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Mucha Memoria, mucha Verdad y un poco de Justicia

OPINIÓN de Emilio Marín.- La conmemoración crítica del golpe militar-cívico del 24 de marzo reunió a multitudes. Hubo mucha gente en una jornada de mucha Memoria, mucha Verdad y un poco de Justicia con las libertades de Zannini y D’Elía.

Videla, Massera, Camps, Menéndez y Bignone ya no están entre los vivos y se evitaron un trago muy amargo el sábado 24, cuando en el país, con centro en la Plaza de Mayo, hubo multitudes repudiando el golpe de Estado de 1976 y revalorizando las políticas de Memoria, Verdad y Justicia. Las pancartas con las caras y nombres de los desaparecidos recorrieron las calles y poblaron las redes sociales.

Los genocidas, que tanto se vanagloriaron de sus crímenes, disfrazados de “guerra contra la subversión”, comprobaron otra vez que salieron derrotados política y moralmente. Los que ya murieron, como el quinteto mencionado, no sintieron esa sonora cachetada, pero sí los que aún viven, como “Tigre” Acosta y Alfredo Astiz, que en las semanas previas alimentaban la fantasía de una libertad domiciliaria.

“El único lugar para un genocida es la cárcel”, se leía en pancartas y volantes de ayer. Existieron las columnas partidarias y de los organismos de derechos humanos, pero resaltaban las familias y gente suelta que fue por la propia a las marchas.

El único partido que no se hizo presente con sus dirigentes principales y sus banderas fue el PRO. Su inasistencia reiterada demuestra cierta afinidad política, aunque no en los métodos, con aquella dictadura militar-cívica. Y en este punto tan importante para los argentinos, esa agrupación en el gobierno marca un alejamiento o falta de sintonía con la democracia.

Como la muerte es algo que llega a todos, también las Madres, Abuelas y Familiares se están yendo de este mundo. Pero a diferencia de Videla y los suyos, se van con estas fiestas de la democracia en sus retinas, respetadas por la gente. Las “locas de la Plaza” le ganaron la batalla política a los “generales de la muerte”. Este 24 de marzo fue un round más de esa larga pelea donde los derechos humanos, que no son ningún “curro”, dejan en la lona a los desaparecedores de miles de compatriotas y apropiadores de bebés nacidos en cautiverio, entre otros tantos horrendos delitos.

Dos libertades

Ese movimiento de masas es tan potente que logró disolver, o al menos retrasar por un tiempo, la intención gubernamental, de un sector judicial y del Servicio Penitenciario Federal, por beneficiar a un centenar de genocidas con la detención domiciliaria. En la lista estaban incluso quienes, como Astiz, tienen dos condenas perpetuas por sus crímenes en la ESMA. Ante la ola de críticas, el macrismo arrugó y tales liberaciones no pudieron ser.

La muy buena noticia del 42 aniversario del golpe fue la liberación de Carlos Zannini y Luis D’Elía, producida el sábado en un caso desde el penal de Ezeiza y en el otro desde Marcos Paz, donde estaban injustamente detenidos desde diciembre.

Los paranoicos como Eduardo Feinman deben pensar que todo fue un complot de “Justicia Legítima” para que esas liberaciones se produjeran el día de la conmemoración crítica del golpe.

Nada que ver. Los abogados de ambos presos políticos habían solicitado esas libertades y en dos instancias les fueron denegadas. Recién su apelación fue considerada válida por la fiscal Gabriela Baigún y resuelta por el Tribunal Oral Federal 8 de Sabrina Namer y Gabriela López Iñíguez.

Tanto la fiscal como las camaristas coincidieron en que Zannini y D’Elía no significaban riesgo de fuga ni de entorpecimiento de la causa, por un lado, y que debían gozar de libertad hasta el juicio del mismo modo como ocurre con los enjuiciados por encubrimiento del atentado a la AMIA. El expresidente Carlos Menem, el exjuez Juan J. Galeano, el ex titular de la Daia Rubén Beraja y demás acusados están en libertad. ¿Por qué tenerlos presos a los de la otra acusación falaz de Claudio Bonadío en base a las invenciones del fiscal Alberto Nisman?

No hubo ningún complot kirchnerista para disponer esas libertades. Apenas un cierto apego al derecho, por parte de la fiscal y el TOF8, nada más, como lo explicó Zannini al salir de Ezeiza, donde declaró: “estuve detenido por voluntad de los que mandan”.

Más enfático fue D’Elía, quien directamente acusó a Mauricio Macri de las detenciones en esta causa y se lamentó que en el penal no hubiera un pabellón “Panamá Papers”.

Ambos liberados se fotografiaron con compañeros y amigos en la Plaza de Mayo. Un cacho de justicia…

Complicaciones para Macri

El frente judicial se le viene complicando al presidente Macri, tanto en asuntos muy resonantes como en otros que no lo son.

