OPINI脫N de Joan del Alc脿zar.- Podemos ya es como la izquierda de siempre, para desgracia de la parroquia progresista. El joven partido ha cumplido cinco a帽os y parece que son cincuenta. La organizaci贸n que surgi贸 de la Complutense, con gente formada, atrevida y segura de s铆 misma al frente; la que encarn贸 el esp铆ritu enfadado y rebelde del 15M; la que iba a asaltar los cielos despu茅s de acabar pol铆ticamente con la Casta; esa, se parece como un huevo a otro huevo a sus mayores; a la izquierda de toda la vida, ya sea la de impronta socialdem贸crata o la de viejas ra铆ces bolcheviques.
Esa izquierda de siempre ha combinado hist贸ricamente virtudes y defectos. Entre las primeras la valent铆a, la abnegaci贸n, la inmensa capacidad de trabajo y el generoso esfuerzo para transformar un pa铆s como Espa帽a, tan complejo y tan atenazado y amenazado siempre por los poderes f谩cticos m谩s duros y correosos de nuestra Europa. Una Espa帽a que la derecha aut贸ctona siempre ha considerado de su propiedad, que hist贸ricamente ha contado con los militares para poner orden en la calle, y con la Iglesia Cat贸lica para poner orden dentro de las casas, hasta en la cama. Esa izquierda hispana luch贸 contra la dictadura m谩s sanguinaria de Occidente, la m谩s larga y cruel, y consigui贸 imponer la democracia que los herederos del franquismo regatearon hasta el final, aunque ahora blasonen de ang茅licos consensos y tiernos esp铆ritus constitucionales. Hablo de una izquierda, pues, heroica en su historial de lucha por la libertad y la democracia.
Pero tambi茅n padece una serie de defectos cr贸nicos que han menguado su eficacia, que han diezmado sus filas y que han debilitado su fuerza. Siempre ha sido cainita, cuando no can铆bal. La historia de los enfrentamientos internos es kilom茅trica: entre los partidos, entre las organizaciones sociales y, tambi茅n, dentro de los partidos y dentro de las organizaciones. La batalla a muerte con los correligionarios, los m谩s pr贸ximos y los no tanto, es una enfermedad cr贸nica de la izquierda hispana. Escindirse, fragmentarse, dividirse, romperse son pr谩cticas tradicionales en ella. Un repaso revelador lo ha escrito Enric Juliana, en una columna de La Vanguardia, bajo el t铆tulo de Directos al desastre, en la que afirma: “Despu茅s de perder Andaluc铆a, la izquierda se dirige al desastre en Madrid”.
Siempre ha sabido esa izquierda lo que no quiere, lo que rechaza, contra lo que lucha, pero con alt铆sima frecuencia ha sido incapaz de definir con claridad lo que s铆 quiere. Cuando, pese a todo, lo ha conseguido, cuando ha sido capaz de definir un objetivo estrat茅gico, entonces la pelea, la divisi贸n, incluso los enfrentamientos personalistas, se han producido por la t谩ctica, por el c贸mo alcanzar esa meta.
Con demasiada frecuencia las izquierdas hispanas, hablo de todas ellas, tambi茅n las que operan en 谩mbitos de la periferia, han tendido al alarde gestual, a agitar las banderas m谩s all谩 de la capacidad real para la transformaci贸n social. Son incontables los ejemplos, incluso algunos de absoluta y rabiosa actualidad, en los que las fuerzas pol铆ticas de la izquierda confunden el ser y el deber ser. Como las cosas debieran ser de tal forma, han de ser de tal forma. Se ha practicado mucho, y se sigue practicando lo que Rafael del 脕guila llam贸 el Pensamiento Impecable; es decir, aqu茅l que exige soluciones perfectas a los problemas m谩s complejos, y lo hace desde la absurda creencia de que la decisi贸n adecuada y la pol铆ticamente posible son la misma cosa.
