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“Yo soy solamente si tú eres”

OPINIÓN de Jorge Riechmann.- Yo soy, si tú eres es la fórmula del sujeto en Franz Hinkelammert. Un sujeto que no aparece en el “cálculo de la utilidad propia” (el cálculo de los intereses egoístas en el mundo de la mercancía) sino en la afirmación de la interdependencia y ecodependencia del ser humano: yo soy si tú eres, y tú es tanto el otro humano como el otro animal y la naturaleza en su conjunto. “El otro tiene que vivir para que yo pueda vivir. La naturaleza tiene que vivir para que yo, ser natural que soy parte de la naturaleza, pueda vivir. Pero eso no viene como cálculo de utilidad [es decir, por una reflexión egoísta de carácter prudencial], sino como afirmación.”[1]

En diferentes lugares he reflexionado sobre la importancia del valor autocontención, usando la fórmula: autolimitación para dejar existir al otro. A la pregunta “¿y por qué autocontención?” podemos responder en positivo: porque yo soy solamente si tú eres –porque los seres humanos somos interdependientes y ecodependientes.

“Yo soy si tú eres” –nos dice Franz Hinkelammert— es un criterio ético material, la condensación de un tipo de espiritualidad humana que encontramos en todas las culturas; la expresión de una ética de la convivencia a la que podemos recurrir para “reencantar el mundo” desde una espiritualidad emancipatoria.[2]

[1]Franz Hinkelammert: Teología profana y pensamiento crítico (conversaciones con Estela Fernández Nadal y Gustavo David Silnik), CICCUS/ CLACSO, Buenos Aires 2012, p. 74.

Hinkelammert ha llamado repetidamente la atención sobre la traducción del mandato “ama al prójimo como a ti mismo” que propusieron Rosenzweig, Buber y Levinas, tres grandes pensadores judíos del siglo XX: “ama a tu prójimo; tú mismo eres él”, o “este amor al prójimo es lo que tú mismo eres”. Como se ha observado, esta traducción convierte el tradicional y consabido amor al prójino judeocristiano en un criterio racional para la acción, “un criterio capaz de enfrentar la irrcionalidad del sistema. Supone una comprensión del sujeto diferente a la del individuo aislado y egoísta, puesto que se trata de una intersubjetividad que incorpora la vida del otro social y de la naturaleza como condición de posibilidad de la propia vida individual y genérica” (nota de Estela Fernández Nadal y Gustavo David Silnik en Teología profana y pensamiento crítico Teología profana y pensamiento crítico, op. cit., p. 74.

[2] Un texto clave en este sentido: Franz Hinkelammert, “Lo indispensable es inútil. Sobre la ética de la convivencia”, conferencia en el Encuentro de Pensamiento Crítico de diciembre de 2010, Universidad Nacional Autónoma, San José de Costa Rica.
*tratarde.org

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