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A su querida presencia

OPINIÓN de Teodoro Rentería Arróyave 

En México y en América Latina los 30 y los 31 de mayo son de luto, sobre todo en el gremio periodístico; en el infausto 30 de 1984 fue asesinado el prestigiado y valiente periodista, Manuel Buendía Téllezgirón. Hoy estaremos, como cada año, en la Universidad Autónoma del Estado de México, para la entrega de la Presea que lleva su nombre y que otorga la hermana Asociación de Periodistas del Valle de Toluca, APVT, que preside el colega y amigo, Prisco Árciga Alcántara.

En la madrugada del 31 de 2003, fallece a consecuencia de un infarto el no menos prestigiado y gran colega, Luis Suarez, de origen español se nacionalizó mexicano y muere siendo presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas, esta es la elegía que este año le dedica el presidente de la FELAP; Juan Carlos Camaño, desde su natal Buenos Aires, Argentina y que titula: A Su Querida Presencia:

“Luís haría la reivindicación que nunca dejó de hacer de los principios fundacionales de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP). Hoy tan exactos frente al salvajismo de mercado y el terrorismo mediático.

Y reiteraría la consigna: “Periodistas Libres en Patrias Libres”. Luís haría lo que nunca dejó de hacer –desde la secretaría general o la presidencia de la FELAP- en sus ponencias, discursos y llamamientos en defensa de los derechos humanos de los periodistas-trabajadores de la prensa.

Precisamente ahora, con más énfasis y la misma convicción -“a lo Luís Suárez”-, diría que en nuestros países se da una disputa en el campo de la información y la comunicación, donde las ideas y las luchas de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) están plenamente vigentes: 1976-2012.

Al recordar a Luís, a pocos días de que se cumplan nueve años de su fallecimiento, no hay manera –no puede haberla- de soslayar, ningunear, tergiversar, la historia de la FELAP, ni la de las organizaciones que la componen.

Y no hay –ni habrá- cómo, al hablar de Luís y de la FELAP, ignorar la resistencia de las y los periodistas, organizados en la FELAP, al plan de exterminio físico y organizacional de los trabajadores de la prensa llevado a cabo, en la mayoría de nuestros países, por las dictaduras militares y su continuo, hasta nuestros días: el terrorismo de mercado.

Al recordar a Luís es imposible no recordar sus preocupaciones y sus manifestaciones contra el crimen organizado y la mafiatización del poder a escala planetaria, en medio de la tan pregonada panacea neoliberal y sus “nuevos tiempos” de globalización, ungida en altar para “una mejor calidad de vida”, en correspondencia con las denominadas “metas del milenio”, jamás cumplidas.

Es imposible no recordar a Luís en sus advertencias –compartidas, claro está, con otros compañeros de la FELAP-, respecto del desarrollo desigual de la tecnología y la creciente tasa de rentabilidad en el “mundo” de las transnacionales de la información-comunicación y el circuito financiero-guerrerista. Instrumentos del diverso y aberrante control de la sociedad -incluida Internet- y en la programación de próximos holocaustos: diseñados por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), de EE.UU., sistema nervioso central de “la guerra del ciberespacio”.

Recordarlo a Luís en su compromiso con la Revolución Cubana, en sus alegrías y dolores por México –su segunda tierra, no de segunda-, en sus anécdotas, festivas y dolidas, de su España querida: es, más que recordarlo, tenerlo entre nosotros. Siempre entre nosotros, en el inacabado homenaje a su querida presencia”.




 

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