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La banca siempre gana, también a la Justicia

OPINIÓN de Rafael García Almazán/ Kabila.- Increíble, pero cierto. Parecía un sueño. Y así fue. El Tribunal Supremo (TS) –como saben el máximo órgano en impartir justicia en este país—, después de una lucha judicial desde el gobierno de Rivas Vaciamadrid, dictaminó que debían ser los bancos los que pagaran los impuestos de las hipotecas.

Hasta este momento, a pesar de las reclamaciones y opiniones de asociaciones de consumidores y juristas varios, eran los compradores de las casas los que pagaban estos impuestos, algo ilógico y contrario a lo que sucede en Europa.

Pues bien, después de pasar por distintas instancias judiciales, la Empresa Municipal de la Vivienda de Rivas Vaciamadrid consigue, recurriendo al TS, ganar la causa y obtener una sentencia favorable que hace cundir el pánico a la banca.

En dos días, la banca pierde más del 6% en bolsa y el gobierno de Rivas Vaciamadrid ve, junto a las asociaciones de consumidores, que su constante paciencia ha dado fruto. La banca deberá pagar los impuestos de las hipotecas y, por lo tanto, los clientes podrán recuperar ese importe que han pagado injustamente.





Pues bien, el gozo duró un día. Y es que es verdad aquello de que: ‘Poco dura la alegría en casa del pobre’. Ahora resulta que el TS ha decidido reunirse en pleno para estudiar si sigue adelante esa sentencia o se retracta. Y, según dicen, por su enorme repercusión social y económica.

Lo ocurrido es algo insólito. Marca un nuevo rumbo de este TS. Imagínense que sus sentencias, hasta ahora finalistas y sin posibilidad de recursos en este país, puedan ser rectificadas por ellos mismos. O sea una sala del TS dicta una sentencia y, si a criterio del Presidente del TS o de algunos miembros, la misma crea repercusión social o económica, no se puede dar por definitivas. ¡Viva la seguridad jurídica!, de la que siempre han hecho gala y han defendido los juristas. O sea, que ya ni las sentencias del TS son firmes. ¡Toma castaña! Lo nunca visto.

Está claro quién manda por encima de los poderes políticos en este país. Eso que se viene llamando los poderes en la sombra, los poderes fácticos, los grandes lobbies. Esos son quienes quitan y ponen leyes, y las interpretan. Ayer el mismo Rajoy, hoy peso muerto, en unas declaraciones decía que creía en los bancos, que él apoyaba a los bancos. Y sabemos quien ha sido Rajoy hasta hace cuatro meses. Como sabemos también que es el CGPJ quien nombra a los componentes del TS, y quien compone el CGPJ. Todo cuadra. Como siempre los poderosos no pueden permitir que se haga justicia. Ayer el eslogan era: La bolsa baja, la dignidad sube. Hoy: La banca gana, la justicia y la dignidad a la mierda.

Ha bastado que la banca se tambaleara un poco –sólo se hablaba de unos 5.000 millones de euros, cuando los españolitos de a pie les hemos regalado un rescate de más de 70.000 millones--, para que algún pez banquero de fina estampa haya cogido el teléfono y haya puesto firme a todo un TS, que debería ser la máxima garantía del poder judicial. Pero, da igual, se lo pasan por la ingle. El caso es ganar, siempre ganar. Y si alguien les dice algo, ya saben lo que dijo el banquero Rato: “Eso es el mercado, amigo”

Esta tremenda cacicada, que sólo puede ser alineada con unos poderes no democráticos, tiene que tener una gran respuesta popular y judicial. En el caso de que estos jueces pantanosos decidan dar marcha atrás a la primera decisión del TS, hay que salir a la calle, hay que decirles que ya está bien. Que somos paganinis, pero no gilipollas. Y, además, hemos de acompañar a los compañeros del gobierno de Rivas Vaciamadrid que se han batido el cobre como jabatos para conseguir esa primera sentencia digna, hasta donde haga falta.

Rebelión en las calles –Llarena, tranquilo, hablo de rebelión pacífica— y proseguir con la causa hasta Estrasburgo, a ver si allí les ponen la cara colorada. Porque, para empezar, si yo fuera del TS estaría avergonzado y dimitiría. Claro que para eso hay que tener vergüenza.

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