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De la violencia física a la virtual, la evolución de la violencia machista

EFE

En la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea quedan reconocidos los derechos a la vida, a la no discriminación por razón de sexo y el acceso a la justicia en diversos artículos. Sin embargo, los datos arrojados por Eurostat sobre la violencia de machista año tras año, hacen que cada 25 de noviembre sea más que necesario rememorar el asesinato de las hermanas Mirabal (Minerva, Patria y María Teresa), a causa de su activismo político contra el régimen de Rafael Leónidas Trujillo en 1960.

En 1981, Latinoamérica tomó la delantera para fijar este día como la fecha conmemorativa de la lucha contra la violencia de género. La ONU tardó 18 años en sumarse a la iniciativa y declararlo como Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

A escala europea, la Unión ha puesto en marcha la Directiva sobre las víctimas de delitos y el Convenio del Consejo de Europa para prevenir y combatir la violencia contra la mujer y la violencia doméstica, con el fin de combatir esta lacra social. La primera procura instaurar unos mínimos en materia de derechos, protección y apoyo a las víctimas, con especial mención a las de la violencia de género. El segundo, se trata del primer texto jurídico vinculante en Europa que atiende la violencia contra la mujer y se empezó a implementar en 2014.

A pesar de ello, las cifras de las que dispone Eurostat demuestran que se ha producido un repunte de las denuncias sobre violencia sexual (27%), violaciones (37%) y agresiones sexuales (8%). En cifras totales, la Agencia para los Derechos Fundamentales de la UE calculó que 3,7 millones de ciudadanas de la UE habían sufrido violencia sexual en el año previo a una encuesta realizada en 2014. En ella se entrevistaron a 42.000 mujeres de los 28 Estados miembros.

Teniendo en cuenta si durante el mismo periodo de tiempo han sufrido violencia física, la cifra asciende hasta los 13 millones y las mujeres que afimaban haber sido violadas llegaban a los 9,3 millones (en este caso se les preguntaba si desde los 15 años hasta ese mismo momento se les había obligado a tener relaciones sexuales), según la misma encuesta.

En España el año pasado, el Obsevatorio del Consejo General del Poder Judicial contabilizó 142.893 denuncias de violencia contra la mujer en todo el año 2016. De todas ellas, el 40,8% fueron sobreseídas, los condenados por dichas denuncias se quedaron en el 11,1% y se rechazó tomar medidas de protección en un 37,8% de los casos (10.110 de 26.635 de las solicitudes presentadas).



Internet nuevo campo de batalla

Con el surgimiento de las nuevas tecnologías, la violencia también se ha trasladado a la vida "digital" de las mujeres. Amnistía Internacional realizó una encuesta a mujeres (de 18 a 55 años) en 8 países de tres continentes (Dinamarca, España, EEUU, Nueva Zelanda, Polonia, Reino Unido y Suecia) y los resultados reflejaban este peligroso trasvase. Casi un cuarto de las cuestionadas (23%) reconoció haber sido víctima de abusos o acoso en Internet y el 41% de ellas sintió amenaza si integridad física.

Cerca de la mitad de ellas, un 46%, dijo que los abusos o acosos sufridos tenían un carcacter misógino o sexista, en este caso España superaba a la media con un 49%. Entre un 20 y 25% recibieron algún tipo de amenaza física o sexual y el 26% (tanto de media en los países encuestados, como en España) vieron como se divulgaban datos personales o que las indentificaban.

En más de la mitad de los casos, dichos abusos o acosos provenían de personas desconocidas para las víctimas (un 59%). Acarreando una serie de efectos a nivel psicológico reveladores, puesto que un 61% de las mujeres sentían su autoestima más baja o pérdida de confianza en sí mismas. Algo que también influía en su descanso, el dato más alarmante lo presenta Nueva Zelanda con un 75% de las víctimas que tuvieron problemas para conciliar el sueño, la media era del 63%.

En estos casos, las mujeres orientan sus críticas hacia gobiernos y los responsables de redes sociales. En Suecia o España las mujeres que creían que las medidas de su gobierno eran inadecuadas era del 57 y 48% respectivamente. En el caso de las redes, las que estaban conformes con las medidas adoptadas por las empresas únicamente registraba un 18%.

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