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Toma de conciencia

OPINIÓN de Javier Madrazo.- El escritor y economista José Luis Sampedro decía, en unas declaraciones realizadas poco tiempo antes de su muerte, que en España “no hay democracia”. “Aquí -añadía entonces en referencia a la política económica y social impuesta por la Unión Europea como respuesta a la crisis- solo hay voto una vez cada cuatro años”. Sin duda alguna, las palabras de José Luis Sampedro son compartidas por una parte importante de la ciudadanía, que en las últimas elecciones europeas decidió dar su voto a un movimiento emergente, que reclama un nuevo modo de entender y hacer política. Gobierno del pueblo y por el pueblo.

Podemos ha sido la gran sorpresa de unos comicios, en los que las dos formaciones políticas mayoritarias han visto por primera vez en peligro su hegemonía, mientras Izquierda Unida no ha logrado cumplir sus expectativas. La candidatura encabezada por Pablo Iglesias ha generado un auténtico tsunami, que ha forzado, en gran medida, la abdicación de Juan Carlos I y ha obligado a Alfredo Pérez Rubalcaba a poner punto final a una deriva del PSOE, que en nombre de la estabilidad se había situado en el mismo espacio que el Partido popular. Nunca 1.250.000 votos han tenido un impacto mayor.

La crisis económica ha puesto en evidencia las debilidades de un sistema político, en el que los representantes de la ciudadanía actúan bajo los dictados de organismos ajenos a la voluntad popular. La hipocresía y el cinismo de quienes defienden criterios de austeridad, recortes y ajustes, pero después mantienen privilegios inadmisibles han quedado al descubierto. El éxito de Podemos sólo se explica desde la toma de conciencia ante los abusos y atropellos cometidos desde el poder establecido. PP y PSOE no han sabido o no han querido percibir este descontento, que tuvo su primera expresión en el movimiento 15M. Hoy, pagan su error.

Resulta difícil aventurar cuál será en el medio plazo el futuro de Podemos. Hay quienes les vaticinan una larga trayectoria y quienes piensan que no llegarán lejos. Será necesario esperar para ver cómo evolucionan, cómo se organizan y sobre todo cómo mantienen viva la ilusión que han despertado. Personalmente, creo que han venido para quedarse. Han logrado sacudir un sistema agotado, han demostrado que el bipartidismo atenta contra la pluralidad y han situado a las personas en el centro de la actividad pública. La democracia se pervirtió el mismo día el mismo día en el que el poder político se rindió al poder financiero.

Sampedro lo tenía claro: “Votamos a políticos y nos mandan financieros”. Una gran verdad. Y esta vez parece que hemos aprendido la lección. Podemos es instrumento necesario apara aglutinar la rebeldía, la voluntad de recuperar el protagonismo para la ciudadanía, pero el valor real, no debemos olvidarlo, está en las personas que quieren decidir por sí mismas, que se niegan a que sus vidas las controlen el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. Ésta es la revolución pacífica que está en el origen del apoyo recibido por Podemos. Y ello es motivo de alegría . Es un gran paso para avanzar hacia un mundo más justo, solidario y comprometido.

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