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L@s más vulnerables de la Primera Guerra Mundial

Una exhibición conmemora los cien años desde la finalización de la Primera Guerra Mundial.




Durante las visitas a los campos de prisioneros, el CICR prestó especial atención a los niños, quienes —al igual que los adultos— o bien habían sido capturados y detenidos, o bien se habían convertido en refugiados. Un total de diez mil polacos, rusos, belgas y franceses —entre ellos, mujeres y niños— permanecieron detenidos en el campo de Holzminden.

El CICR brindó apoyo a entidades de beneficencia en toda Rusia y Europa oriental. A cien años del fin de la Primera Guerra Mundial, el CICR sigue protegiendo la vida y la dignidad de las víctimas de conflictos armados y otras situaciones de violencia, a la vez que promueve y fortalece el derecho internacional humanitario.
CC BY-NC-ND / CICR


Un grupo de menores posa para la cámara en un orfanato de Brest-Litovsk, actual Belarús, en 1919.Muchísimos niños quedaron huérfanos como consecuencia de la Primera Guerra Mundial. El CICR trabajó con las Sociedades Nacionales de algunos países que estaban en guerra en pos de organizar refugios para niños, que siguieron funcionando durante mucho tiempo después de que finalizó la Primera Guerra Mundial.
CC BY-NC-ND / CICR


Refugiados considerando las pocas opciones disponibles en algún lugar de Europa oriental tras el fin de la Primera Guerra Mundial (1914-1918).
CC BY-NC-ND / CICR


Un par de niños preparándose algo para comer en un campamento para migrantes y refugiados en Baránavichi, actual Belarús.
CC BY-NC-ND / CICR


Un niño es vacunado en Brest-Litovsk, actual territorio de Belarús, en 1919.La vacunación es una manera efectiva de prevenir los brotes de enfermedades infecciosas. Cien años después de la finalización de la Primera Guerra Mundial, las epidemias continúan siendo una seria amenaza contra la vida y la salud de las víctimas de conflictos armados, como el que hoy se libra en Yemen.
CC BY-NC-ND / CICR


Niñas y niños miran fijamente a la cámara en un campo de prisioneros de guerra en Holzminden, Alemania.Durante las visitas a los campos de prisioneros, el CICR prestó especial atención a los niños, quienes —al igual que los adultos— o bien habían sido capturados y detenidos, o bien se habían convertido en refugiados. Un total de diez mil polacos, rusos, belgas y franceses —entre ellos, mujeres y niños— permanecieron detenidos en el campo de Holzminden.
CC BY-NC-ND / CICR


Niños esperando el regreso a casa desde el puerto de Szczecin, Polonia.El CICR ayudó a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja a repatriar a más de cuatrocientos veinticinco mil prisioneros de guerra rusos, alemanes, austríacos y húngaros. En aquel entonces, al igual que ahora, el CICR prestaba especial atención a los niños durante los conflictos bélicos. El CICR apoyaba a entidades de beneficencia tanto en Rusia como en otros países para brindar alimento, ropa y refugio a los niños. Cuando era posible, también ayudaba para reunir a los niños con sus padres.
CC BY-NC-ND / CICR


Varios menores huérfanos ordeñan cabras en un orfanato de la provincia rusa de Nóvgorod, en agosto de 1914




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