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Cristina Simó: “Hemos desvelado la alianza criminal entre patriarcado y capital”

Mundo Obrero
"Lo que hace temblar a la derecha de verdad es que hayamos sido capaces de penetrar en sus filas y poner en evidencia que quien provoca las desigualdades es el sistema capitalista"



ENTREVISTA SECRETARIA ÁREA DE FEMINISMO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PCE
J.M. Mariscal. Mundo Obrero
Mundo Obrero: El 8 de marzo del pasado año, 2017, se realizó la campaña “Yo Paro”. El PCE pedía sacar los delantales a los balcones de manera simbólica. ¿Qué ha pasado para que un año después se hayan desbordado las calles y las conversaciones?
Cristina Simó: Hubo movilizaciones muy importantes el año pasado, nada de testimoniales, en las que se dio cuenta de un incremento en la movilización feminista, con importantes manifestaciones en la ciudades. Y sí, la verdad es que fuimos pioneras con lo de sacar el delantal, ¡estamos tan contentas de que esa acción se haya convertido también en símbolo de todo el movimiento! No era un estereotipo, sino la manera de visibilizar los cuidados que nosotras asumimos. Pero lo que ha pasado este año es que comenzamos a pensar en abril, justo ahora hace un año, evaluando y sumando fuerzas, en un proceso de aprendizaje. El año pasado fue un primer paso y estábamos convencidas de había que continuar. Al núcleo organizador van sumándose entidades y voluntades y se suceden hasta tres encuentros estatales: Madrid, Elche y Zaragoza. Finalmente, que los sindicatos hayan convocado huelga laboral ha supuesto un salto en la entidad de la movilización. Es un éxito del movimiento feminista que los sindicatos hayan convocado.
M.O.: Pero todo esto viene de mucho antes.
C.S.: Efectivamente, ha ido creciendo la toma de conciencia, pero hay un hito fundamental, las movilizaciones de 2014 con el aborto de Gallardón. Fuimos capaces de evitar las pretensiones nacional-católicas del gobierno del PP, que estaba con mayoría absoluta, ¡y derribar a un ministro!. Eso empodera, te das cuenta de la fuerza que tenemos juntas y movilizadas, se midieron las fuerzas y ganamos; hay un antes y un después de aquello, y muchas mujeres, jóvenes especialmente, se incorporaron entonces y han jugado ahora un papel fundamental de vanguardia en la movilización.

M.O.: Recuerdo que los ocho de marzo eran muy apacibles para el sistema, ¿qué ha ocurrido para que esta vez se haya desatado una reacción tan furiosa de los sectores conservadores y machistas?
C.S.: Desde el momento en que ponemos la vida en frente del capital, ahí es donde les duele. El marcado carácter popular de la movilizaciones. Un argumentario para la huelga que destaca la alianza criminal entre patriarcado y capital, una de las consignas más coreadas, un llamamiento anticapitalista. Hemos desvelado la alianza criminal entre patriarcado y capital. ¿oíste que esa fue una de las consignas más gritadas? Que al final hablemos de la sanidad, de la educación, de los servicios sociales, de la vida; eso es lo que preocupa a los sectores conservadores. Y me siento orgullosa porque creo que en todo esto algo tiene que ver el hecho de que las comunistas hayamos estado en todo momento: en el trabajo preparativo, en el trabajo de extensión, en todos los niveles, en todos los territorios. Estamos muy orgullosas del trabajo de las mujeres comunistas. Lo que hace temblar a la derecha de verdad es que hayamos sido capaces de penetrar en sus filas y poner en evidencia que quien provoca las desigualdades es el sistema capitalista. Surgen también todas las contradicciones porque en un momento en que dicen que estamos de salida de la crisis, las mujeres no vemos más que pobreza, que es lo mismo que está pasando con las pensiones. Aprendemos colectivamente que la manera de llegar a la gente es poniendo en valor la vida, se visibiliza porque se sufre en propia carne, mucha gente se ve reconocida, las víctimas de la crisis. Pienso que hemos conseguido algo muy importante: sensibilizar, concienciar a una mayoría de mujeres de clase trabajadora, de las capas populares, de que este sistema produce desigualdades y que este sistema mata. Muchas mujeres que en su vida habían salido a una manifestación feminista levantan el viva la lucha feminista... había muchas mujeres que en su vida se hubieran imaginado estar en una manifestación de carácter feminista... ni muchos hombres tampoco...