Su apoyo grosero al policía Luis Chocobar, que asesinó por la espalda a un joven delincuente en la Boca, volvió a ser desairado, ahora por la Cámara Nacional de Casación. Esta decisión, que se suma al fallo del juez de primera instancia y de la sala VI de la Cámara Nacional de Apelaciones, puso al policía a tiro del juicio oral con una acusación muy grave: homicidio agravado con exceso en la legítima defensa.

Que Patricia Bullrich hubiera defendido a Chocobar no fue sorpresa, luego de sus actuaciones junto a la Gendarmería en el sur y a otras formaciones de Seguridad en la represión en el Congreso. Ahora quedó en offside Macri, quien en última instancia debe haber dado esas órdenes tan poco democráticas.

Luego sobrevino la libertad de los empresarios acusados de evasión, Cristóbal López y Fabián de Souza, por decisión de la Sala I de la Cámara Federal, con el voto de Jorge Ballestero y Eduardo Farah. Los insultos de Macri, pronunciados en Olivos, se escucharon hasta en Florencio Varela. Estaba que trinaba y así lo hizo saber en reportaje a sus amigos Luis Majul y Mariana Fabbiani. Quizás pida la quiebra de las empresas de López, sin importar que queden en la calle 15.000 empleados. Total, se preguntará, ¿qué son esos números en el marco general de despidos?

Después hubo dos movidas de la Corte Suprema que descolocaron al oficialismo.

Una fue anular la adjudicación de dos causas contra la expresidenta, que habían recaído “casualmente” en un tribunal no autorizado para tomar esos expedientes, el TOF9. Tras esa anulación, una causa fue al TOF8, el mismo que liberó a Zannini y D’Elía, lo que puede conllevar a otras libertades, como las de Fernando Esteche y Jorge Khalil. Y para el gobierno, otra consecuencia no deseada puede ser que el tribunal decida dar marcha atrás con el desafuero de Cristina Fernández de Kirchner.

Hay muchas sospechas sobre cómo funciona el sorteo de causas, porque da la causalidad casi permanente que el azar determina que aquellas caen siempre en determinados juzgados y cámaras.

Reyertas propias

La otra disposición de la Corte que no cayó bien en el oficialismo fue la de abrir una investigación en la dependencia que hace las intercepciones telefónicas. Es la vieja “Ojota” de la SIDE, luego en la órbita de la Procuración de Gils Carbó y con Macri, como Departamento de Captación de Interceptación y Captación de Comunicaciones (Dicom), bajo la Corte, que delegó en el camarista Martín Irurzún.

Con muchísimo retraso, por fin se investigará quién filtró a los medios amigos las conversaciones entre CFK y Oscar Parrilli, un claro espionaje político al margen de cualquier causa que se adujera estar investigando. Esas charlas de dos políticos fueron filtradas y seleccionadas para dejar en mala posición a la expresidenta. Desde hace mucho tiempo los programas de Majul ponen esos audios con esa intención política más que parcial. ¿Se podrá saber quién se los dio? ¿Vendrán del lado de Irurzún o más bien de la AFI (ex SIDE) del cuestionado Gustavo Arribas?

Al margen de esos problemas tribunalicios del gobierno, en estos días sus integrantes generaron otros, propios, que pusieron en la picota al ministro Germán Garavano por salvar del pedido de prisión a los exfiscales Eamon Mullen y José Barbaccia. Estos estaban acusados de peculado, coacción y privación ilegal de la libertad en la causa por encubrimiento del atentado a la AMIA (el real, no el inventado por Nisman-Bonadío). La maniobra de Garavano provocó la denuncia penal de quien hasta ahora era el titular de la Unidad Especial AMIA, Mario Cimadevilla, en contra del ministro y once funcionarios.

La que vio antes esa intromisión del ministro fue Elisa Carrió, quien ordenó renunciar en la Unidad Especial a su protegida Marina Stilman, en desacuerdo con la jugada de salvar a Barbaccia y Mullen. Luego, a la hora de pedir las penas a los procesados, se confirmó esa intención absolutoria y hubo otras renuncias y denuncias.

Como Cimadevilla se puso al frente de las mismas, el ministro disolvió de hecho la Unidad Especial, degradándola a un subproducto dentro de la Secretaría de Derechos Humanos del sionista Claudio Avruj.

No parecen ser diferencias de enfoque judicial sino una división política donde el PRO juega una carta y una parte de los radicales otra. No sería un hecho aislado, si se lo suma a las criticas de Ricardo Alfonsín y la entonación del hit del verano en una convención radical en Mendoza.

Con tantos problemas, en cualquier momento MM ordena un encierro de dos días en Chapadmalal, aunque ya se vio que no sirven para nada.

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