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En la Piel del Toro 2016

OPINIÓN de Leonora Esquivel, México.- En febrero se llevó a cabo la edición de En la Piel del Toro 2016, realizándose por vez primera en Mérida, Yucatán y Morelia, Michoacán.

En Morelia y Mérida fueron unas decenas de activistas, logrando en esta última ciudad, salir en la primera plana de un importante diario local. En la Ciudad de México casi 300 jóvenes decidieron participar como “abanderillados” o sostener carteles en torno al acto.

En la Piel del Toro es la protesta internacional más grande que se hace contra la tauromaquia y tiene por objeto sensibilizar a la población sobre lo indeseable de los espectáculos taurinos, al ser crueles y no reflejar la mentalidad de la mayoría.

Según la última encuesta realizada por Dinamia en 2013, el 86% de los mexicanos estamos en contra de las corridas de toros. De aquí se desprende que esto sólo se mantiene por los intereses políticos y económicos de una minoría poderosa, que defienden su afición aunque ni la razón ni la sensibilidad los asistan.

México es uno de los pocos países donde aún hay este tipo de espectáculos con toros y la capital cuenta con el coso más grande del mundo, que rarísima vez alcanza su plena capacidad en eventos taurinos y reportaría mayores beneficios monetarios convertido en centro de espectáculos, eso sin contar que generaría más empleos permanentes.

Más allá de las múltiples argumentaciones que podemos usar en contra de la tauromaquia, me basta decir que sin duda el mundo está cambiando y se le están cerrando puertas y fuentes de ingreso. En España, 71 ciudades y municipios se han declarado antitaurinos y además de Canarias y Cataluña este año esperamos contar con Baleares como otra comunidad autonóma que los prohíba. La Unión Europea retiró millones de euros en subvenciones a esta tradición y en nuestro país al menos tres Estados ya no realizan corridas: Sonora, Guerrero y Coahuila; el tema comienza a discutirse en ayuntamientos y sobre todo, la afición merma.

Lamento que aún exista una masa indiferente que no participa activamente en el trabajo por la abolición de la tauromaquia, pero creo que inevitablemente se verán atraídos hacia una toma de posición a favor de la sensibilidad. Porque finalmente esa es la apuesta de un acto como En la Piel del Toro: generar empatía hacia los animales no humanos y que seamos capaces de considerar tan aberrante la tortura hacia nuestros congéneres como la que perpetramos hacia otras especies en nombre de la cultura y el arte.

Al participar en est tipo de protestas tengo sentimientos encontrados: por una parte no desearía que tuviéramos que continuar exigiendo la abolición de una práctica sangrienta y violenta, pero por otro lado me conmueve ver rostros nuevos y gente cada vez más joven que da su tiempo y se entrega para defender un ideal que considera valioso.

Me atrevo a afirmar que los años de la tauromaquia están contados y voy a ser testigo de su desaparición en nuestros países. Agradezco profundamente presenciar como cada día más personas reconocen a los animales como seres con capacidad de sentir placer y dolor, y transformando sus hábitos construyen un mundo donde recordaremos las protestas contra las corridas de toros como el medio para deshacernos del goce patológico que alguna vez nos generó la tortura y muerte del prójimo en una plaza.

Gracias a todos los que participaron En la Piel del Toro.











Fotografía: Erik Murillo. Gracias porque tu imagen captó en el cielo los aires de cambio.

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