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La prudencia y el realismo no son traici贸n. Ni en una ni en la otra orilla del Ebro

OPINI脫N de Joan del Alc脿zar.- Prudencia y realismo son, tanto en pol铆tica como en otras circunstancias de la vida, dos virtudes que conviene tener siempre en mente. Las circunstancias excepcionales que vivimos a prop贸sito de la crisis catalana las han convertido en imprescindibles, tanto para el gobierno de Madrid como para el de Barcelona.

Que en Catalu帽a hay un sector que quisiera ulsterizar el Principat es una evidencia, tal y como reconoce el diario ARA, un medio soberanista que apuesta por un catalanismo que ha sido hist贸ricamente inclusivo, profundamente democr谩tico, convivencial y europe铆sta. Pero hay m谩s evidencias. La de que el proceso catal谩n ha hecho resurgir en Espa帽a, con potencia y sin complejos, una extrema derecha que estaba electoralmente anclada bajo las siglas PP, y que ahora navega en solitario constituyendo una amenaza extraordinaria para las pr贸ximas elecciones -todas ellas- en la medida que ha revivido la idea de una Espa帽a inequ铆vocamente castellana, autoritaria, centralista y enemiga de cualquier interferencia nacional que vaya m谩s all谩 del "sano regionalismo". Tambi茅n podemos apuntar -como tercera evidencia- la reactivaci贸n de las tensiones entre los socialistas respecto de la crisis catalana, propiciada por los barones territoriales que acusan a Pedro S谩nchez de connivencias con los separatistas catalanes y de estar haci茅ndoles concesiones que consideran traici贸n a su idea de Espa帽a.

Ahora, tras la amarga derrota en Andaluc铆a, los socialistas de S谩nchez se han visto obligados a cambiar parcialmente el discurso, endureci茅ndolo, tanto para ofrecer una imagen de mayor firmeza como para intentar romper el frente independentista, obligando tanto a lo que queda del PDCat como a ERC a desmarcarse y a aislar a los partidarios de los disturbios que quieren dar razones a los neofascistas de Vox y los halcones del PP y de Ciudadanos por aquello del cuanto peor, mejor.

Los socialistas espa帽oles cometer铆an un grave error, t谩ctico y estrat茅gico, si se dejaran arrastrar por el espa帽olismo radical y abandonaran el dif铆cil papel que deben interpretar en el escenario actual de las Espa帽as. No hay m谩s alternativa que una nueva articulaci贸n del Estado -que a煤n est谩 por definir respecto a las diversas naciones hisp谩nicas-, pero es evidente que el n煤mero de los federalistas por kil贸metro cuadrado en Espa帽a es muy bajo a estas alturas. Con todo, hace falta mucha prudencia y mucho realismo en el PSOE y, tambi茅n, en el resto de las izquierdas existentes en Iberia.

Para el independentismo catal谩n hay una frase m铆tica de los a帽os de la Transici贸n: "Que la prudencia no nos haga traidores". La pronunci贸 un dirigente hist贸rico del republicanismo, Jordi Carbonell, en un acto de la Asamblea de Catalu帽a en Sant Boi, el 11 de septiembre de 1976. La m谩xima es magn铆fica como alentadora en momentos excepcionales en los que, como era el caso, el franquismo a煤n estaba en condiciones de amenazar y asustar a los dem贸cratas -en Catalu帽a y en toda Espa帽a- que ten铆an la firme intenci贸n de acabar con 茅l. Tambi茅n 煤ltimamente se ha utilizado el dicho de Jordi Carbonell para apoyar y reforzar el desaf铆o soberanista que acaba de cruzar una raya de la mano del presidente Torra; una raya, la de plantear la v铆a eslovena, que -a pesar de haber sido negada despu茅s- viene hacer expl铆cito que el Muy Honorable ha abandonado cualquier tipo de contacto con la realidad.

