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Víctor G. Carreño: "Sex & the City"

Víctor G. Carreño es un fotógrafo de 26 años, nacido en el noroeste de Colombia y criado en la Amazonía. Ha estudiado y trabajado en Bogotá, Madrid y París, y en las tres ciudades sigue desarrollando un lenguaje fotográfico limpio y a veces temerario, preferiblemente en lugares alejados de la vorágine. Es sobre todo un viajero que retrata las escenas y personajes que le salen al paso en los barrios sin turismo de la ciudad, en los pueblos donde pasa el tiempo más despacio, o en el corazón de la selva amazónica.


Desde el punto de vista académico y profesional, se ha dedicado a la producción cinematográfica y a la gestión cultural, sobre todo en teatro, pero en la fotografía se considera autodidacta. Aunque lleva ocho años haciendo fotos, apenas ha comenzado a presentar su trabajo en alguna pequeña exposición o en publicaciones especializadas, y ahora prepara una exposición más amplia en Bogotá.

Le gusta contar historias sencillas y jugar con los espacios y los volúmenes, acercarse a los detalles y componer metáforas con la cámara, pero siempre respetando la realidad tal como se presenta misteriosamente cada día. Procura sacar partido de las variaciones de la luz y los reflejos controlando el tiempo de exposición y los enfoques de la fotografía, y por eso huye de los retoques, el efectismo o las modas. No manipula lo que ve, sino que ofrece siempre una mirada distinta, extraña a veces, una mirada sin trampa que no se aparta nunca de la simplicidad y acaba rozando el clasicismo.

Sobre su obra:

"Sex & the City"

Los objetos urbanos tienen una intensa vida sexual, y además carecen de pudor. En la ciudad, el cortejo y apareamiento entre objetos diversos se produce a todas horas y con impudicia,
aunque pueda pasar desapercibido. También es posible contemplar el falso requiebro y el desdén, el acercamiento sensual, e incluso el desamor súbito y el olvido instantáneo de un objeto urbano o de una maquina hacia otro objeto o maquina. Los sentimientos entre ellos no parecen duraderos, o por lo menos no predomina la fidelidad aun en situaciones de proximidad física. La mayoría de las veces el sexo se da entre objetos de especie y género dispares, pero a veces coincide la especie, e incluso puede coincidir el género.

La grúa como un falo poderoso atraviesa la luna en cuarto creciente. La farola se insinúa ante el semáforo cabizbajo que se pone rojo. Un edificio penetra descomunalmente en otro edificio. El garfio desciende otra vez juguetón hacia las partes más sensibles del edificio público. La palmera también quiere ser seducida por la farola con forma de surtidor, como si el mundo no fuese a acabarse nunca.

Los enormes objetos inanimados o semovientes practican el sexo en la ciudad con una frecuencia alarmante. La mayoría de los seres humanos creadores de los objetos (para alcanzar un confort poco saludable) recorren la ciudad cada cual a lo suyo, sin darse cuenta de lo que se pierden. Esta serie de fotografías quiere rendir un pequeño homenaje al sexo por el sexo, pero sin abusar.

Arte en la Red es una sala de exposición abierta a tu talento y a tu mirada. Si quieres que tu trabajo sea expuesto en nuestra web, envíanos una muestra y cuéntanos que haces. Esta sala también es tuya. Para participar manda un email a: web@casamerica.es

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