Adem谩s, esa izquierda de nuestros pecados ha sabido arregl谩rselas para dar muchos, muchos disgustos a su parroquia. Generando expectativas infundadas, confundiendo la raz贸n moral con la raz贸n pol铆tica, malbaratando activos, ofreciendo espect谩culos lamentables y, adem谩s, facilit谩ndole las cosas a la derecha reaccionaria y ego铆sta que siempre quiere, ha querido y querr谩 el huevo para com茅rselo ella sola.
Hablando de espect谩culo lamentable, a la par que triste y doloroso, ¿qu茅 decir de la sorprendente decisi贸n de 脥帽igo Errej贸n y Manuela Carmena a cuatro meses de las elecciones, y con la que est谩 cayendo? ¿Qu茅 decir de la visceral respuesta de Pablo Iglesias y Pablo Echenique?
A la alcaldesa de Madrid quisieron atarla corto desde Podemos y se rebel贸, pero la direcci贸n de Pablo Iglesias no se atrevi贸 a desafiarla. Con Errej贸n la respuesta ha sido muy diferente. Tanto que le han pedido que abandone el acta de diputado, y le han anunciado que tendr谩 que competir contra la candidatura que presentar谩 Podemos a la Comunidad de Madrid. Una guerra abierta que puede abocar a parte de su parroquia electoral a la melancol铆a y a quedarse en casa el d铆a de las elecciones.
Madrid es mucho Madrid, y m谩s all谩 de la capital del Reino de Espa帽a es un estandarte pol铆tico que la derecha quiere recuperar al precio que sea. Puede, porque a la fuerza ahorcan, aceptar que neocomunistas de diverso pelaje o asquerosos separatistas, juntos o separados, gobiernen Barcelona; lleva esa derecha a帽os y a帽os sin poder disputar el Ayuntamiento de la Ciudad Condal, pero Madrid, otra vez en manos de los comunistas disfrazados de amable abuelita, eso s铆 que no. Por ah铆 no quieren volver a pasar. Es por ello que deben de estar descorchando botellas de cava [o de champagne, para no hacerle caja a los indepes] y frot谩ndose las manos ante la noticia de apertura de prensa escrita, radio y televisi贸n. Sirva como ejemplo La Vanguardia: “Desolaci贸n en la direcci贸n de Podemos, que espera que Errej贸n devuelva su acta. Dirigentes del partido se prodigan por los medios para expresar su “sorpresa”, “tristeza” y “verg眉enza” por la decisi贸n del ex n煤mero dos del partido”.
Que 脥帽igo Errej贸n es una de las mejores cabezas pol铆ticas de Espa帽a es cosa que no se discute, como tampoco hay dudas respecto a la libertad vigilada a la que ha estado sometido por la direcci贸n de Podemos. Es cosa sabida, igualmente, que ya desde los tiempos en los que se descubri贸 una operaci贸n que cuestionaba el liderazgo de Iglesias -que le cost贸 el puesto a Sergio Pascual, quien era el Secretario de Organizaci贸n-, los pablistas pidieron sin 茅xito su cabeza al gran l铆der. Tambi茅n es conocido que, tras el Vistalegre II en el que fue derrotado por Iglesias, 茅ste hizo una purga de errejonistas, pero al l铆der de la facci贸n perdedora no lo sacrific贸, sino que le retir贸 la portavoc铆a en el Congreso y lo releg贸 a trabajar en la regional de Madrid.
脥帽igo despierta filias y fobias internas en Podemos. Incluso antiguos partidarios le afean, habitualmente en privado, que en diversas ocasiones no haya ejercido de l铆der en la defensa de los suyos, de los que se la hab铆an jugado apoy谩ndolo y se encontraron solos frente a la respuesta dura del pablismo.
Con todo y con eso, Errej贸n est谩 convencido, y no est谩 solo, que si de alguna forma se puede hacer frente al avance de las tres columnas de la derecha hacia los gobiernos locales y regionales que se decidir谩n en el pr贸ximo mes de mayo es sumando. Sumando activos y abriendo las propuestas partidarias hasta hacerlas atractivas a la mayor cantidad posible de ciudadanos progresistas. En ese sentido, el t谩ndem Carmena/Errej贸n es una excelente propuesta estrat茅gica. Pero han fallado las formas, los tiempos y, quiz谩, alguna cosa m谩s.