No hay que dedicarle demasiada atenci贸n a poner negro sobre blanco las diferencias entre 1976 y 2018, siendo suficiente el recordar que despu茅s de la muerte del dictador la voluntad democratizadora de la ciudadan铆a catalana era abrumadora, total y completa, mientras que ahora la sociedad del Principat est谩 rota por la mitad. A estas alturas, la prudencia y el realismo no s贸lo no convertir谩n a nadie en traidor, sino que al contrario lo necesario es que buena parte de los dirigentes del soberanismo tengan el valor de hacer frente a aquellos que, con el presidente Torra en el frente, han decidido conducir a Catalu帽a hacia el abismo.

Ser铆a bueno y conveniente que Torra y los que lo apoyan leyeran el art铆culo de Kepa Aulestia, un hombre libre de toda sospecha de espa帽olismo, quien escribi贸 en La Vanguardia: "El independentismo ha trazado un arco in茅dito en arquitectura, compuesto de estructuras disjuntas que por momentos parecen la misma cosa. El arco independentista no se soporta ni a s铆 mismo, y mucho menos est谩 en condiciones de sostener la construcci贸n de una rep煤blica propia. Lo m谩s desconcertante de su dibujo es que no se sabe con exactitud d贸nde empieza y en que se acaba". No ser谩n pocos los que estar谩n de acuerdo con el vasco desde las filas soberanistas catalanas.

Es posible, aunque improbable, que Catalu帽a se independice de Espa帽a en un futuro, alg煤n d铆a. Quiz谩s esto pase, pero no ser谩 ni ahora ni en un tiempo cercano. Ni la fuerza social del independentismo, ni la fractura que atraviesa a la sociedad catalana, ni la realidad pol铆tica espa帽ola, ni la europea, hacen que sea factible una declaraci贸n unilateral de independencia. Un CATEX a las bravas es inviable, por ahora al menos, y sus promotores deber铆an preguntarse muchas cosas tan s贸lo observando lo que est谩 pasando con la se帽ora May y su gesti贸n del resultado de lo que fue una locura irresponsable de su predecesor Cameron.

El diario ARA, que a veces juega a la puta y la Ramoneta, editorializaba d铆as atr谩s con dos ideas claras: una de cr铆tica a Pedro S谩nchez y al PSOE por no desmarcarse de la derecha espa帽olista, y otra llamando la atenci贸n del secesionismo a prop贸sito del p茅simo negocio que podr铆a resultar de hacer caer el gobierno actual de Madrid.

A pesar de entender que para el gobierno de S谩nchez la situaci贸n catalana es muy complicada, y tras asumir que el independentismo ha cometido errores ["que son magnificados por la derecha", dice el diario], el ARA entiende que Pedro S谩nchez debe resolver un dilema: o intentar "consolidar una mayor铆a de cambio en Espa帽a con una alianza entre la izquierda y los nacionalistas" o, contrariamente, "hacer de monaguillo de una derecha que pugna para llegar al gobierno, acabar con el estado de las autonom铆as e imponer su agenda retr贸grada y regresiva". Lo que no dice el ARA es que, hoy por hoy, esa alianza de la que habla es imposible de asumir para la izquierda de 谩mbito estatal en la medida en que desde Catalu帽a no se acepta ninguna otra cosa que no sea la autodeterminaci贸n.

Adem谩s, el soberanismo sufre una pugna a tres bandas entre el heterog茅neo sector que constituyen Crida/PDCat [con Torra y Puigdemont m谩s Artadi en un equilibrio inestable], la m谩s homog茅nea ERC [que tiene a su l铆der en prisi贸n desde hace demasiado] y la franja m谩s radical y esencialista de los independentistas anti-sistema [CUP/CDR]. Los tres est谩n sufriendo, con distinta intensidad, fuertes contradicciones internas a la vez que compiten entre ellos por ser la referencia hegem贸nica en el camino hacia la rep煤blica.

