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Eterno Hugo Chávez... ¡Chávez vive, la lucha sigue!

OPINIÓN de Adolfo Ferrera Martínez/ El mirador.-

Hoy no es un día para hablar de política ni de cifras, ni de los repugnantes medios de comunicación, sino de sentimientos. He sentido la muerte del comandante presidente de la república Bolivariana de Venezuela como si fuera alguien de mi propia familia. Hugo Chávez, a miles de kilométricos de aquí, logró transmitirme en los últimos años una ilusión, una fuerza, un orgullo revolucionario que nadie a día de hoy ha logrado transmitirme en mi propio país. Qué tendrá Hugo Chávez que a pesar de la distancia geográfica me ha hecho sentir venezolano, bolivariano, Latinoamericano. Cómo es posible que un ateo convencido como yo, tan poco amigo de idolatrar a nadie, haya visto en Chávez poco menos que un dios en la tierra al que seguir. Sólo se me ocurre una explicación, y es que Chávez era verdad, transmitía verdad en todo lo que hacía, no había impostura ni falsedad en sus palabras ni en sus gestos; sus palabras le salían del alma, al igual que las mías en estos momentos. Su rabia y su dolor ante las injusticias más allá de cualquier frontera, su sensibilidad y cariño hacia los más humildes, su fuerza y valentía para enfrentarse a los poderosos explotadores, hacían imposible que cualquier ser humano con un mínimo de empatía y conciencia de clase no estuviera de su lado. Sin duda no estamos ante una persona normal. Su figura trasciende fronteras y tiempos. Los hechos le preceden, los datos en todas las áreas económicas y sociales del país demuestran su lucha por la igualdad, la justicia social, la libertad y la soberanía de su Pueblo, de toda América Latina, y todos los pueblos del mundo. Pero hay algo más allá, algo que no se puede explicar con palabras. Su carisma y su personalidad eran arrolladoras, porque su noble causa, sus argumentos, su verdad, también lo eran. El impulsor de la integración Latinoamericana fue también el impulsor de millones de conciencias adormecidas por todo el mundo. Sus enemigos, aunque parezca una paradoja, tienen hoy motivos para la preocupación. Porque Hugo Chávez, todo lo que representa su figura, hoy está más viva que nunca. Todos los que soñamos con un mundo justo, igualitario, donde la dignidad del ser humano esté por encima de los intereses del capital, tenemos la obligación moral de seguir su ejemplo y profundizar y extender todo el legado que nos deja. Hoy se escucha en las calles de toda Venezuela un grito común: ¡Chávez vive, la lucha sigue!. Hasta siempre comandante.

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