MSF: Muchos haitianos siguen sin acceso a servicios médicos de urgencia
AI: Las autoridades empujan a los damnificados del terremoto a vivir en la calle
El terremoto que azotó a Haití dos años atrás, el 12 de enero de 2010, dejó un saldo de más de 230.000 muertos, cientos de miles de personas sin hogar y afectó la vida de millones de haitianos. Las imágenes de la catástrofe conmovieron a la comunidad internacional.
Apenas ocurrió el sismo, el sistema de Naciones Unidas movilizó a todas sus agencias de ayuda para asistir masivamente al país caribeño. Entre ellas, el Programa Mundial de Alimentos.
El Gobierno haitiano adelanta un plan de reubicación para solventar el problema de los damnificados, que permanecen en refugios improvisados, mientras el pueblo aún espera la total reconstrucción de su nación.
Agencias de noticias internacionales informaron este jueves que los haitianos realizan ceremonias solemnes junto a fosas comunes para recordar a las víctimas de este sismo catastrófico, el peor registrado en la historia de Haití.
La enviada especial de teleSUR a la nación antillana, Madelein García informó este jueves que "un día como hoy un terremoto sacudió el oeste de Haití y mató a 316 mil personas según cifras oficiales".
Reportó que para este jueves en la Catedral de Puerto Príncipe (capital) "se celebra una misa en memoria de los caídos. En esta Catedral se estima que fallecieron unas 200 personas".
"Hay una cantidad de fotos que han sido colocadas en las ruinas de la catedral para recordar a las víctimas (...) Aquí hay mucho sentimiento, las personas llegan con flores y pasan por cada uno de los murales para conocer los rostros de los caídos", indicó.
Informó que "actualmente quedan 540 mil haitianos en carpas y para la mañana de hoy (jueves) hay una marcha para protestar y levantar la voz porque no se ha completado la reconstrucción".
Dos años después no hay reconstrucción
El director de la Plataforma para la Alternativa del Desarrollo de Haití, Cimille Chalmers, expresó que el 12 de enero "es un día de mucho sufrimiento, de muchas lágrimas, pero también un día para saludar la solidaridad que se levantó en Haití gracias a los Gobiernos progresistas".
También "es un día para reflexionar porque luego de dos años no se han hecho muchas cosas (...) Sólo se han recogido el 12 por ciento de los escombros y esto es inaceptable", manifestó Chalmers.
"Nuestra esperanza es que este evento del 12 de enero y de esta experiencia negativa nos sirvan de lección para construir una nueva relación entre Haití y los pueblos del mundo y que no se utilice la ayuda para agenda de dominación e imperialismo como lo ha hecho Estados Unidos (EE.UU.)", señaló.
Enfatizó que la agenda internacional de reconstrucción "ha sido un pretexto (...) Tres mil tropas extranjeras han estado en Haití, armas nucleares por parte de militares de EE.UU. (...) Se han utilizado muchos recursos para otras agendas, como para reforzar la zona franca y construir un parque industrial", de 257 millones de dólares en la costa noroccidental de Haití.
Chalmers informó que los haitianos "haremos una marcha, caminaremos este jueves por universidades, escuelas, y en cada punto daremos un mensaje de recuerdos, pero también de alternativas".
Este miércoles el presidente haitiano, Michele Martelly, prometió que su gobierno "redoblará esfuerzos" para reconstruir a la nación y erradicar la miseria.
Pese a las promesas del Gobierno de Martelly, los haitianos manifiestan su malestar ante la falta de techo y trabajo dos años después del terremoto. Gran parte de la población vive en campamentos improvisados que carecen de los servicios básicos.
El movimiento telúrico también causó pérdidas multimillonarias que aún no se han podido recuperar.
MSF
El sistema de salud en Puerto Príncipe y alrededores, ya insuficiente antes del seísmo, se encuentra aún desorganizado. Médicos Sin Fronteras (MSF) incrementa su capacidad hospitalaria en la zona para dar cobertura médica a la población.
