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Rajoy indulta a los asesinos

OPINIÓN de Rafael Fernando Navarro.- Eran asesinatos. Lo decían las pancartas. Lo decían madres y padres de familias numerosas. Lo decían unas monjas con la sonrisa hermosa de quien defiende la vida. No como esos que van presumiendo de ansias de matar, de destruir a indefensos, a seres queridos por Dios desde siempre. Porque Dios se une al esperma y el óvulo y forma con ellos la trinidad del ser humano desde el instante mismo en que el sexo llega a una plenitud destinada exclusivamente a la reproducción pero no al placer y a la expresión amorosa. El placer es perverso, diabólico. Es sólo el atractivo para que no se acabe el mundo. Pero el placer por el placer es perverso. Dios se alimenta de dolor, de sangre, de mortificación, nunca de placer.

Miles de personas. Muchos miles. Y estratégicamente distribuido, el personal del Partido Popular, el partido de la vida. Las cámaras saben dónde está Dolores de Cospedal y Esperanza Aguirre, Ana Mato y Ana Botella. Y está Pons y Martínez Pujalte y Floriano. Y muchos más que se proclaman contrarios a esa ministra joven, irresponsable, perturbadora de hormonas juveniles, que se llama Bibiana Aido. Bibiana es inductora de los crímenes que se cometen en clínicas preparadas para matar impunemente. Lo atestigua Ana Botella, (bendita sea tu pureza), que asegura haber visto cómo se trituraban bebés con máquinas especiales. Y Bibiana está respaldada por el presidente Zapatero, asesino mayor del reino.

Qué alegría ver a ese ejército encabezado por tanto político dispuesto a dar la vida por defender la vida. Como Rouco, encabezando un ballet de mitras que prefieren el martirio propio a los crímenes autorizados por la ley. Estos crímenes no son asimilables a los que bendecían en las tapias de los cementerios porque aquellos con tiros en la nuca eran rojos que quemaban iglesias y destruían conventos. Aquello era una cruzada y los muertos se lo habían merecido porque Dios era golpista, de derechas y por su gracia se implantó un hombre providencial que nos salvó del comunismo.

Gallardón vestía siempre de oscuro, como si cumpliera un medio luto pueblerino. Y no estaba dispuesto a ser cómplice de asesinatos programados por Zapatero y Bibiana y recibidos como herencia. Rajoy estaba empeñado en hacer de España un país alegre y por tanto encomendó al ministro que le disputó la candidatura a la presidencia del gobierno a evitar la muerte de inocentes. Y el ministro repartió carnets de maternidad, se apropió de úteros y vaginas y salió a conquistar la libertad femenina contra la que luchaban mujeres indignas de serlo. Rajoy le animaba y Fernández-ministro-opus-del-interior comparaba el aborto con los crímenes de ETA. Pero todos juntos lograrían que las mujeres tuvieran que ir a Londres, que los fetos malformados nacieran para poder así abandonar a los dependientes a las puertas de la miseria y el dolor. Para eso pertenecían al partido de la vida como pertenecían, según Cospedal, al partido de los trabajadores.

Y llegó el gran día esperado. En España empezaba a amanecer y todos nos poníamos cara al sol, a la luz de la madrugada, prietas las filas, impasible el ademán. Y hubo un diálogo:

Mariano: Arriola, vamos por fin a cumplir algo del programa electoral. Me enorgullezco de defender la vida contra los asesinos cuya herencia hemos recibido. No permitiré ni un crimen más. Gallardón tiene todo dispuesto para resucitar después de tanto viernes santo de Zapatero.

Y Arriola: esa reforma, presidente, te va a hacer perder muchos votos. Empuja Podemos y podemos patinar y te vuelves a vivir a tu casa porque las mujeres son muy mujeres y no permiten la expropiación de sus cuerpos, de sus derechos, de sus decisiones sobre la maternidad.

Mariano: pero son asesinatos..

Arriola: no seas puritano, presidente, también es un asesinato desahuciar, y matar a los niños de hambre y abandonar a su suerte a los dependientes. Si tu conciencia no te ha advertido de esos asesinatos es porque Merkel te ha hecho ver que los potentados bien valen la muerte de tantos viejos, enfermos, estudiantes…No seas escrupuloso. Estamos en una España aconfesional. Rouco ya no está y a la Conferencia Episcopal le añadimos unos millones y no van ni a una manifestación.

Mariano: ¿Votos o escrúpulos, dices? En realidad cualquiera que me siga en el poder va a tirar abajo en dos minutos la reforma de Gallardón. Tienes razón. No vale la pena. Al fin y al cabo hay muchos que aseguran que el nasciturus no es aún persona, que a lo mejor Bibiana no era tan mala, que tal vez Zapatero… Dile a Gallardón que se vaya a su casa. Díselo tú de mi parte que yo tengo varios Marcas atrasados y ya no sé si De María juega o no en el Madrid. Además me tengo que ir a China.

Y así fue cómo los asesinatos dejaron de serlo y se convirtieron en votos. La historia es mucho más simple de lo que imaginamos.

 

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