Ir al contenido principal

¿Qué fue de la primavera árabe?

OPINIÓN de Carlos Carnicero.- Ni a Estados Unidos ni a Europa les gusta hacer autocrítica. Desde el atentado de las Torres Gemelas, la estrategia política y militar para dar respuesta a Al Qaeda ha sido una sucesión de fracasos que han empeorado el mapa del Yihadismo y han aumentado la inseguridad global.

La intervención en Afganistán fue no solo legítima sino además inevitable e indispensable. Había que destruir el estado Talibán y también se invocó como objetivo la democratización de este país esencialmente tribal. Se hizo lo que se pudo, pero la resultante fue una pseudo democracia, en donde los derechos de las mujeres siguen secuestrados y la reducción del poder e influencia talibán a las tribus irredentas alejadas del control de Kabul han sido limitadas.

La invasión de Irak puso la primera piedra del caos en el que se ha sumido desde entonces la región. La dictadura amiga de Saddam Husein se convirtió en una guerra civil abierta que todavía no ha terminado. La aventura de George W Bush sembró de un número indeterminado de muertos que se han llegado a cifrar en seiscientos mil, entre combatientes y sobre todo en la población civil. Se han computado 4446 soldados norteamericanos muertos,179 británicos y 139 de otras nacionalidades. En la primera guerra parcialmente privatizada, se calculan que seiscientos “contratistas –que es el nombre que se la en la industria de guerra norteamericana a los mercenarios de distintas compañías de seguridad- murieron durante el conflicto.

Como ocurrió en Vietnam, la guerra de insurgencia determinó que un ejercito invasor no puede llegar a controlar un país en el que sufre rechazo masivo por la población. Con una resistencia interna que no tenía la consistencia ni la uniformada d de Vietnam ahora Irak es un estado parcialmente fallido.

Hasta la invasión, Irak era uno de los países islámicos con mayor estabilidad, en donde las mujeres gozaban relativamente de derechos, accedían a la universidad y desarrollaban sus trabajos en la sociedad civil. Irak era una dictadura laica. Se demostró que no había armas de destrucción masiva. Y, en consecuencia, no constituía una amenaza para Occidente.

La primacía de la población suní sobre la mayoría chií promovió ajustes de cuentas de estos hacia aquellos una vez desaparecido el régimen de Saddam Husein. Hasta entonces, Husein había sido el dictador de occidente que garantizaba, de acuerdo con Estados Unidos, el equilibrio en la zona ante la creciente amenaza de Irán.

Desaparecido el dictador, Estados Unidos promovió elecciones y la instauración de gobiernos amigos que sin embargo nunca han logrado un control efectivo de esta basto país. Ahora es difícil realizar una radiografía confiable de la situación de país en el que el Estado Islámico controla una parte de su población, las minorías cristianas han sido diezmadas y muchos refugiados han huido. El petróleo sigue siendo la sangre que mantiene vivo económico a un país con un futuro fragmentado e incierto.

A raíz de las intervenciones en Afganistán e Irak se extendieron las protestas por una parte del mundo árabe, dando lugar a lo que se conoció como la “primavera árabe”.

Siria, Egipto –con un escenario distinto en muchos aspectos-, Túnez, Libia y Marruecos, en donde el rey Husein conduce una lenta aproximación a la modernización y a la democracia, han vivido escenarios derivados de esa moda de democratización.

La aparición de protestas contra el régimen de Muhammad el Gadafi fue el prolegómeno de una intervención internacional liderada por Francia que permitió con sus bombardeos la caída de Gadafi. Las imágenes del linchamiento público y brutal del dictador fue un vaticinio de lo que vendría después. Gadafi, el amigo de los líderes de Occidente se había constituido en amenaza para sus amigos políticos occidentales a quienes el flujo del dinero del petróleo les comprometía.

Ahora Libia es otro estado fallido en donde el Gobierno carece del más mínimo control sobre grandes extensiones de ese basto territorio. Las tribus, o cabilas, se reparten la influencia en distintas regiones. Y la aparición del Estado Islámico determina que la amenaza Yihadista está ahora a solo trescientas millas de las costas italianas.

Hace ya tiempo que Libia es territorio de paso para quienes quieren acudir a la guerra en Siria o Irak. En Libia, territorio de reclutamiento, se entrenan quienes viajan a Siria con billete de vuelta a sus países europeos de origen. Constituyen la amenaza de acciones directas en países europeos como se demostró en el atentado contra Charli Hebdo en Francia.

El régimen del dictador Basar Hafez al-Asad también sufrió los efectos de la primavera árabe. Estados Unidos y otros países europeos arroparon y armaron a la disidencia en una guerra que dura años y ha causado cientos de miles de víctimas y un éxodo masivo de resultados. La ayuda a la disidencia creación hasta el punto en el que se hizo conciencia de lo inevitable. Las milicias se habían convertido en una nueva amenaza contra Occidente como fuerzas yihadistas conectadas con Aqueda y el Estado Islámico. Estados Unidos pasó de la amenaza directa contra el régimen sirio a su colaboración con él como instrumento de control del yihdadismo que él mismo había creado.

Ahora una nube de silencio cubre la dimensión de la tragedia de la que nadie quiere hacerse responsable. La coalición internacional, de la que forman parte países árabes, intenta controlar el Estado Islámico con bombardeos desde el aire. La guerra en tierra la dirigen los kurdos con la bravura que han demostrado en su historia. Pero nunca la amenaza yihadista ha sido tan importante como para motivar un acercamiento de Estados Unidos con el régimen de Irán por lo decisiva que es ahora esta potencia en la lucha contra la Yihad.

Los errores continuos y no confesados de Estados Unidos y sus aliados han generado una amenaza y una inestabilidad como nunca había habido en la zona. Y de momento no hay un plan concreto para combatirla.

*ccarnicero.com

ARCHIVOS

Mostrar más


OTRA INFORMACIÓN ES POSIBLE

Información internacional, derechos humanos, cultura, minorías, mujer, infancia, ecología, ciencia y comunicación

elmercuriodigital.es se edita bajo licencia de Creative Commons
©Desde 2002 en internet
Otra información es posible