El 12 de enero de 2010 quedará para siempre en la memoria colectiva de los haitianos. Prácticamente todo el mundo perdió a algún familiar, amigo o vecino en el terremoto que sacudió el país aquel día, y muchos de los supervivientes siguen sufriendo secuelas físicas o psicológicas. Las cicatrices también están presentes en las calles, donde los escombros se amontonan junto a los socavones aún abiertos.
MSF ya trabajaba en Haití antes del terremoto, y perdió a 12 de sus trabajadores aquel día. Dos de sus hospitales en Puerto Príncipe –el centro de urgencias La Trinité y la clínica gineco-obstétrica Solidarité– quedaron destruidos. En estos dos años, la organización médico-humanitaria ha respaldado al Ministerio de Salud haitiano en el arrabal chabolista de Cité Soleil, y ha construido cuatro hospitales de urgencias en la zona afectada por el terremoto, donde la población total se estima en unos dos millones de personas.
Seiscientas camas de hospital para los haitianos
El pasado abril, MSF abrió un centro de referencia para urgencias obstétricas, con 130 camas de hospitalización, en el barrio de Delmas 33 de la capital. Este hospital atiende a mujeres embarazadas con complicaciones que pueden suponer una amenaza para sus vidas o las de sus bebés. Desde que entró en funcionamiento, este centro ha realizado 1.432 operaciones y ha asistido el nacimiento de 4.600 niños.
Uno de los recién nacidos es Esther; su madre, Belgarde, recuerda que perdió a sus tres primeros hijos justo después del parto. “El último fue prematuro, como los demás, pero gracias a la atención que hemos recibido, tengo la esperanza de llevármela a casa pronto”, explica.
MSF abrió el hospital Drouillard en la zona norte de la capital el 9 de mayo de 2011, con una capacidad de 208 camas. Este centro ha reemplazado al hospital de campaña que fue instalado en tiendas hinchables justo después del terremoto en el campo de deportes de la escuela de Saint-Louis de Gonzague. El equipo médico de Drouillard atiende urgencias médicas y quirúrgicas y a quemados graves, al tiempo que también ofrece servicios de fisioterapia y de atención psicológica. Cada día se atiende a unos 55 nuevos pacientes de media y se realizan 20 intervenciones quirúrgicas.
“Estos casos que vemos hoy ya no pueden atribuirse al terremoto: tienen que ver sobre todo con accidentes de tráfico o domésticos y con episodios de violencia”, explica el director médico del hospital, Félix Konan-Kouassi. “Por otro lado, desde el terremoto, también hemos observado una mayor vulnerabilidad psicológica en los pacientes, a quienes resulta más difícil soportar traumas adicionales, como una agresión o un accidente”.
El hospital de Chatuley, en Léogâne (ciudad situada al oeste de la capital, cerca del epicentro del terremoto, que fue destruida en un 80%), está instalado dentro de contenedores. Cuenta con un total de 160 camas hospitalarias. Aunque fue proyectado como un centro temporal, a estas alturas sigue siendo el único hospital de la región, en el que se atienden urgencias y se proporciona atención gineco-obstétrica y pediátrica. En 2011 fueron atendidos 73.741 pacientes, se realizaron 3.755 operaciones y se asistieron 4.501 partos en dicho centro.
Por último, en la zona industrial de Tabarre, en el este de Puerto Príncipe, MSF está rematando la construcción del centro Nap Kenbe ("esperanza” en criollo), que abrirá en febrero de 2012. Será una estructura gratuita adicional para los haitianos del área metropolitana. Compuesto por 268 unidades modulares y 108 camas, proporcionará servicios de trauma y cirugía abdominal.
MSF también sigue trabajando en el centro de referencias y urgencias de Martissant, que abrió a finales de 2006 y trata a una media de 4.370 pacientes cada mes.
