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¿Multa por llamar crimen al crimen? Y un galardón por cometerlo. Hay que... jorobarse

OPINIÓN de Julio Ortega.-

Yo que hoy quería dedicarme a otros menesteres pero nada, estos del Patronato del Toro de la Vega de Tordesillas son un filón de inmundicia inagotable. Atentos a su última idea para la nueva ordenanza que se encuentra en periodo de alegaciones (falta saber si habilitarán instancias para interponer risotadas y arcadas): “todo aquel que por palabra o escrito difame el Torneo será penado con multa entre los 1001 y los 3000 euros”. De hacerse firmes las sentencias estos energúmenos van a entrar en la lista Forbes de los más forrados. La de mastuerzos hace tiempo que la lideran. 

A partir de ahora mucho se va a pasear por las salas de los tribunales el espíritu de María Moliner. “Señoría –dirá el fiscal de la acusación- ese perroflauta ha desacreditado públicamente nuestra inmemorial tradición”, “No es cierto Señoría –responderá el abogado de la defensa- mi cliente se ha limitado a describirla”.
Desde el Patronato afirman que su costumbre “resume el modo de pensar de un Pueblo y, que siendo de gran utilidad, este combate de igual a igual en el que nadie osará tratar mal al otro de obra o de palabra, es muestra de hidalguía y de buenas formas”. 

Yo, como otros muchos, lo único que veo es a una caterva de sádicos armados rodeando por centenares a un toro, torturarlo con sus lanzas derrochando cobardía y al fin, asesinarlo si hace falta escarbando con un destornillador en su cuello sin ahorrarle ni un instante de agonía. Contemplo a una pandilla de miserables empeñados en hacer de la violencia diversión y negocio despreciando el padecimiento del animal, los terribles valores que están transmitiendo a sus menores, y la repulsa de una sociedad avergonzada y asqueada por la vigencia de tan aberrante celebración. Observo los vestigios de la España más ruin y bochornosa, la que sobrevive a fuerza de ignorancia social y mata a golpe de indecencia política. 

Si no he echado mal mis cálculos este texto me va a costar gracias a la última ocurrencia de estos majaderos entre 8008 y 24000 euros de sanción. Vamos a redondear la cifra: lanceros, además de todo lo anterior sois tan necios y es tal vuestra desesperación, que pensáis que con esta nueva idiotez vais a conseguir detener las protestas y lo que está cerca y ya es imparable: la prohibición del repugnante crimen que cometéis cada segundo martes de septiembre. 

Pero me siento tranquilo, porque como ha dicho una admirada compañera animalista al conocer la noticia:“Difamar a los lanceros es llamarles evolucionados y sensibles. Estamos a salvo”

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