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Tratado de libre comercio contra la salud

OPINI脫N de Carlos Migu茅lez Monroy.- El Tratado Trasatl谩ntico de Comercio e Inversi贸n (TTIP) que negocian la Uni贸n Europea y Estados Unidos, y que apenas figura en los medios de comunicaci贸n, puede perjudicar la salud de norteamericanos, europeos y de ciudadanos de terceros pa铆ses. A esta conclusi贸n llega el informe La respuesta de la sociedad civil a la lista de deseos de la industria farmac茅uticaque elaboraron doce organizaciones, entre las cuales est谩 Salud por Derecho. Esta organizaci贸n espa帽ola defiende los derechos humanos por medio del acceso universal y permanente a servicios de salud en los pa铆ses empobrecidos.

Organizadores de consumidores, miembros del Parlamento Europeo, sindicatos y grupos de salud se han puesto en guardia ante el TTIP. El impacto que puede tener en la salud de 1.000 millones de ciudadanos europeos y de Estados Unidos choca con el secretismo de su contenido. Salvo cuando se liberalizan y se producen en versiones gen茅ricas, casi todos los medicamentos en el mundo provienen de grandes empresas farmac茅uticas. Esto convierte el acuerdo en una mayor amenaza para poblaciones de otros pa铆ses m谩s vulnerables a enfermedades controladas en el mundo rico y con mayores dificultades para el acceso a tratamientos.

La sociedad civil empieza a organizarse contra esta propuesta al considerar que la nueva regulaci贸n de la propiedad intelectual alargar谩 los periodos de derecho de patente de las empresas. Esto incrementar铆a los precios y podr铆a provocar la multiplicaci贸n de nuevos f谩rmacos con un limitado valor terap茅utico, alejado de las necesidades p煤blicas de salud.

Por otro lado, los estados tendr谩n menos poder a la hora de establecer pol铆ticas de precios y de reembolso, lo que debilita su poder para organizar y contener el coste de las medicinas en sus sistemas nacionales de salud. El mismo despilfarro sanitario que denuncian los defensores de la privatizaci贸n de la sanidad alcanza a las compa帽铆as farmac茅uticas a las que luego defienden. Eso explica las dificultades para imponerles dosis m谩s peque帽as que fomenten el ahorro y el uso m谩s responsable de los medicamentos. Los intereses de la industria farmac茅utica condicionar谩n los presupuestos del ministerio de salud de los estados. Esto puede conducir a una sobrecarga sobre sistemas de salud p煤blica de por s铆 raqu铆ticos por falta de recaudaci贸n en algunos pa铆ses.

El acuerdo relaja los requisitos de transparencia de los ensayos cl铆nicos por parte de las farmac茅uticas y de divulgaci贸n de sus resultados, que garantizan al paciente la seguridad de los medicamentos cuando salgan al mercado. Se limita la obligaci贸n de transparencia por los beneficios y los efectos da帽inos de los medicamentos.

Los grupos de presi贸n han conseguido introducir en el TTIP cl谩usulas que les dan mayor participaci贸n en la toma de decisiones pol铆ticas. Esto antepone los intereses del sector privado sobre el bien com煤n que los ciudadanos conf铆an en sus representantes.

Las organizaciones en defensa del derecho a la salud denuncian que el establecimiento de un est谩ndar global del nuevo tratado puede perjudicar a terceros pa铆ses. Muchos de estos pa铆ses carecen de instituciones para dimensionar la protecci贸n de la propiedad intelectual en funci贸n de las necesidades de salud p煤blica, as铆 como para limitar los precios de los medicamentos. El aumento del poder de las grandes empresas excluir谩 a muchas personas del acceso a medicamentos que necesitan para conducir una vida saludable.

La Comisi贸n Europea argumenta que este acuerdo impulsar谩 la econom铆a europea, pero no existe un an谩lisis independiente que lo confirme ni que apunte hacia una creaci贸n de empleo. Esta falta de transparencia cuestiona la legitimidad de las negociaciones porque atenta contra el principio democr谩tico que obliga a los gobiernos a informar a sus ciudadanos.

La gestaci贸n de esta tratado a espaldas de la ciudadan铆a incide sobre la necesidad de limitar el poder de grupos de presi贸n en decisiones que afectan a millones de personas. Esta opacidad refuerza las sospechas de que el acuerdo no busca el bien com煤n, sino defender intereses privados. La Comisi贸n Europea se ha referido al acuerdo como “la lista de deseos de la industria farmac茅utica”, y ha prometido llevarla a la mesa de negociaci贸n, seg煤n denuncian las organizaciones que elaboraron el informe. Una vez filtrados los contenidos del acuerdo de “libre comercio”, las organizaciones act煤an. Lo primero es darlo a conocer a quienes puedan pasar la palabra.


*Periodista, coordinador del Centro de Colaboraciones Solidarias
Twitter: @cmiguelez

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