Mantener la alerta
“Muchas de las infraestructura de salud de la capital desaparecieron el 12 de enero de 2010, y ya antes de esa fecha el sistema de salud era limitado, ni siquiera era plenamente operativo”, apunta Gerard Bedock, coordinador general de MSF en Haití. “El terremoto puso de manifiesto las deficiencias del sistema de salud haitiano y además las acrecentó. Llevará mucho tiempo reconstruirlo. Mientras tanto, estamos trabajando para cubrir los vacíos en atención médica en la medida de lo posible, al tiempo que respondemos a potenciales nuevas emergencias, como el cólera”.
Durante la grave epidemia de cólera que afectó al país a finales de octubre de 2010, se registraron más de 500.000 casos. “Cientos de miles de personas siguen viviendo en precarias condiciones en campamentos improvisados”, recuerda Wendy Lai, coordinadora médica de MSF. “El acceso a agua potable y a saneamiento es muy limitado en todo el país, especialmente en zonas rurales y remotas. Esta situación fomenta la propagación de enfermedades infecciosas. Aunque el número de nuevos casos de cólera ha disminuido considerablemente, seguimos registrando varios cientos cada semana y el riesgo de repunte estacional de la epidemia sigue siendo muy elevado. Debemos extremar la vigilancia”.
Datos financieros
En cuanto al balance financiero, los ingresos de MSF asignados en 2010 a la emergencia de Haití (tanto para el terremoto como para la epidemia de cólera) alcanzaron los 111 millones de euros, de los que se gastaron 106 millones en las operaciones de ese mismo año. En 2011, los gastos se situaron en los 64 millones de euros (la cifra consolidada de ingresos aún no está disponible, aunque fueron muy inferiores a los de 2010 y en todo caso no cubrieron los gastos realizados en 2011, que fueron financiados principalmente por fondos propios de MSF). Dentro de estos presupuestos, se destinaron específicamente 15 millones a la respuesta de emergencia al cólera en 2010 y otros 18 millones en 2011.
MSF comenzó a trabajar en Haití en 1991, desarrollando programas de emergencia ante desastres naturales y situaciones de crisis. Inmediatamente después del terremoto de enero de 2010, la organización llevó a cabo la intervención de emergencia de mayor envergadura de su historia, con 358.000 personas atendidas, 16.570 operaciones quirúrgicas y 15.100 partos asistidos a lo largo de los 10 primeros meses.
Durante la epidemia de cólera que comenzó en octubre de 2010, MSF volvió a intervenir a una escala sin precedentes. En el momento álgido de la crisis, cerca de 4.000 trabajadores de salud de MSF atendían a pacientes de cólera en 75 instalaciones por todo el país. Entre octubre de 2010 y noviembre de 2011, MSF atendió a casi 170.000 pacientes con síntomas de cólera. Además, la organización cuenta con un plan de preparación ante emergencias y tratamiento rápido para responder a una nueva epidemia generalizada en Haití.
AI
Cientos de miles de haitianos y haitianas que viven en campamentos provisorios siguen expuestos al peligro de desalojo forzoso ilegal y otras violaciones de derechos humanos, ha dicho hoy Amnistía Internacional cuando se cumplen dos años del devastador terremoto que asoló el país caribeño.
En la últimas semanas, las autoridades haitianas han practicado una serie de desalojos forzosos en campamentos ubicados en lugares públicos en torno a la capital, Puerto Príncipe, lo que de nuevo dejó sin hogar de manera efectiva a cientos de personas damnificadas por el terremoto del 12 de enero de 2010.
Transcurridos dos años desde que el terremoto acabase con la vida de 230.000 personas y provocara lesiones a 300.000, se calcula que medio millón de personas vive aún en condiciones atroces en centenares de ciudades-tienda en Puerto Príncipe y alrededores.
