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Niñas y niños quedan atrapados en un centro de acogida de migrantes inseguro en Sicilia


Foto Alessandro Penso

HRW: "Menores migrantes y solicitantes de asilo permanecen durante más de un mes en el centro de Pozzallo, diseñado para estancias cortas, junto con adultos con los que no tienen ninguna relación. Como resultado, corren un mayor riesgo de sufrir abusos sexuales o ser víctimas de violencia por parte de los adultos"



Niñas y niños de apenas 12 años y que viajan sin familia son retenidos durante semanas en condiciones inseguras y de hacinamiento en el centro de registro de migrantes de Pozzallo en Sicilia, denuncia la organización Human Rights Watch.

"Debido a la falta de espacio en los centros infantiles, algunos niños migrantes y solicitantes de asilo permanecen durante más de un mes en el centro de Pozzallo, diseñado para estancias cortas, junto con adultos con los que no tienen ninguna relación. Como resultado, corren un mayor riesgo de sufrir abusos sexuales o ser víctimas de violencia por parte de los adultos".

Los miembros de una comisión parlamentaria de investigación sobre las instalaciones de recepción y detención están llevando a cabo una visita planeada desde hace tiempo al centro italiano. Hasta hace dos días, todas las personas a excepción de 60 habían sido transferidas fuera del centro.

“Pozzallo no es un lugar adecuado para un niño y mucho menos durante períodos prolongados”, señaló Judith Sunderland, directora asociada para Europa y Asia Central de Human Rights Watch. “Es inaceptable que niños pequeños y vulnerables, sin familia, permanezcan allí durante semanas mientras que los adultos normalmente son transferidos en el plazo de tres días”.

El 9 de junio, el día en que Human Rights Watch llevó a cabo la visita, el centro de Pozzallo albergaba a 365 personas, duplicando su capacidad. De éstas, 185 eran niños no acompañados, según la policía. Un número significativo de niños no acompañados llevaba en el centro dos semanas. El 17 de junio había unos 100 niños no acompañados en el centro, incluidos algunos que llevaban allí desde el 28 de mayo.

El centro, uno de los que la Unión Europea ha declarado como “hotspot” para evaluar a los solicitantes de asilo que llegan a Italia por mar, tiene una gran sala principal y una más pequeña en la parte posterior destinada a familias y niños no acompañados. Sin embargo, debido a las condiciones de hacinamiento crónico, los niños se ven obligados a dormir en literas o sobre colchones en el suelo en ambas salas, cerca de hombres adultos con los que no guardan ningún parentesco. Hay cuartos de baño y aseo separados para hombres y mujeres, pero no hay instalaciones reservadas para niños. Los retretes están separados por cortinas de baño en lugar de puertas que puedan cerrarse con llave.

Los adultos y los niños de más de 15 años que están registrados pueden salir del centro vigilado entre las 8 de la mañana y las 8 de la tarde, pero los niños no acompañados más pequeños deben permanecer dentro del centro o en el patio adyacente.

Cuatro adolescentes eritreas, de 16 y 17 años, dijeron que los hombres las acosan constantemente. Bilen, de 17 años, dijo que los hombres “vienen cuando estamos durmiendo, nos dicen que necesitan tener sexo. Nos siguen cuando nos vamos a duchar. Nos esperan toda la noche (…) Ellos (la policía, el personal) lo saben, todo el mundo conoce el problema, pero nadie hace nada”. Sesuna, de 16 años, dijo que cuando llegó al centro el 28 de mayo se lanzó sobre su litera porque estaba agotada. “Un hombre se acercó a mi cama, pero unos paisanos (eritreos) lo detuvieron”, dijo.

El centro de Pozzallo no está preparado para atender adecuadamente a niños traumatizados. Los niños en el centro y en otras instalaciones similares para migrantes y solicitantes de asilo en Italia dijeron a Human Rights Watch que habían sufrido o habían sido testigos de actos de brutalidad, incluyendo violencia sexual, durante su travesía por tierra a través de África y naufragios en el mar. Mehret, una joven eritrea de 16 años, explicó con voz suave y pausada que había sido violada cerca del campo de refugiados de Shagaran, en Sudán. Llevaba dos semanas en Pozzallo pero todavía no había hablado con ningún médico u otro profesional sobre su trauma, y nadie le había preguntado si había sido víctima de violencia o abuso durante su viaje. “Si no me preguntan, ¿qué voy a decir?”, cuestionó.

Un médico en el centro dijo a Human Rights Watch que las denuncias de violencia sexual por parte de mujeres migrantes y solicitantes de asilo son comunes, y que las mujeres o niñas que piden ayuda son enviadas fuera del centro para que reciban atención médica.

Dos de las personas entrevistadas en Pozzallo dijeron que habían visto un naufragio a finales de mayo. Robel, un niño eritreo de 12 años que viajaba solo, dijo que estaba sobre la cubierta de un barco de pesca de madera que tiraba de otra embarcación abarrotada en un intento por llegar a Italia desde Libia. “Nuestro viaje salió bien pero vimos a otros morir”, dijo. “El otro barco que arrastrábamos se hundió y tuvimos que cortar la cuerda”.

Human Rights Watch entrevistó a otros dos testigos de esta tragedia en otros centros de Sicilia. “No he hablado de esto con nadie”, dijo Robel. Antes de nuestra entrevista dijo que nadie le había preguntado acerca de su experiencia.