M.O.: En verdad me estás hablando de un proceso de unidad popular.
C.S.: Claro que sí, un ejemplo claro y un camino a seguir. Las que hemos estado ahí pertenecemos a diferentes culturas políticas, ideológicas, sensibilidades diversas, procedemos de mil espacios distintos, y hemos sabido gestionar la diferencia y la diversidad, algo que no es fácil, y claro que surgen dificultades. Pero las comunistas teníamos claro que había que hacer de pegamento, hacer un trabajo inclusivo, de poner en valor todo lo que nos une. Nosotras entendíamos y entendemos que la huelga no era un fin en sí mismo, sino un medio para la lucha y para seguir acumulando fuerzas contra este sistema que mata.

M.O.: El relato de la derecha conservadora, incluyendo a muchas mujeres de la FAES, como Consuelo Álvarez de Toledo, es que se está provocando una irresponsable guerra de sexos.
C.S.: Me voy a ahorrar los calificativos porque hemos derrotado ese relato. Si mejora la vida de las mujeres mejora la vida del mundo, llamar guerra de sexos a la lucha por la igualdad es una caricatura que además apela en el fondo a defender la hombría, lo varonil. Lo que la derecha cavernícola pretende es meter miedo. Pero el miedo lo tienen ellos porque la presión para que haya políticas que rescaten a las personas y no a los bancos aumenta, porque se habla de la calidad de los servicios públicos mientras privatizan todo, porque sirven a los bancos y a los mercados y nosotras servimos a la vida.

M.O.: Durante estos años de crisis, el PCE ha estado rodeando la idea de una huelga general que fuese política, de masas; reflexionando sobre qué tipo de huelga golpea al sistema mejor, cuando la relación de poder del capital sobre el trabajo le es tan favorable, gracias a la precariedad, el paro, etc. Y era esto, ¿no crees?
C.S.: Con toda seguridad. No creo que la próxima Huelga General que se convoque en este país sea como las de antes, porque se ha demostrado que eran también muy masculinas, porque solo golpea con contundencia en los sectores productivos no precarizados y masculinizados. ¿En qué consiste que la gente vaya a una huelga? Cuando nosotras decíamos que está huelga no se podía cuantificar como una huelga general al uso es porque la mayoría de las mujeres no podemos hacer huelga, aunque quieran. Y eso es lo que pasa con la mayoría de la clase trabajadora hoy. Las mujeres copamos el 75% de los trabajos a tiempo parcial, o el trabajo reproductivo. ¿Cuántas mujeres inmigrantes que hacen el trabajo doméstico sin papeles sin residencia reconocida pueden hacer huelga? Claro que tendremos que repensar la huelga y esto ha sido un ejemplo... que sea inclusiva y que la gente se sintiera partícipe... yo no puedo hacer huelga pero yo puedo colgar el delantal, puedo ir a la manifestación, puedo ir y hablar de la huelga a mis compañeras, yo puedo ser activista, esa es la idea.
También forma parte de un proceso de movilización de las conciencias el hecho de que se determinara y de qué forma las conversaciones en los centros de trabajo o en las tabernas, donde el protagonismo de la huelga ha sido fundamental, marcando agenda, en todas y cada una de las conversaciones que se daban, todo el mundo estaba hablando de ella, de si se tenían más o menos razones, eso ya está ahí, ya es el éxito, porque al final hablando de la huelga se terminaba hablando del capitalismo, se terminaba hablando de los servicios públicos, de si se compartían o no los cuidados y del porqué de cada cosa.

M.O.: Han utilizado de manera indecente el asesinato de un niño para tratar de cambiar el eje del discurso y que en una semana el centro del debate pasase del feminismo a la prisión permanente revisable. ¿Qué riesgos de este tipo enfrenta el movimiento?
C.S.: Una parte importante del éxito ha sido que el movimiento feminista ha tenido su propio ritmo de trabajo, no ha querido seguir el ritmo que marca la agenda mediática, no ha permitido que nadie marcase desde fuera el ritmo. Y así vamos a seguir. Estamos a la ofensiva. En este momento estamos haciendo una valoración de la huelga feminista en todos los territorios, de abajo hacia arriba, esto también es otra manera de hacer las cosas y otra manera de evaluar, no estamos evaluando 4 personas en una mesa, sino que se estaba continuando con el trabajo participativo a través del mecanismo de evaluación en todos los territorios, a todos los niveles, hacia el encuentro que se celebrará en mayo. Daremos continuidad a todo este movimiento, y esa es la tarea que las mujeres comunistas tenemos ahora, seguir construyendo. La ruptura democrática será feminista o no será. Y la clave está en poner en valor la vida.

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