Hace dos años, cuando el terremoto azotó Haití, supuso un trauma nacional, pero la situación de verse viviendo en la calle a causa de un desalojo forzoso ilegal es una crisis evitable que traumatiza aún más a las víctimas y representa una violación de los derechos humanos”, ha dicho Javier Zúñiga, asesor especial de Amnistía Internacional.
En un desalojo forzoso sucedido recientemente, durante la noche del 20 al 21 de diciembre de 2011, se sacó de forma violenta a cerca de 1.000 residentes de un campamento de Place Jérémie, una plaza de Puerto Príncipe.
Según testigos presenciales, unas 10 personas que blandían cuchillos, machetes y palos llegaron al campamento alrededor de las 4 de la madrugada del 21 de diciembre y comenzaron a destruir las tiendas. Según informes, en el campamento se alojaban unas 945 personas: 79 familias, entre cuyos miembros había mujeres embarazadas, personas ancianas y 225 menores de edad.
Una mujer que vivía en Place Jérémie describió el desalojo de la siguiente manera: “Estaba durmiendo con mi bebé de 15 días. Tiraron abajo la tienda, encima de mí, sin avisar. No tuve tiempo de llevarme nada. Sólo pude salvar al bebé. He perdido toda la ropa del bebé. Pasé la noche [a la intemperie] y no tengo nada con que tapar a mi hijo".
Algunas horas antes dos hombres pertenecientes a un movimiento local, la Asociación de Jóvenes Progresistas de Bas-Peu-de-Choses, había visitado el campamento y habían ido de tienda en tienda para realizar un "censo" improvisado de los residentes.
A los residentes desalojados se les entregó luego un sobre con una cantidad que oscilaba entre los 1.000 y los 10.000 gourdes (entre 25 y 250 dólares estadounidenses). En el momento del desalojo se vieron en la zona tres vehículos policiales, pero la policía no intervino para detener el asalto al campamento. También se ha acusado a agentes vestidos de paisano de tomar parte en el desalojo forzoso.
Cuando ONG locales interpelaron a las autoridades de Puerto Príncipe acerca del incidente, un portavoz negó toda responsabilidad con respecto al desalojo o la reubicación de las familias que habían quedado sin hogar. Tras el desalojo de Place Jérémie, un grupo de ONG haitianas exigieron a las autoridades del país respuestas acerca del incidente, ya que nadie había asumido la responsabilidad por lo sucedido.
Crecen las denuncias de la población haitiana sobre tácticas de coacción empleadas para que abandone los campamentos en los que vive desde el terremoto de 2010, como por ejemplo sobornos con dinero y amenezas por parte de miembros de las fuerzas de seguridad o grupos armados vestidos de paisano.
Los desalojos forzosos se producen con frecuencia sin previo aviso y sin consultar a las personas que viven en los campamentos. También con frecuencia se hace un uso excesivo de la fuerza, a veces con el conocimiento evidente o participación directa de la policía haitiana.
Amnistía Internacional ha instado en repetidas ocasiones a las autoridades haitianas a cumplir las leyes nacionales y las normas internationales a la hora de realojar a los damnificados por el terremoto para que no sigan en campamentos provisorios.
La organización también ha pedido reiteradamente a la ONU y a la comunidad internacional que intensifiquen su apoyo al gobierno haitiano para que proporcione a las personas internamente desplazadas alternativas de vivienda adecuadas y garantice que no se tolerarán los desalojos ilegales.
“El respeto por los derechos humanos debe ser el eje del plan de reconstrucción de las autoridades haitianas –los desalojos de los campamentos deben llevarse a cabo según el proceso debido y debe ofrecerse a las familias desplazadas alternativas de vivienda adecuadas”, ha manifestado Javier Zúñiga.
En el primer aniversadio del terremoto, Amnistía Internacional publicó un informe en el que documentaba cómo las mujeres y las niñas que viven en los campamentos estaban más expuestas a sufrir violencia sexual y violación, a menudo a manos de hombres armados que merodean por los campamenos de noche. Poco se ha hecho para mejorar esa situación: las mujeres y niñas haitianas siguen sufriendo una violencia escandalosa.
