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Club internacional del lanceo. Para vomitar

La vuelta a las cavernas de la manita del PP 

OPINIÓN de Julio Ortega   

Citen un ejemplo de crueldad y estupidez humanas en grado extremo y esperen un momento: rápidamente será superado por otro. Hay personas incapaces de vivir en sociedad y que requieren de internamiento urgente en un centro psiquiátrico. Eso, o destituir de forma inmediata a los políticos que otorgan amparo legal a las aberraciones de semejantes trastornados. Lo que sigue es buena muestra. 

Ya conocíamos el sádico y cobarde alanceamiento de un toro en Tordesillas durante sus fiestas, una salvajada indescriptible que conmociona a todos menos al puñado de energúmenos que la perpetra y a los descerebrados que la autorizan. Pues resulta que los del Patronato del Toro de la Vega no están solos, ahora se les suma el Club Internacional de Lanceo, otra suerte de siniestra congregación al servicio de la tortura de animales como diversión y negocio. 

Ellos, los lanceros, se hacen llamar caballeros, lo que ya da idea de que viven anclados en medioevo. Están en Castilla La Mancha, el feudo de la Señora Cospedal, tan aficionada a la tauromaquia, y gracias a su perseverancia y a un gobierno proclive a amparar cualquier acto de ensañamiento con criaturas de otras especies, están a punto de lograr que la Junta de esa Comunidad reconozca el lanceo de jabalí a caballo como una modalidad cinegética. Ya venían realizándola, como admiten sin tapujos, lo que lleva a preguntarse si no estavan incurriendo en ilegalidad. Ahora tendrán la ley de su parte. La cordura o la sensibilidad no, pero eso es algo que tampoco les preocupa lo más mínimo. 

Alegan que ya hay vestigios de esa costumbre en el Siglo I antes de Cristo. ¿Y qué, miserables sin escrúpulos? En aquel momento de la historia tenían lugar innumerables aberraciones que hoy resultan impensables y que están catalogadas como crímenes. ¿Las recuperamos también? Mentan a Trajano y a Felipe II como ejemplos de lanceros de jabalíes. El Emperador romano era pederasta y el Monarca asesinó a su tercera esposa. Valientes paradigmas de ética, pero claro, en consonancia con los valores de aquellos que admiran y practican el sometimiento y la violencia.

Enrique del Águila es el fundador de este repugnante Club y ostenta el sórdido título de lancero mayor. ¿Saben un dato que me preocupa? Que este hombre es Comandante de una conocida compañía aérea, por lo que empiezo a poner en duda la credibilidad de los requisitos psiquiátricos y psicológicos que, como piloto, tiene que cumplir en su preceptivo reconocimiento médico de Clase 1, que nos son banales y donde para comprobar el equilibrio mental del aspirante llegan a hacer preguntas como: ¿has llorado alguna vez desde el último chequeo? Tal vez no estaría de más que incluyesen la de: ¿has disfrutado torturando a un animal en los pasados meses? 

En el universo en el que se desenvuelve el maltrato de animales, los indicios de taras en sus habitantes nunca son síntomas aislados, siempre forman parte de un conjunto que pone en evidencia de forma muy clara la patología que les aqueja. Entrando en la página de este Club se puede contemplar la demostración de una de sus formas más perversas: publican fotografías en las que se ve a niños junto a los cadáveres de los jabalíes alanceados, y es así porque tampoco tienen reparo alguno en introducir a los menores en dicha práctica. Deberíamos de exigir que los políticos rindiesen cuentas ante su connivencia con colectivos que propugnan actividades violentas entre los más pequeños. Y si no lo hacen denunciarles por tal motivo.
Quieren recuperar una salvajada que afortunadamente no estaba permitida, como no pueden estarlo la violación o el homicidio. Pero el Partido Popular, en su afán de dar el visto bueno a todo aquello que suponga alimentar los más bajos instintos de los ciudadanos, supongo que para que de ese modo se desfoguen y ellos puedan seguir gobernando en su línea de despotismo no ilustrado con impunidad, va a abrir con esta autorización una nueva brecha en una España cada día más primitiva. 

El matar jabalíes a lanzazos no cuela como modalidad cinegética, nadie se lo cree y por lo tanto aceptarlo como tal es sólo una artimaña torticera. Como tradición tampoco puede ser aprobado porque no se ha venido celebrando de forma ininterrumpida. Es un club privado y en su publicidad ofrece este entretenimiento a “todos aquellos aficionados que estén dispuestos a pasar una magnífica jornada campera lanceando jabalíes”. Una actividad lucrativa, eso es pura y simplemente. El bofetón que nos dará algún día Europa por nuestra crueldad con los animales, y no tardará en llegar, va a ser la hostia más merecida de toda la historia. Muchos la estamos viendo venir esperanzados. Buena parte de nuestros políticos todavía no.

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