“El Cahabón era nuestra vida, pero nos la han quitado para hacer dinero, para exportar energía al extranjero y aquí no queda nada”, cuenta Pedro mientras mira por la ventana. No se escucha nada de fondo, el sonido que siempre acompañó a esta zona de Guatemala ya no existe. Han destruido el río.
El pueblo indígena quekchí tiene un vínculo ancestral con este río. La vida de 29.000 personas giraba en torno a él, pero todo cambió cuando el proyecto Renace apareció en sus vidas. “Sin consultarnos nada empezaron las obras”. En unos años, la central hidroeléctrica estará a pleno rendimiento y los indígenas tendrán que marcharse de sus tierras.
La situación del pueblo quekchí estaba muy lejos de ser la ideal, sin centro de salud, electricidad ni carreteras, su único sustento era el agua del Cahabón. Un agua que ahora les han arrebatado. La electricidad que producirá la central, por supuesto, no será para ellos.
La organización Alianza por la Solidaridad denuncia la situación del pueblo quekchí y de otros alrededor del mundo que ven cómo las multinacionales internacionales les roban sus recursos.
El pueblo indígena quekchí tiene un vínculo ancestral con este río. La vida de 29.000 personas giraba en torno a él, pero todo cambió cuando el proyecto Renace apareció en sus vidas. “Sin consultarnos nada empezaron las obras”. En unos años, la central hidroeléctrica estará a pleno rendimiento y los indígenas tendrán que marcharse de sus tierras.
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| Foto: Bresner Morales |
La organización Alianza por la Solidaridad denuncia la situación del pueblo quekchí y de otros alrededor del mundo que ven cómo las multinacionales internacionales les roban sus recursos.


