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Las cosas que se evadieron en el mensaje

OPINIÓN de Raúl Wiener, Perú.- El gobierno de Ollanta Humala acaba de ingresar en su cuarto y penúltimo año, bajo diversas sombras que el presidente ha tratado de ignorar o vadear en su discurso de fiestas patrias:

(a) El país está entrando en fase de franca recesión, con registros de crecimiento que disminuyen mes a mes, y que exigen un diagnóstico claro que se asocie a las respuestas que tendrían que aplicarse para funcionar en la nueva situación. Humala ha centrado su discurso en afirmar que a pesar de todo el crecimiento continúa y que con las medidas de estímulo a la producción y la liquidez que se le está soltando al mercado, el escenario mejorará rápidamente y volveremos a las tasas de años pasados, lo que parece muy difícil, mucho más si las medidas son aún muy limitadas. La estrategia del ministro Castilla de esperar por el ingreso de los proyectos mineros para que cambien la actual inercia, no parece que pudiera llevarnos a cifras encima del 5% y el plan de megaproyectos del gobierno apunta a efectos de mediano y largo plazo. En todo caso Humala perdió la ocasión para sincerar los nuevos términos en que se plantea el crecimiento económico sin el estímulo de altísimos precios internacionales de materia prima. A su vez, queda por ver el significado de la “aprobación” del plan de diversificación del ministro Ghezzi, la amplitud y energía de los cambios, y la relación entre el plan diversificador y los planes del ministro de Economía que ha sido claramente hostil a las políticas de desarrollo por sectores y a la iniciativa del Estado en la actividad económica.

(b) En el movido aspecto de la seguridad ciudadana, Humala ha subrayado aspectos presupuestales y de especialización de unidades y estructuras, pero otra vez ha dejado a un lado algunos asuntos decisivos como los de la corrupción policial y el desarrollo de grandes organizaciones delictivas que articulan variadas modalidades de delito: extorsión, tráfico de terrenos, violencia y sicariato, influencia en niveles estatales, etc. En un contexto de acusaciones sobre los gobiernos regionales, eludió también poner algún tipo de definición respecto al futuro del proceso de descentralización.

(c) En cuanto a la crisis política, es claro que el gobierno está perdiendo dominio sobre el Congreso, en momentos en que tiene que atravesar la fase más difícil de su mandato, cuando debe resolverse la cuestión de la acusación sobre Alan García y cuando tiene que enfrentar un cuadro económico deteriorado. Ollanta no ha querido tocar el punto en su discurso, ni siquiera en forma indirecta, apuntando a recomponer alguna forma de mayoría. Esto puede ser un estilo de presentar las cosas o una gruesa expresión de inconciencia.

(d) Falta ver que los anuncios de inversiones en educación, salud, programas sociales se realicen con el empuje que se hace necesario. Ya hemos pasado varios años con este tipo de enunciados sin que pase gran cosa.

 

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