AI: Las autoridades empujan a los damnificados del terremoto a vivir en la calle
El terremoto que azotó a Haití dos años atrás, el 12 de enero de 2010, dejó un saldo de más de 230.000 muertos, cientos de miles de personas sin hogar y afectó la vida de millones de haitianos. Las imágenes de la catástrofe conmovieron a la comunidad internacional.
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| Klavs Bo Christensen |
Apenas ocurrió el sismo, el sistema de Naciones Unidas movilizó a todas sus agencias de ayuda para asistir masivamente al país caribeño. Entre ellas, el Programa Mundial de Alimentos.
El Gobierno haitiano adelanta un plan de reubicación para solventar el problema de los damnificados, que permanecen en refugios improvisados, mientras el pueblo aún espera la total reconstrucción de su nación.
Agencias de noticias internacionales informaron este jueves que los haitianos realizan ceremonias solemnes junto a fosas comunes para recordar a las víctimas de este sismo catastrófico, el peor registrado en la historia de Haití.
La enviada especial de teleSUR a la nación antillana, Madelein García informó este jueves que "un día como hoy un terremoto sacudió el oeste de Haití y mató a 316 mil personas según cifras oficiales".Reportó que para este jueves en la Catedral de Puerto Príncipe (capital) "se celebra una misa en memoria de los caídos. En esta Catedral se estima que fallecieron unas 200 personas".
"Hay una cantidad de fotos que han sido colocadas en las ruinas de la catedral para recordar a las víctimas (...) Aquí hay mucho sentimiento, las personas llegan con flores y pasan por cada uno de los murales para conocer los rostros de los caídos", indicó.
Informó que "actualmente quedan 540 mil haitianos en carpas y para la mañana de hoy (jueves) hay una marcha para protestar y levantar la voz porque no se ha completado la reconstrucción".
Dos años después no hay reconstrucción
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| ONU |
También "es un día para reflexionar porque luego de dos años no se han hecho muchas cosas (...) Sólo se han recogido el 12 por ciento de los escombros y esto es inaceptable", manifestó Chalmers.
"Nuestra esperanza es que este evento del 12 de enero y de esta experiencia negativa nos sirvan de lección para construir una nueva relación entre Haití y los pueblos del mundo y que no se utilice la ayuda para agenda de dominación e imperialismo como lo ha hecho Estados Unidos (EE.UU.)", señaló.
Enfatizó que la agenda internacional de reconstrucción "ha sido un pretexto (...) Tres mil tropas extranjeras han estado en Haití, armas nucleares por parte de militares de EE.UU. (...) Se han utilizado muchos recursos para otras agendas, como para reforzar la zona franca y construir un parque industrial", de 257 millones de dólares en la costa noroccidental de Haití.
Chalmers informó que los haitianos "haremos una marcha, caminaremos este jueves por universidades, escuelas, y en cada punto daremos un mensaje de recuerdos, pero también de alternativas".
Este miércoles el presidente haitiano, Michele Martelly, prometió que su gobierno "redoblará esfuerzos" para reconstruir a la nación y erradicar la miseria.
Pese a las promesas del Gobierno de Martelly, los haitianos manifiestan su malestar ante la falta de techo y trabajo dos años después del terremoto. Gran parte de la población vive en campamentos improvisados que carecen de los servicios básicos.
El movimiento telúrico también causó pérdidas multimillonarias que aún no se han podido recuperar.
MSF
El sistema de salud en Puerto Príncipe y alrededores, ya insuficiente antes del seísmo, se encuentra aún desorganizado. Médicos Sin Fronteras (MSF) incrementa su capacidad hospitalaria en la zona para dar cobertura médica a la población.
