OPINI脫N de Ram贸n Cotarelo/ Palinuro.- Ya est谩n en el aire los miles de emails de Blesa, esos que no se sabe si est谩n bajo secreto de sumario, prohibidos por una u otra autoridad, ocultos bajo alguna querella del propio Blesa contra quienes los aireen, o amenazados de volatilizaci贸n en aplicaci贸n de la ley mordaza, esa que tipifica como delito la denuncia de delitos cometidos por las autoridades. Los ha subido a la red la p谩gina de xnet, que tiene un buz贸n para recibir denuncias an贸nimas. Y, de la red, han pasado a todos los diarios digitales.
Son miles de mensajes de Blesa y otros directivos de Cajamadrid entre ellos y con terceros de gobiernos, empresas, partidos, etc. Dado su car谩cter presuntamente delictivo en muchos casos, la batalla ser谩 sobre la legalidad de la publicaci贸n/revelaci贸n de correspondencia, etc., etc. A nuestros efectos, procederemos como si ya estuviera resuelta a favor del derecho de la ciudadan铆a a saber qui茅n ha estado rob谩ndole, desde cu谩ndo, c贸mo, para qu茅, en qu茅 cuant铆a. Todo presuntamente, por supuesto. Un derecho que deriva no solamente de haber sido expoliada y arruinada, sino, adem谩s, forzada a pagar un rescate estratosf茅rico de la entidad quebrada.
Las cajas eran lo m谩s parecido a una banca p煤blica. Los partidos pasaron a administrarlas a trav茅s de su control de las instituciones con 谩nimo de saqueo sin l铆mite y sin ning煤n sentido de la responsabilidad. Y, a fuerza de dispendios, desfalcos, apropiaciones indebidas, derroches suntuarios, estafas, consiguieron quebrar el conjunto, dejando decenas de miles en la ruina y produciendo una cat谩strofe en el sistema bancario. Lo llamaron crisis y los mismos que nombraron y mantuvieron a los presuntos apandadores, tipo Blesa o Rato, se autoasignaron la tarea de remediar el desaguisado con dineros p煤blicos, o sea, con fondos de los estafados y expoliados. Insisto, lo llamaron crisis.
El panorama es estremecedor. Aznar, Rajoy, todos los gobiernos del PP, el PP en su conjunto y parte de la clase pol铆tica de otros partidos as铆 como sindical est谩n pringados. Y, en verdad, no se entiende c贸mo el gobierno sigue sin dimitir y el PSOE sin presentar una enmienda a la totalidad de este desaguisado en forma de moci贸n de censura. Salvo que los intereses creados en el desorden cleptocr谩tico espa帽ol los haga a todos c贸mplices en la tarea de ocultar o mitigar sus aspectos m谩s indignos. Es posible que el asunto de los ERE, que es una verdadera verg眉enza para el PSOE, le reste 谩nimos para confrontarse con el partido del gobierno en sede parlamentaria, en donde sin duda le sacar谩n los trapos sucios. Sin embargo, la respuesta, como el deber, es clara: hay que denunciar la corrupci贸n, aunque parte de la denuncia te caiga sobre la cabeza. M谩s vale ponerse colorado una vez, etc., etc. Esta exposici贸n coram populo de los tejemanejes de una pandilla de sinverg眉enzas que durante a帽os (mandato de Blesa: 1996-2009; mandato de Rato: 2010-2012) parecen haber estado viviendo a cuerpo de rey, ellos y sus allegados, a base de estafar a la colectividad no puede ocultarse en los vericuetos procesales, lentos y confusos. Deben constar de forma clara, sint茅tica, f谩cil de consultar -como lo est谩n esos emails que parecen un prontuario para granujas- y de comprobar. Porque cuentan la historia de c贸mo se ha gobernado este pa铆s en los 煤ltimos veinte a帽os. Como una cleptocracia.
Las tarjetas black, los cr茅ditos a fondo perdido, los chanchullos a favor de los amigos, correligionarios o adversarios favorables, las subvenciones sin justificar, los gastos suntuarios, las trampas, las comisiones, los latrocinios, las mediaciones ilegales, los perjuicios conscientes causados a los patrimonios de impositores y clientes, la desverg眉enza, son algunas de las pinceladas de un panorama de saqueo p煤blico por medios institucionales. A Blesa lo nombr贸 y mantuvo Aznar, que aparece con tintes sombr铆os en muchos mails; a Rato, Rajoy, el de los sobresueldos. Aguirre acosaba a la Caja para ponerla m谩s a su servicio. Los consejeros, con alguna excepci贸n (supongo), una partida de pillastres que se pul铆an los dineros p煤blicos en jolgorios y consumo ostentoso. Blesa ten铆a tratos, todos del mismo color, con D铆az Ferr谩n (un beneficiado que hoy duerme en Soto del real), Cerezo, Villar Mir, Gallard贸n, Barrionuevo y un sin fin de relevantes personalidades de integ茅rrima virtud, aparte de constituirse en benefactor de los partidos pol铆ticos, a los que repart铆a millones en cr茅ditos como si fuera la pedrea. Y eso en sus ratos libres, entre cacer铆a y cacer铆a con unas fotos ante cad谩veres de hermosas fieras de la selva que son un bochorno para el g茅nero humano, aunque quiz谩 no para 茅l que de humano parece tener poco.
