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Teleférico para el pueblo

OPINIÓN de Teodoro Rentería Arróyave    

CARACAS, REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENZUELA. Acostumbrados, como estamos, a que los teleféricos en el mundo entero sean un instrumento de transporte elitista para turistas, claro, que no resulte extraño que en este país funcione uno de transporte popular para los habitantes de los cerros que circundan la ciudad capital.

Sabemos de antemano, que al relatarles esta experiencia, la incredulidad será normal en nuestros radioescuchas y en nuestros lectores. Nosotros mismos expresamos que solamente viéndolo podíamos creerlo.

La era Chávez, tan denostada en el extranjero por la machacona propaganda imperialista, que responde a boicotear todo intento socialista, ha penetrado a tal grado que candidatos a puestos de elección popular en otros países que se dicen de izquierda, nieguen o se separen del presidente Hugo Chávez, para ganar adeptos entre aquellos que los ha ganado la propaganda imperial.

En nuestra entrega anterior, hablábamos que de que un organismo internacional había calificado a Venezuela como el país número uno en la distribución de la riqueza. Demos algunos ejemplos para demostrarlo: educación gratuita, servicios médicos para todos, precios controlados o subvencionados de los productos de consumo general.

También la gasolina, que es del pueblo, cuesta el litro el equivalente a 80 centavos de dólar y el Metrocable tiene un costo de 1.50 bolívares, el cual transporta a los usuarios entre esas comunidades, llamémosles serranas en menos de 20 minutos, ahorrándoles a estos humildes moradores hasta dos o tres horas de tiempo, pues anteriormente escalaban o bajaban a pie estos abruptos caminos,

El Metrocable transporta aproximadamente 15 mil pasajeros por día, tiene una longitud terminada de casi 2 kilómetros, lo que significa un avance del 99.7 por ciento y un avance financiero pagado del 80.76 por ciento. El costo de inversión total al terminar será de 318 millones de dólares.

Tiene el Metrocable cinco estaciones: Parque Central, Hornos de Cal, La Ceiba, El Manguito y San Agustín. Va de historia para comprender la magnitud de la labor social que se realiza con este moderno sistema de transporte, que pudiéramos decir que fue diseñado para estas especiales circunstancias.

En otros tiempos, los candidatos a puestos de elección popular prometían a la población terrenos en la capital del país, en la creencia de que los mismos iban a ser desechados por encontrarse en los cerros.

La gente humilde y necesitada, por el contrario, los ocupó y ahí construyó sus humildes viviendas. Ese es el origen de este fenómeno comunitario, el cual obliga a dar servicios básicos a la población: agua, drenaje, energía eléctrica, escuelas y transporte. Eso es lo que está haciendo el presidente Chávez, obvio, con la repulsa y la crítica de algunos sectores de las clases acomodadas a las cuales no les cabe en la cabeza que exista y teleférico del pueblo.



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