El 12 de enero de 2010 quedará para siempre en la memoria colectiva de los haitianos. Prácticamente todo el mundo perdió a algún familiar, amigo o vecino en el terremoto que sacudió el país aquel día, y muchos de los supervivientes siguen sufriendo secuelas físicas o psicológicas. Las cicatrices también están presentes en las calles, donde los escombros se amontonan junto a los socavones aún abiertos.
MSF ya trabajaba en Haití antes del terremoto, y perdió a 12 de sus trabajadores aquel día. Dos de sus hospitales en Puerto Príncipe –el centro de urgencias La Trinité y la clínica gineco-obstétrica Solidarité– quedaron destruidos. En estos dos años, la organización médico-humanitaria ha respaldado al Ministerio de Salud haitiano en el arrabal chabolista de Cité Soleil, y ha construido cuatro hospitales de urgencias en la zona afectada por el terremoto, donde la población total se estima en unos dos millones de personas.
Seiscientas camas de hospital para los haitianos
El pasado abril, MSF abrió un centro de referencia para urgencias obstétricas, con 130 camas de hospitalización, en el barrio de Delmas 33 de la capital. Este hospital atiende a mujeres embarazadas con complicaciones que pueden suponer una amenaza para sus vidas o las de sus bebés. Desde que entró en funcionamiento, este centro ha realizado 1.432 operaciones y ha asistido el nacimiento de 4.600 niños.
Uno de los recién nacidos es Esther; su madre, Belgarde, recuerda que perdió a sus tres primeros hijos justo después del parto. “El último fue prematuro, como los demás, pero gracias a la atención que hemos recibido, tengo la esperanza de llevármela a casa pronto”, explica.
MSF abrió el hospital Drouillard en la zona norte de la capital el 9 de mayo de 2011, con una capacidad de 208 camas. Este centro ha reemplazado al hospital de campaña que fue instalado en tiendas hinchables justo después del terremoto en el campo de deportes de la escuela de Saint-Louis de Gonzague. El equipo médico de Drouillard atiende urgencias médicas y quirúrgicas y a quemados graves, al tiempo que también ofrece servicios de fisioterapia y de atención psicológica. Cada día se atiende a unos 55 nuevos pacientes de media y se realizan 20 intervenciones quirúrgicas.
“Estos casos que vemos hoy ya no pueden atribuirse al terremoto: tienen que ver sobre todo con accidentes de tráfico o domésticos y con episodios de violencia”, explica el director médico del hospital, Félix Konan-Kouassi. “Por otro lado, desde el terremoto, también hemos observado una mayor vulnerabilidad psicológica en los pacientes, a quienes resulta más difícil soportar traumas adicionales, como una agresión o un accidente”.
El hospital de Chatuley, en Léogâne (ciudad situada al oeste de la capital, cerca del epicentro del terremoto, que fue destruida en un 80%), está instalado dentro de contenedores. Cuenta con un total de 160 camas hospitalarias. Aunque fue proyectado como un centro temporal, a estas alturas sigue siendo el único hospital de la región, en el que se atienden urgencias y se proporciona atención gineco-obstétrica y pediátrica. En 2011 fueron atendidos 73.741 pacientes, se realizaron 3.755 operaciones y se asistieron 4.501 partos en dicho centro.
Por último, en la zona industrial de Tabarre, en el este de Puerto Príncipe, MSF está rematando la construcción del centro Nap Kenbe ("esperanza” en criollo), que abrirá en febrero de 2012. Será una estructura gratuita adicional para los haitianos del área metropolitana. Compuesto por 268 unidades modulares y 108 camas, proporcionará servicios de trauma y cirugía abdominal.
MSF también sigue trabajando en el centro de referencias y urgencias de Martissant, que abrió a finales de 2006 y trata a una media de 4.370 pacientes cada mes.