Desde la orilla independentista algunos deber铆an apresurarse a rectificar esa estrategia del todo o nada. Quiz谩s est谩n infravalorando los recursos del Estado y estos son muchos y poderosos. La sociedad est谩 rota al 50/50, lo cual niega cualquier legitimidad en el escenario internacional a los secesionistas. Adem谩s, si realmente quisieran una negociaci贸n con el Estado, deber铆an entender que en una negociaci贸n nunca se debe cifrar el 茅xito en conseguir algo que la otra parte no puede darte. Ahora bien, si no se quiere negociar, sino que lo que se quiere es imponer, no se puede acudir a la mesa de negociaci贸n con un apoyo de s贸lo esa mitad de la ciudadan铆a, sino que hay que ir con una mayor铆a incontestable detr谩s que, hoy por hoy, est谩 bastante lejos. Hay muchos, entre los secesionistas, que hace tiempo que esto lo tienen claro.

El diario ARA, al mismo editorial tambi茅n sostiene la otra idea se帽alada, y dice que desde el independentismo tambi茅n se ha de calcular el riesgo de hacer caer a Pedro S谩nchez "y abrir la puerta a una eventual mayor铆a de derechas entre PP, C’s y Vox en el Congreso", y ello porque "este escenario ser铆a mucho peor para Catalu帽a, ya que el 155 que aplic贸 Rajoy ser铆a una an茅cdota en comparaci贸n con lo que sue帽an Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal". El editorialista del ARA entiende, con buen criterio, que "la primera obligaci贸n de los independentistas es la defensa de las instituciones y no ponerlas en riesgo". La prudencia, y el realismo, en resumidas cuentas, deber铆an hacerse expl铆citos en los discursos y en la acci贸n pol铆tica efectiva de, al menos, los segmentos m谩s sensatos de los partidarios de la independencia de Catalu帽a. De ninguna manera preservar las instituciones catalanas del riesgo efectivo de la llegada al poder de una derecha vengativa y recentralizadora ser铆a traicionar el independentismo; ser铆a, por el contrario, un ejercicio virtuoso de prudencia y realismo.

Reconforta constatar que en un diario independentista se ponga negro sobre blanco que, contrariamente a lo que defienden los sectores m谩s radicalizados, no es ni parecido lo que significa tener a S谩nchez en La Moncloa de lo que significar铆a tener a Casado o Rivera y con el apoyo de Vox. Deber铆an, entonces, valorar y acoger las posibilidades de entendimiento que puede ofrecer Madrid, analizando los costes que la situaci贸n en Catalu帽a ha tenido para la izquierda estatal en general y para el PSOE en particular en las recientes elecciones andaluzas; as铆 como las que podr铆an tener en las pr贸ximas que van a desarrollarse durante 2019.

Las izquierdas hisp谩nicas, es decir el PSOE, Podemos y sus confluencias, pero tambi茅n ERC, Comprom铆s y otras organizaciones de la Espa帽a perif茅rica deber铆an tener cuidado en el an谩lisis que recientemente realizaba Paul Mason -originalmente en The Observer- a prop贸sito del Brexit y el Partido laborista brit谩nico. Ante el laberinto en el que, respecto al problema, se encuentra el partido de Jeremy Corbyn, hace una pregunta clara y concisa al propio partido y ofrece una respuesta igualmente expl铆cita. Son una pregunta y una respuesta que, en relaci贸n con el problema en Catalu帽a, tambi茅n podr铆a formularse al partido de los socialistas espa帽oles [y al resto de los partidos de la izquierda hispana]. Es esta: “¿A qui茅n representa el Partido Laborista hoy?” [¿A qui茅n representa hoy el PSOE?] La respuesta deber铆a ser evidente, dice Mason: "A los que est谩n dispuestos a anteponer datos contrastables frente a prejuicios, a los que quieren luchar por la justicia social y salvar la globalizaci贸n reduciendo su intensidad, a los que no se prestan a tirar a sus colegas de otras razas bajo el tren de la xenofobia. El Partido Laborista representa a las mujeres y no a los mis贸ginos. A los internacionalistas y no a los nacionalistas". Pues s铆, de ese tipo deber铆a ser la respuesta de las izquierdas en el desaf铆o, en el laberinto de la crisis de Estado que sufrimos en Catalu帽a. Prudencia y realismo tambi茅n en las izquierdas es lo que hace falta.

En las dos orillas del Ebro son imprescindibles.





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