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Recuperar la política

OPINIÓN de Javier Madrazo Lavín.- Comenzamos un nuevo curso político lleno de retos e incertidumbres, pero también de oportunidades. Un curso que estará marcado por dos acontecimientos principales: la convocatoria de la consulta en Cataluña y las elecciones municipales y autonómicas( excepto las llamadas históricas).

En relación a la consulta todo apunta a que será suspendida por el Tribunal Constitucional y que dicha suspensión dará lugar a la convocatoria de elecciones anticipadas de carácter plebiscitario.

Resulta necesario aprobar una ley que regule la convocatoria de consultas y referéndum como sucede en países avanzados de Europa. En una democracia participativa debe ser normal contar con la opinión de las personas para tomar decisiones sobre cuestiones especialmente relevantes que afecten directamente a sus intereses. Lamentablemente el debate abierto en Cataluña se ha convertido más en una dinámica de confrontación partidista y electoralista entre nacionalismos excluyentes (de uno y otro signo) que en un debate sensato que busque dar cauce democrático a las aspiraciones legítimas de autogobierno. Como se suele decir “de aquellos polvos vienen estos lodos”, por lo que dar portazos de forma intransigente y autoritaria a los problemas políticos no ayuda a la resolución de los mismos. Eso ocurrió con la reforma del Estatuto de Cataluña o con el de Euskadi (el llamado plan Ibarretxe). El portazo dado en el Congreso de los diputados,por parte de los dos partidos mayoritarios(PP y PSOE), a abordar unas reformas estatutarias aprobadas democráticamente y siguiendo los procedimientos legales ha contribuido a agudizar y enquistar el problema. Si se quiere evitar el choque de trenes es imprescindible apostar por el diálogo y el consenso buscando puntos de aproximación, lo cuál significa realizar cesiones por todas las partes , A ello no ayuda nada la actitud inmovilista del gobierno central, que es quién tiene la responsabilidad de tomar la iniciativa moviendo “ficha” y planteando una oferta de diálogo para abordar la necesaria revisión del modelo de Estado y de financiación, que dote de estabilidad a un Estado como el español que tiene carácter plurinacional.

Por otro lado, este curso político tendrá un marcado carácter electoral .Las elecciones europeas pusieron de manifiesto que nos encontramos ante un cambio de ciclo y de paradigma en las formas de representación política. Seguramente , tal como apuntan las encuestas y los estudios que vamos conociendo, este cambio se irá consolidando el las próximas e inminentes citas con las urnas. Día a día se van consolidando y extendiendo las candidaturas ciudadanas tipo GANEMOS en línea con la iniciativa puesta en marcha en Barcelona por Ada Colau. Estas plataformas pueden ser un buen lugar de encuentro para que se dé la imprescindible unidad de las fuerzas políticas progresistas (Podemos,IU,Equo,Compromís,Anova,Chunta,CUP…) y de los movimientos sociales junto con tantos ciudadan@s que han dicho basta ya y que quieren una modificación de las prioridades de la política, para poner esta al servicio de la gente y de los que peor lo está pasando. La prioridad principal debe ser la de garantizar trabajo y vida digna para todo@s mediante la transformación de un modelo económico y productivo que ,hoy por hoy, beneficia a las grandes empresas y entidades financieras. Ninguna familia trabajadora debe quedar desamparada( renta mínima suficiente, alimentación adecuada , suministro suficiente de agua, luz y gas…).

Afortunadamente cada vez crece la conciencia de que la política no puede ser monopolío de una minoría que se perpetúa en el poder y que opera al servicio de los poderosos(Troika,banca…) en vez de hacerlo al servicio del pueblo.Hemos visto que lo que sucedió en las movilizaciones del 15M,mareas,22M…no fué “flor de un día” si no que refleja la toma de conciencia y de decisión de muchísima gente que quiere ser protagonista de su presente y de su futuro, y que no está dispuesta a seguir delegando su destino y el de la sociedad en manos de políticos profesionales . Ello no debe llevarnos a pensar que la gran mayoría de los cargos públicos son “casta”; de hecho realizan una labor desinteresada y con gran entrega personal.

Este empoderamiento de la ciudadanía está poniendo extremadamente nerviosa a la derecha que está pensando en cambiar la ley electoral, reduciendo el número de diputad@s como han hecho en Castilla La Mancha o bien otorgando la alcaldía a la lista más votada, para mantener en sus manos el poder institucional. De todos modos, ninguna maniobra que quiera alterar las reglas de juego servirá para frenar la ola de indignación popular ante tanta corrupción o ante tanto empobrecimiento de las clases populares.


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