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Otro campanazo

OPINIÓN de Teodoro Rentería Arróyave, México.- No salimos del asombro anterior, cuando el Papa Francisco da otro campanazo de modernidad y sobre todo de apertura en la institución religiosa que encabeza y que desde siempre se había identificado como uno de los mas claros ejemplos de la regresión el anacronismo y el anquilosamiento.

La declaración del Sumo Pontífice de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, es por todos conceptos de avanzada y representa como todas sus anteriores manifestaciones un claro mensaje revolucionario que tiene como objeto actualizar a la institución, que por su mismo letargo ha perdido millones de fieles en todo el mundo.

Francisco, sin temor alguno a la curia reaccionaria del Vaticano y de sus seguidores en el todo el globo terráqueo, instó al Vaticano a recibir en la fe y con dignidad a los hijos de las parejas gay, porque aseguró: la Iglesia debe ser respetuosa y menos moralizante sobre uniones homosexuales.

No quedó en una declaración más, en un documento, valga la necedad, emitido por el Vaticano, el Papa Francisco afirma que la institución tiene que encontrar el equilibrio en cuanto a la familia tradicional y sus nuevas realidades.

En el documento de referencia emitido por el Vaticano, se consignan textuales las anteriores palabras del Papa Francisco sobre los homosexuales, mismas que dan base a su nuevas consideraciones de avanzada: “Si alguien es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, entonces ¿quién soy yo para juzgarlo?

Toda palabra del Sumo Pontífice, históricamente es ley para toda la feligresía católica y más para la nomenclatura burocrática de la misma, por ello el mensaje papal es de una sustancia renovadora sin precedentes, juzguen ustedes mismos respetados lectores y radioescuchas, el Papa Francisco, indicó que “la Iglesia Católica debe ser menos moralizante y aunque siga opuesta al matrimonio homosexual debería recibir en la fe a los hijos de las parejas gay y con la misma dignidad, ello también está consignado en el mismo documento del Vaticano emitido este jueves pasado.

Este mismo instrumento que se dimensiona por su valor intrínseco, puesto que fue emitido como preámbulo al sínodo de obispos católicos previsto por el Vaticano para octubre próximo, en el que se debatirán asuntos de familia, y cabe aclarar que también señala que los mil 200 millones de católicos deberían ser menos excluyentes y más humildes.

Es de considerarse, según analistas, que a posición católica tradicional sobre la homosexualidad ha llevado en algunos casos a la exclusión de los hijos de parejas del mismo sexo de la Iglesia, y aunque el documento no apunta a ningún cambio inmediato en la condena de la Iglesia a los actos homosexuales y su oposición al matrimonio gay y la adopción de niños por parejas del mismo sexo, está implícito el empleo de Francisco, de un lenguaje menos moralizante y más compasivo que anteriores comunicados del Vaticano.

Finalmente, el texto reconoce que aunque algunos obispos sigan opuestos a los gobiernos, como el de la Ciudad de México, que “redefinen” el matrimonio permitiendo uniones del mismo sexo, la Iglesia tiene que encontrar el equilibrio entre sus enseñanzas sobre la familia tradicional y “una actitud respetuosa y no moralizante respecto de las personas que viven en esas uniones”. No cabe la menor duda, es otro campanazo más de apertura, de modernidad y avanzada de Francisco.

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