Esos correos electr贸nicos deber铆an servir para retirar de la vida p煤blica a todos los que aparecen en ellos, remitentes, destinatarios y sujetos en ellos mencionados. Son la manifestaci贸n de la picaresca tradicional adaptada a las nuevas tecnolog铆as.
Son la marca Espa帽a.
Son miles de mensajes de Blesa y otros directivos de Cajamadrid entre ellos y con terceros de gobiernos, empresas, partidos, etc. Dado su car谩cter presuntamente delictivo en muchos casos, la batalla ser谩 sobre la legalidad de la publicaci贸n/revelaci贸n de correspondencia, etc., etc. A nuestros efectos, procederemos como si ya estuviera resuelta a favor del derecho de la ciudadan铆a a saber qui茅n ha estado rob谩ndole, desde cu谩ndo, c贸mo, para qu茅, en qu茅 cuant铆a. Todo presuntamente, por supuesto. Un derecho que deriva no solamente de haber sido expoliada y arruinada, sino, adem谩s, forzada a pagar un rescate estratosf茅rico de la entidad quebrada.
Las cajas eran lo m谩s parecido a una banca p煤blica. Los partidos pasaron a administrarlas a trav茅s de su control de las instituciones con 谩nimo de saqueo sin l铆mite y sin ning煤n sentido de la responsabilidad. Y, a fuerza de dispendios, desfalcos, apropiaciones indebidas, derroches suntuarios, estafas, consiguieron quebrar el conjunto, dejando decenas de miles en la ruina y produciendo una cat谩strofe en el sistema bancario. Lo llamaron crisis y los mismos que nombraron y mantuvieron a los presuntos apandadores, tipo Blesa o Rato, se autoasignaron la tarea de remediar el desaguisado con dineros p煤blicos, o sea, con fondos de los estafados y expoliados. Insisto, lo llamaron crisis.
El panorama es estremecedor. Aznar, Rajoy, todos los gobiernos del PP, el PP en su conjunto y parte de la clase pol铆tica de otros partidos as铆 como sindical est谩n pringados. Y, en verdad, no se entiende c贸mo el gobierno sigue sin dimitir y el PSOE sin presentar una enmienda a la totalidad de este desaguisado en forma de moci贸n de censura. Salvo que los intereses creados en el desorden cleptocr谩tico espa帽ol los haga a todos c贸mplices en la tarea de ocultar o mitigar sus aspectos m谩s indignos. Es posible que el asunto de los ERE, que es una verdadera verg眉enza para el PSOE, le reste 谩nimos para confrontarse con el partido del gobierno en sede parlamentaria, en donde sin duda le sacar谩n los trapos sucios. Sin embargo, la respuesta, como el deber, es clara: hay que denunciar la corrupci贸n, aunque parte de la denuncia te caiga sobre la cabeza. M谩s vale ponerse colorado una vez, etc., etc. Esta exposici贸n coram populo de los tejemanejes de una pandilla de sinverg眉enzas que durante a帽os (mandato de Blesa: 1996-2009; mandato de Rato: 2010-2012) parecen haber estado viviendo a cuerpo de rey, ellos y sus allegados, a base de estafar a la colectividad no puede ocultarse en los vericuetos procesales, lentos y confusos. Deben constar de forma clara, sint茅tica, f谩cil de consultar -como lo est谩n esos emails que parecen un prontuario para granujas- y de comprobar. Porque cuentan la historia de c贸mo se ha gobernado este pa铆s en los 煤ltimos veinte a帽os. Como una cleptocracia.
Las tarjetas black, los cr茅ditos a fondo perdido, los chanchullos a favor de los amigos, correligionarios o adversarios favorables, las subvenciones sin justificar, los gastos suntuarios, las trampas, las comisiones, los latrocinios, las mediaciones ilegales, los perjuicios conscientes causados a los patrimonios de impositores y clientes, la desverg眉enza, son algunas de las pinceladas de un panorama de saqueo p煤blico por medios institucionales. A Blesa lo nombr贸 y mantuvo Aznar, que aparece con tintes sombr铆os en muchos mails; a Rato, Rajoy, el de los sobresueldos. Aguirre acosaba a la Caja para ponerla m谩s a su servicio. Los consejeros, con alguna excepci贸n (supongo), una partida de pillastres que se pul铆an los dineros p煤blicos en jolgorios y consumo ostentoso. Blesa ten铆a tratos, todos del mismo color, con D铆az Ferr谩n (un beneficiado que hoy duerme en Soto del real), Cerezo, Villar Mir, Gallard贸n, Barrionuevo y un sin fin de relevantes personalidades de integ茅rrima virtud, aparte de constituirse en benefactor de los partidos pol铆ticos, a los que repart铆a millones en cr茅ditos como si fuera la pedrea. Y eso en sus ratos libres, entre cacer铆a y cacer铆a con unas fotos ante cad谩veres de hermosas fieras de la selva que son un bochorno para el g茅nero humano, aunque quiz谩 no para 茅l que de humano parece tener poco.
Esos correos electr贸nicos deber铆an servir para retirar de la vida p煤blica a todos los que aparecen en ellos, remitentes, destinatarios y sujetos en ellos mencionados. Son la manifestaci贸n de la picaresca tradicional adaptada a las nuevas tecnolog铆as.
Son la marca Espa帽a.