Mantener la alerta
“Muchas de las infraestructura de salud de la capital desaparecieron el 12 de enero de 2010, y ya antes de esa fecha el sistema de salud era limitado, ni siquiera era plenamente operativo”, apunta Gerard Bedock, coordinador general de MSF en Haití. “El terremoto puso de manifiesto las deficiencias del sistema de salud haitiano y además las acrecentó. Llevará mucho tiempo reconstruirlo. Mientras tanto, estamos trabajando para cubrir los vacíos en atención médica en la medida de lo posible, al tiempo que respondemos a potenciales nuevas emergencias, como el cólera”.
Durante la grave epidemia de cólera que afectó al país a finales de octubre de 2010, se registraron más de 500.000 casos. “Cientos de miles de personas siguen viviendo en precarias condiciones en campamentos improvisados”, recuerda Wendy Lai, coordinadora médica de MSF. “El acceso a agua potable y a saneamiento es muy limitado en todo el país, especialmente en zonas rurales y remotas. Esta situación fomenta la propagación de enfermedades infecciosas. Aunque el número de nuevos casos de cólera ha disminuido considerablemente, seguimos registrando varios cientos cada semana y el riesgo de repunte estacional de la epidemia sigue siendo muy elevado. Debemos extremar la vigilancia”.
Datos financieros
En cuanto al balance financiero, los ingresos de MSF asignados en 2010 a la emergencia de Haití (tanto para el terremoto como para la epidemia de cólera) alcanzaron los 111 millones de euros, de los que se gastaron 106 millones en las operaciones de ese mismo año. En 2011, los gastos se situaron en los 64 millones de euros (la cifra consolidada de ingresos aún no está disponible, aunque fueron muy inferiores a los de 2010 y en todo caso no cubrieron los gastos realizados en 2011, que fueron financiados principalmente por fondos propios de MSF). Dentro de estos presupuestos, se destinaron específicamente 15 millones a la respuesta de emergencia al cólera en 2010 y otros 18 millones en 2011.
MSF comenzó a trabajar en Haití en 1991, desarrollando programas de emergencia ante desastres naturales y situaciones de crisis. Inmediatamente después del terremoto de enero de 2010, la organización llevó a cabo la intervención de emergencia de mayor envergadura de su historia, con 358.000 personas atendidas, 16.570 operaciones quirúrgicas y 15.100 partos asistidos a lo largo de los 10 primeros meses.
Durante la epidemia de cólera que comenzó en octubre de 2010, MSF volvió a intervenir a una escala sin precedentes. En el momento álgido de la crisis, cerca de 4.000 trabajadores de salud de MSF atendían a pacientes de cólera en 75 instalaciones por todo el país. Entre octubre de 2010 y noviembre de 2011, MSF atendió a casi 170.000 pacientes con síntomas de cólera. Además, la organización cuenta con un plan de preparación ante emergencias y tratamiento rápido para responder a una nueva epidemia generalizada en Haití.
AI
Cientos de miles de haitianos y haitianas que viven en campamentos provisorios siguen expuestos al peligro de desalojo forzoso ilegal y otras violaciones de derechos humanos, ha dicho hoy Amnistía Internacional cuando se cumplen dos años del devastador terremoto que asoló el país caribeño.
En la últimas semanas, las autoridades haitianas han practicado una serie de desalojos forzosos en campamentos ubicados en lugares públicos en torno a la capital, Puerto Príncipe, lo que de nuevo dejó sin hogar de manera efectiva a cientos de personas damnificadas por el terremoto del 12 de enero de 2010.
Transcurridos dos años desde que el terremoto acabase con la vida de 230.000 personas y provocara lesiones a 300.000, se calcula que medio millón de personas vive aún en condiciones atroces en centenares de ciudades-tienda en Puerto Príncipe y alrededores.
Hace dos años, cuando el terremoto azotó Haití, supuso un trauma nacional, pero la situación de verse viviendo en la calle a causa de un desalojo forzoso ilegal es una crisis evitable que traumatiza aún más a las víctimas y representa una violación de los derechos humanos”, ha dicho Javier Zúñiga, asesor especial de Amnistía Internacional.
