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Necesitamos una Syriza

OPINIÓN de Javier Madrazo Lavín.- El 24M las candidaturas de verdadera confluencia, encabezadas por nuevos liderazgos (Manuela Carmena, Ada Colau…) han obtenido unos magníficos resultados ( mejores que las candidaturas de partido) que han materializado el cambio en las principales ciudades. Por ejemplo, Ahora Madrid al ayuntamiento ha obtenido el 31% de los votos y Podemos a la Comunidad Autónoma el 18%.El mensaje a extraer es claro. Cuando la izquierda se une, es más fuerte y genera ilusión en la ciudadanía. Y cuando no lo hace, favorece la consolidación del eje PP-PSOE-CIU. Lo que es evidente a los ojos de la gente parece difícil de entender por los estados mayores de los partidos. Siguen primando los intereses partidistas y la búsqueda de la hegemonía , sobre la conformación de alternativas sólidas y unitarias al servicio del rescate ciudadano y la regeneración democrática. Es decepcionante que no se aproveche desde la izquierda alternativa esta oportunidad histórica que se nos presenta, para afrontar la próxima cita electoral en las mejores condiciones para conseguir el triunfo en las urnas.

Inicialmente sucedió con IU que, antes de la europeas y ofuscada por las encuestas, rechazó el acuerdo con Podemos .Ahora sucede lo mismo con Podemos que, sabiéndose en posición de fuerza, rechaza el acuerdo con IU. Y además lo hace desde el desprecio, la arrogancia y la humillación . Es cierto que el aparato del PCE, quebrando la apuesta por la convergencia y la apertura que formuló en la década de los 80, y desde el sectarismo más absoluto, ha arruinado definitivamente el proyecto de IU, siendo las elecciones generales su estación final. Pero IU y sus bases se merecen un respeto y una consideración, porque hablamos de hombres y mujeres que llevan muchos años en la lucha por la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores y las clases populares. Son inaceptables declaraciones como las realizadas por Pablo Iglesias (posteriormente matizadas) diciendo que los de IU eran “unos cenizos y unos tristes” , que “no han hecho nada en veinticinco años” o ” que se cuezan en su salsa y se queden con su bandera roja pero que nos dejen en paz”…

Me parece un gran error que Podemos haya querido imponer su sigla como paraguas electoral común. Con un 14% de los votos esta pretensión , además de injustificada(teniendo en cuenta que hay otras opciones de izquierda que son mayoritarias en Cataluña, Euskadi, Navarra, País Valencía, Baleares o Galicia ) arruina las posibilidades de acuerdos con el resto de organizaciones a las que no se les da otra opción que disolverse. Quién tiene más fuerza y liderazgo en el campo de la izquierda, es quien debe mostrar más generosidad, tolerancia y humildad para articular la Unidad Popular desde el respeto a las identidades plurales. Generosidad con los de fuera , pero también con los de dentro. Resulta sorprendente el sistema de primarias que ha puesto en marcha Podemos para elegir a sus candidaturas a las elecciones generales. Un sistema teóricamente de listas abiertas pero que a través del método de “lista plancha” dará como resultado que todas las personas elegidas sean del grupo oficialista, sin presencia alguna del resto de sensibilidades del partido. Además, en el afán por controlar de modo férreo el grupo parlamentario, lanzan un sistema de elección por circunscripción única que rompe con el principio de respeto a la plurinacionalidad del Estado. Ello dará como resultado la proliferación de los llamados “paracaidistas”(personas no arraigadas en los territorios). No es de extrañar el malestar y los pronunciamientos críticos contra este reglamento ( que bebe de lo peor de la vieja política) de muchos círculos y órganos de dirección .

Los últimos resultados ponen de manifiesto que la Izquierda puede ganar las elecciones y dar un giro radical a las políticas antisociales y austericidas impulsadas por el PP y el PSOE, que han colocado a nuestro país en una situación de emergencia social con unos niveles dramáticos de desempleo , precariedad y pobreza totalmente inaceptables .

Ni antes IU era la Syriza española ni ahora lo es Podemos. Al igual que en Grecia aquí también necesitamos una Syriza , es decir, una plataforma o frente común que acoja al conjunto de componentes de la izquierda transformadora, desde el respeto a sus trayectorias e identidades. Sin que nadie tenga que renunciar a lo que es, y sabiendo que el nexo de unión es el programa compartido. Esa sí sería una fuerza ganadora que estaría en condiciones, al igual que en Grecia, de plantar cara,a la tiranía de la banca, de los poderes económicos dominantes y a las instituciones que están a su servicio.

De lo contrario, si la Izquierda va desunida y fragmentada, estaremos condenados o bien a reeditar el gobierno del PP con el apoyo de Ciudadanos y la abstención de Convergencia, o a que el cambio lo protagonice el PSOE con el apoyo de Podemos ( que contará sin duda con un grupo fuerte pero a todas luces insuficiente para liderar el nuevo tiempo). Y el PSOE, a estas alturas lo sabemos muy bien, no es garantía de cambio por mucho maquillaje y lifting que se haga.

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