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La Princesa emigrante se ha quedado huérfana

OPINIÓN de Rosa María Artal.- Llegó sola en una balsa neumática de juguete a las costas de Tarifa, Cádiz, el 12 de agosto de 2014. Sus padres, senegaleses, no pudieron embarcar debido a un forcejeo con la policía marroquí. Solo les dio tiempo de lanzar a la niña, de menos de un año, en el rudimentario bote. Fueron días en los que llegaron muchos emigrantes pero los trabajadores de salvamento se enamoraron de esta niña a la que hallaron empapada de agua y con 38,5º de fiebre. Se tomó dos biberones seguidos y apenas lloró durante horas. La bautizaron con el apelativo de Princesa.



Y Princesa llenó por unos días las noticias en España. “Emocionando” a mucha gente hasta pasar página.

La siguiente, noticia de EFE, nos remite al día 14: la Delegación de Asuntos Sociales de la Junta de Andalucía entrega a la niña a una familia de acogida, en tanto se localiza a los padres y se busca el reagrupamiento familiar.

La tercera ha sido hoy. La he escuchado en la Cadena SER, firmada por Nicolás Castellano, y no la he visto destacada en ningún medio. Los padres aparecieron, claro, seguían en Marruecos. Y allí se quedaron aguardando la oportunidad de venir a España. Solo tres días más tarde del viaje de su hija confirmaron que tenía 11 meses y se llamaba Fátima. Era el 15 de Agosto. Hoy, cuando escriboesto, es 11 de enero del año siguiente. Los acogió el obispado de Tánger. Pero nunca lograron que se les admitiera en España para estar al lado de su bebé. Lo máximo que logró la pareja, relata Castellano, fue “ver en varias ocasiones a través de Skype a “Princesa”.



Este domingo, John, el padre, ha muerto de un cáncer de hígado fulminante. La familia de acogida está desolada. Y el obispo de Tánger, Santiago Agrelo, indignado además:

"Santiago Agrelo se muestra muy crítico con la actitud del Gobierno español y con la Ley de Extranjería. “Es una ley que causa mucho sufrimiento y a esta pareja nunca se le ofreció desde España la posibilidad del reagrupamiento familiar”. El obispo reprocha a las autoridades que piensen únicamente en la “impermeabilidad de las fronteras” cuando en realidad lo que buscan en la “impermeabilidad de los pobres”, cuenta la noticia de la SER."

Llevo todo el día oyendo hablar de otra princesa, una tal Cristina de Urdangarín. Abogados, Hacienda, la Fiscalía -¡la Fiscalía!- volcados en liberarla de toda culpa porque resulta que nos han aclarado que “Hacienda somos todos” es un eslogan publicitario nada más. Y las pifias que han quedado como delito no cuentan porque se vive en el limbo si la esposa ama a su marido.

Su hermano, el Rey Felipe VI, ha decidido no recibir a la presidenta del Parlament de Catalunya y que le mandara por correo la investidura del nuevo President de la Generalitat. Marcando trayectoria.

Fátima, la “Princesa” de Senegal, ha recorrido en poco más de dos años de vida un durísimo camino. Sus padres también. El del padre ha acabado ya, bien pronto. Sin poder abrazar a su hija. Y no hay fiscales, ni abogados, ni otros reyes y princesas, ni medios y periodistas partidarios de la “estabilidad” que da el gobierno del PP que se hayan preocupado por ella. Por su padre, por su madre. Ni lo ha hecho el gobierno del PP, el que pone barreras desde Interior, y leyes inhumanas achacables a todo el consejo de Ministros, su presidente y vicepresidenta. Sus encargados en Cortes y en todas partes en donde sientan su poder. ¿Y la Junta de Andalucía tampoco pudo hacer nada?

Las Princesas como Fátima luchan por su vida y su futuro invirtiendo mucho esfuerzo y mucho riesgo. Y lo hacen a diario en las costas del Mediterráneo, unos mueren como Aylan, otros no. Otros anidan en tierra extraña.

¿Tanto cuesta tratar a los seres humanos como seres humanos?

*http://rosamariaartal.com/

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