En un desalojo forzoso sucedido recientemente, durante la noche del 20 al 21 de diciembre de 2011, se sacó de forma violenta a cerca de 1.000 residentes de un campamento de Place Jérémie, una plaza de Puerto Príncipe.
Según testigos presenciales, unas 10 personas que blandían cuchillos, machetes y palos llegaron al campamento alrededor de las 4 de la madrugada del 21 de diciembre y comenzaron a destruir las tiendas. Según informes, en el campamento se alojaban unas 945 personas: 79 familias, entre cuyos miembros había mujeres embarazadas, personas ancianas y 225 menores de edad.
Una mujer que vivía en Place Jérémie describió el desalojo de la siguiente manera: “Estaba durmiendo con mi bebé de 15 días. Tiraron abajo la tienda, encima de mí, sin avisar. No tuve tiempo de llevarme nada. Sólo pude salvar al bebé. He perdido toda la ropa del bebé. Pasé la noche [a la intemperie] y no tengo nada con que tapar a mi hijo".
Algunas horas antes dos hombres pertenecientes a un movimiento local, la Asociación de Jóvenes Progresistas de Bas-Peu-de-Choses, había visitado el campamento y habían ido de tienda en tienda para realizar un "censo" improvisado de los residentes.
A los residentes desalojados se les entregó luego un sobre con una cantidad que oscilaba entre los 1.000 y los 10.000 gourdes (entre 25 y 250 dólares estadounidenses). En el momento del desalojo se vieron en la zona tres vehículos policiales, pero la policía no intervino para detener el asalto al campamento. También se ha acusado a agentes vestidos de paisano de tomar parte en el desalojo forzoso.
Cuando ONG locales interpelaron a las autoridades de Puerto Príncipe acerca del incidente, un portavoz negó toda responsabilidad con respecto al desalojo o la reubicación de las familias que habían quedado sin hogar. Tras el desalojo de Place Jérémie, un grupo de ONG haitianas exigieron a las autoridades del país respuestas acerca del incidente, ya que nadie había asumido la responsabilidad por lo sucedido.
Crecen las denuncias de la población haitiana sobre tácticas de coacción empleadas para que abandone los campamentos en los que vive desde el terremoto de 2010, como por ejemplo sobornos con dinero y amenezas por parte de miembros de las fuerzas de seguridad o grupos armados vestidos de paisano.
Los desalojos forzosos se producen con frecuencia sin previo aviso y sin consultar a las personas que viven en los campamentos. También con frecuencia se hace un uso excesivo de la fuerza, a veces con el conocimiento evidente o participación directa de la policía haitiana.
Amnistía Internacional ha instado en repetidas ocasiones a las autoridades haitianas a cumplir las leyes nacionales y las normas internationales a la hora de realojar a los damnificados por el terremoto para que no sigan en campamentos provisorios.
La organización también ha pedido reiteradamente a la ONU y a la comunidad internacional que intensifiquen su apoyo al gobierno haitiano para que proporcione a las personas internamente desplazadas alternativas de vivienda adecuadas y garantice que no se tolerarán los desalojos ilegales.
“El respeto por los derechos humanos debe ser el eje del plan de reconstrucción de las autoridades haitianas –los desalojos de los campamentos deben llevarse a cabo según el proceso debido y debe ofrecerse a las familias desplazadas alternativas de vivienda adecuadas”, ha manifestado Javier Zúñiga.
En el primer aniversadio del terremoto, Amnistía Internacional publicó un informe en el que documentaba cómo las mujeres y las niñas que viven en los campamentos estaban más expuestas a sufrir violencia sexual y violación, a menudo a manos de hombres armados que merodean por los campamenos de noche. Poco se ha hecho para mejorar esa situación: las mujeres y niñas haitianas siguen sufriendo una violencia escandalosa.


