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Las violaciones de derechos humanos no prescriben

Casi cuarenta años después de la desaparición de Marco Antonio Molina Theissen en Guatemala, el Tribunal encargado del caso ha condenado a cuatro altos cargos militares a penas de entre 33 y 58 años de cárcel por crímenes contra la humanidad y delitos de violencia sexual y desaparición forzosa.




La hermana del desaparecido, Emma Guadalupe, había sido detenida en un puesto de control en septiembre de 1981 y trasladada al cuartel Manuel Lisandro Barillas, en la ciudad de Quetzaltenango, donde fue interrogada, torturada y agredida sexualmente.  Cuando consiguió escapar, un grupo de individuos montados en un vehículo gubernamental secuestraron a su hermano y, todavía hoy, se desconoce su paradero.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Derechos Humanos ha rendido homenaje a la familia “por su valentía y su perseverancia a la hora de luchar, durante más de tres décadas, por la justicia y la verdad”.

Zeid Ra'ad Al Hussein ha declarado que el fallo constituye una sentencia histórica tanto en Guatemala como fuera del país a la hora de investigar, perseguir y castigar las serias violaciones de derechos humanos cometidas por altos cargos miliares durante conflictos armados.

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