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Egipto: ¿condenamos o justificamos el golpe de Estado? ¿Cuál es el plan oculto de EEUU para Egipto?

OPINIÓN de Adolfo Ferrera Martínez.

Los acontecimientos ocurridos en las últimas semanas en Egipto y la caída del gobierno de Mohamed Morsi - vía golpe de Estado tutelado por Washington, como el anterior contra Mubarak - ha reflejado con total nitidez que alcanzar el gobierno de un país a través de las urnas no es sinónimo de ostentar una legitim...hace 19 horas

Los acontecimientos ocurridos en las últimas semanas en Egipto y la caída del gobierno de Mohamed Morsi - vía golpe de Estado tutelado por Washington, como el anterior contra Mubarak - ha reflejado con total nitidez que alcanzar el gobierno de un país a través de las urnas no es sinónimo de ostentar una legitimidad incondicional para ejercer el poder al margen de los compromisos adquiridos con los ciudadanos. Ganar unas elecciones no le otorga al ganador patente de corso para ejercer el poder como le plazca. Las urnas no dan la legitimidad para gobernar, le dan en tal caso la legalidad para formar gobierno. La legitimidad se gana día a día y va inexorablemente unida al cumplimiento del contrato electoral que ese partido en el gobierno adquirió con los ciudadanos cuando se presentó a las elecciones a través de su programa electoral. Si el gobierno salido de las urnas cumple su programa electoral tal y como prometió, tiene toda la legitimidad para seguir gobernando, y es de suponer que esa mayoría social que apoyó en las urnas a ese gobierno le respaldará para que siga aplicando las políticas que llevaba en su programa. Pero ¿qué ocurre cuando un gobierno no cumple sus promesas electorales y gobierna de espaldas a los ciudadanos imponiendo unas políticas que nadie votó y que perjudican a la mayoría (tal y como ocurre con el gobierno de Rajoy)? Lo lógico sería que ese gobierno se sometiera a un referéndum revocatorio para comprobar si los ciudadanos, a pesar de su viraje, refrendan las políticas de ese gobierno, o directamente convocar nuevas elecciones generales para que los ciudadanos decidan su futuro. Pero ¿qué ocurre cuando no existen estos mecanismos o los gobiernos se niegan a someterse al escrutinio popular bajo el pretexto de haber "ganado unas elecciones"? ¿qué hacer cuando los ciudadanos defraudados y perjudicados por ese gobierno salen a las calles pidiendo un cambio y ese gobierno no solo no les escucha sino que les reprime duramente? Dicho de forma más concreta, ¿está justificado un golpe de Estado, como el de Egipto, contra un gobierno que ha perdido su legitimidad y sigue aferrado al poder? En mi opinión sí.

En principio nadie quiere un golpe de Estado, pero ¿nunca debe apoyarse, bajo ninguna circunstancia? Mi respuesta es que hay circunstancias en las que no hay más remedio, aunque no sea deseable, que utilizar la fuerza. Pongo un ejemplo: el 4 de febrero de 1992 Hugo Chávez junto a otros militares encabezaron un intento de golpe de Estado contra el presidente Carlos Andrés Pérez que resultó fallido (muchas personas todavía creen que Chávez llegó al gobierno a través de un golpe de Estado, cosa totalmente falsa). Anteriormente este gobierno comenzó a imponer a la población, por orden principalmente del FMI, unaspolíticas neoliberales que nadie había votado y que estaban causando un sufrimiento inmenso a las clases populares venezolanas (como ahora ocurre en España), que hartas de miseria, expolio, y corrupción salieron a la calle a protestar y exigir dignidad para la población. La respuesta del gobierno a la legítima y justificada revuelta popular (el llamado Caracazo) fue una durísima represión que causó cientos, si no miles, de muertos y desaparecidos, lo que motivó la intentona golpista anteriormente citada. ¿Es condenable un golpe de Estado en esas circunstancias? ¿llegados a ese extremo, a quién debe defender el ejército, a un gobierno que ha perdido su legitimidad o al Pueblo que está siendo masacrado? Desde mi punto de vista de vista en esas circunstancias estaba absolutamente justificado el intento de golpe de Estado en Venezuela en 1992. Exactamente el caso contrario a este tuvo lugar años después cuando Hugo Chávez, un presidente democráticamente elegido que contaba con el respaldo de la mayoría de venezolanos y que aplicaba las políticas y el proyecto que había prometido desarrollar, sufrió un golpe de Estado (2002) que fracasó, entre otras razones, gracias al apoyo del Pueblo que salió a la calle a defenderlo y desactivó a la derecha política golpista.

Obviamente la situación política, social, y el contexto es muy diferente en unos casos y otros, eso está claro. No se puede establecer una regla general aplicable a todos los casos en cualquier circunstancia y lugar. Pero ¿en qué lugar situamos lo ocurrido en Egipto? El golpe de Estado de Egipto no ha sido condenado ni tampoco apoyado explícitamente por ningún país ni partido político. Se supone que nadie quiere un golpe de Estado pero todos parecen "entender" lo ocurrido, considerándolo como un mal menor. España y el resto de Europa esperan recibir instrucciones de Washington, como siempre. Estados Unidos apoyó la llegada de Morsi al gobierno (que recientemente mostró su apoyo a los terroristas sirios), y ahora ante el fracaso de su tutelada "primavera árabe" ordena al ejército egipcio que intervenga para derrocarlo. ¿Qué plan tiene preparado EE.UU para Egipto? ¿será capaz el pueblo egipcio de imponer su voluntad democrática frente a las injerencias e intereses exteriores y los poderes reaccionarios internos? Yo celebro la caída de este gobierno títere y reaccionario que tenía al pueblo en su contra, y apoyo a cualquier ejército que se ponga del lado del Pueblo frente a un gobierno que lo reprime y humilla; pero cuidado, no apoyo y no me fío de una cúpula militar que está a las órdenes de EE.UU, porque temo que vuelva a repetirse la misma historia y sea EE.UU a través del ejército egipcio - al que dirige y financia - quien acabe imponiendo su voluntad a través de otro gobierno títere, como ya ocurrió también en Túnez, o quizás mediante un gobierno de "tecnócratas". Desde luego que lo intentarán, pero confío en la valentía e inteligencia del Pueblo egipcio - que está pidiendo "pan, libertad y justicia social" - para acabar imponiendo su voluntad de progreso, libertad y soberanía frente a quienes pretenden manipularles para defender sus intereses particulares.


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