determinada zona.

"Transmiten una de sus famosas canciones durante 20 o 30 segundos en nuestra onda de radio y después nos dicen que no debemos ir a determinada zona”, explica Francisco y añade que los equipos se atienen a su protocolo de seguridad y regresan a la base.

Sin duda, los paramédicos, los médicos y los enfermeros de la Cruz Roja están trabajando en una ciudad peligrosa pero, si bien corren riesgos personales considerables, están decididos a garantizar que los pacientes obtengan la atención médica que necesitan y merecen.

Para muchos paramédicos como Francisco, prestar servicios para la Cruz Roja no es un trabajo sino una vocación.

"Me gusta lo que hago. Nunca voy a dejar de hacerlo. Sé que siempre se puede hacer algo para ayudar a las personas y aliviar su dolor.”

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