Terres des Hommes, una organización no gubernamental, dirige un proyecto de salud mental para niños y mujeres embarazadas en el centro de Pozzallo desde junio de 2015. La psicóloga dijo que trabaja allí tres días a la semana, pero la organización carece de un espacio privado para las consultas. Las conversaciones personales a menudo se llevan a cabo en el pasillo o el patio.

La psicóloga señaló que muchas mujeres y niñas sufren abusos sexuales durante el viaje y describió varios problemas de salud mental que padecen los niños, como depresión, síntomas psicosomáticos, pesadillas y paranoia.

Una decena de niños que habían llegado al centro a finales de mayo de 2016 dijo a Human Rights Watch que no habían podido contactar a sus padres u otros familiares para contarles que habían sobrevivido el viaje. El centro entrega a todos los recién llegados una tarjeta telefónica con un crédito de 5 euros, pero el 9 de junio el único teléfono en el centro estaba estropeado. El teléfono llevaba roto aproximadamente dos semanas, según el personal del centro. El aparato no fue arreglado hasta el 22 de junio, el día antes de la visita de la comisión interparlamentaria.

El Plan de Acción de la Unión Europea sobre los Niños No Acompañados afirma que es “imprescindible separar a los menores de los adultos para evitar que vuelvan a convertirse en víctimas”. Además, añade que a los menores se les deberá acomodar en alojamientos adecuados y que la detención únicamente se empleará en casos excepcionales.

Los retrasos en las transferencias de los menores parecían deberse principalmente a la falta crónica de capacidad en los refugios dedicados a los niños no acompañados. En Sicilia operan cuatro centros de acogida para estancias cortas especialmente reservados para niños, pero ninguno está cerca de Pozzallo, uno de los principales puntos de desembarque de los barcos rescatados. El número de plazas libres para niños no acompañados en los centros para estancias más largas es desconocido porque Italia no cuenta con una base de datos nacional. Save the Children y otras organizaciones humanitarias han hecho repetidos llamamientos al gobierno italiano para que cree esta base de datos para facilitar los traslados. Mario Morcone, director del departamento de inmigración del Ministerio del Interior, propuso recientemente una distribución más eficiente y equitativa de la responsabilidad por los niños no acompañados en todo el país.

Según UNICEF, de las aproximadamente 55.000 personas que han llegado a Italia por mar en lo que va de año, más de 7.000 son niños no acompañados. En 2015, fueron registrados casi 12.000 niños no acompañados en Italia.

El número de niños que viajan solos y que solicitan asilo en Italia ha aumentado de manera constante en los últimos años. En 2013 unos 805 presentaron una solicitud, mientras que en 2015, esa cifra ascendió a 3.800.

Pozzallo ha sido durante años un centro de acogida para recién llegados pero ahora es uno de los cuatro puntos de acceso “hotspot” de pleno funcionamiento en Italia establecido a instancias de la UE. Representantes de Frontex, la agencia de fronteras exteriores de Europa, trabajan en los centros para ayudar a la policía italiana con el registro inicial, las entrevistas de evaluación de nacionalidad y la toma de huellas. También están presentes funcionarios de la Oficina Europea de Apoyo al Asilo para identificar a las personas que reúnen las condiciones para ser reubicadas bajo el programa de la UE para transferir a solicitantes de asilo de Italia a otros países de la UE. Organizaciones no gubernamentales italianas han expresado preocupación por el acceso a la información sobre derechos y el procedimiento de asilo en los “hotspots” de Italia, incluido Pozzallo.

Médicos sin Fronteras canceló su proyecto de salud en el centro de Pozzallo en diciembre de 2015 como protesta debido a que las autoridades no habían abordado las condiciones de hacinamiento ni la falta de protección para las personas vulnerables, incluyendo los niños no acompañados.

Las autoridades locales y nacionales deberían tomar medidas inmediatas para asegurar que los niños que viajan solos son ubicados lo antes posible en instalaciones adecuadas donde tengan acceso al cuidado y la atención que necesitan, y a la que tienen derecho bajo el derecho nacional e internacional, señaló Human Rights Watch.

Italia debería establecer un centro de acogida de recién llegados específico para niños no acompañados cerca de todos los puertos que reciban un flujo significativo de migrantes, incluyendo Pozzallo, y garantizar suficientes plazas en las instalaciones para estancias más largas. La creación de una base de datos nacional y un sistema claro para la distribución de los niños más necesitados facilitarían los traslados.

La Comisión Europea debería asegurarse de que los niños no acompañados no sean retenidos en los “hotspots” respaldados por la UE más tiempo del estrictamente necesario, y que la operación de estos centros sea consistente con el Plan de Acción de la UE y el derecho internacional de derechos humanos. El personal y las autoridades de Pozzallo deberían asegurarse inmediatamente de que los niños no acompañados puedan llamar a sus familias a su llegada y que reciban acceso a apoyo psicosocial de manera oportuna.

“Italia está salvando cientos de vidas en el Mediterráneo; ahora debe asegurarse de la seguridad de los migrantes y solicitantes de asilo una vez están en tierra”, dijo Sunderland. “Los niños que han sobrevivido a estos horrendos viajes por su cuenta tienen necesidades especiales y no deberían ser nunca abandonados en lugares hacinados e inseguros”.

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