As铆 pues, precisamente ahora, cuando peor est谩 el panorama pol铆tico, cuando se avecina la madre de todas las batallas electorales, las izquierdas han vuelto a pegarse un tiro en el pie.
La derrota de Susana D铆az puede quedar en poca cosa si prosigue en su empecinamiento de mantenerse al frente de la organizaci贸n socialista andaluza y desde Ferraz hacen lo necesario para descabalgarla. Lo de los socialistas extreme帽os votando junto a la derecha la aplicaci贸n del 155 en Catalu帽a, siega la hierba bajo los pies de Miquel Iceta y el PSC. Pero lo de Podemos, el cisma de Podemos, el tsunami de Podemos, ese puede ser lo que certifique la victoria de las derechas m谩s espa帽olistas y extremas en el pr贸ximo mes de mayo.
¿Se acuerda el amable lector de La vida de Brian, de los Monty Python? Pues de eso va la pel铆cula que se ha estrenado estos d铆as. Nada nuevo bajo el sol, pero qu茅 triste.
Esa izquierda de siempre ha combinado hist贸ricamente virtudes y defectos. Entre las primeras la valent铆a, la abnegaci贸n, la inmensa capacidad de trabajo y el generoso esfuerzo para transformar un pa铆s como Espa帽a, tan complejo y tan atenazado y amenazado siempre por los poderes f谩cticos m谩s duros y correosos de nuestra Europa. Una Espa帽a que la derecha aut贸ctona siempre ha considerado de su propiedad, que hist贸ricamente ha contado con los militares para poner orden en la calle, y con la Iglesia Cat贸lica para poner orden dentro de las casas, hasta en la cama. Esa izquierda hispana luch贸 contra la dictadura m谩s sanguinaria de Occidente, la m谩s larga y cruel, y consigui贸 imponer la democracia que los herederos del franquismo regatearon hasta el final, aunque ahora blasonen de ang茅licos consensos y tiernos esp铆ritus constitucionales. Hablo de una izquierda, pues, heroica en su historial de lucha por la libertad y la democracia.
Pero tambi茅n padece una serie de defectos cr贸nicos que han menguado su eficacia, que han diezmado sus filas y que han debilitado su fuerza. Siempre ha sido cainita, cuando no can铆bal. La historia de los enfrentamientos internos es kilom茅trica: entre los partidos, entre las organizaciones sociales y, tambi茅n, dentro de los partidos y dentro de las organizaciones. La batalla a muerte con los correligionarios, los m谩s pr贸ximos y los no tanto, es una enfermedad cr贸nica de la izquierda hispana. Escindirse, fragmentarse, dividirse, romperse son pr谩cticas tradicionales en ella. Un repaso revelador lo ha escrito Enric Juliana, en una columna de La Vanguardia, bajo el t铆tulo de Directos al desastre, en la que afirma: “Despu茅s de perder Andaluc铆a, la izquierda se dirige al desastre en Madrid”.
Siempre ha sabido esa izquierda lo que no quiere, lo que rechaza, contra lo que lucha, pero con alt铆sima frecuencia ha sido incapaz de definir con claridad lo que s铆 quiere. Cuando, pese a todo, lo ha conseguido, cuando ha sido capaz de definir un objetivo estrat茅gico, entonces la pelea, la divisi贸n, incluso los enfrentamientos personalistas, se han producido por la t谩ctica, por el c贸mo alcanzar esa meta.
Con demasiada frecuencia las izquierdas hispanas, hablo de todas ellas, tambi茅n las que operan en 谩mbitos de la periferia, han tendido al alarde gestual, a agitar las banderas m谩s all谩 de la capacidad real para la transformaci贸n social. Son incontables los ejemplos, incluso algunos de absoluta y rabiosa actualidad, en los que las fuerzas pol铆ticas de la izquierda confunden el ser y el deber ser. Como las cosas debieran ser de tal forma, han de ser de tal forma. Se ha practicado mucho, y se sigue practicando lo que Rafael del 脕guila llam贸 el Pensamiento Impecable; es decir, aqu茅l que exige soluciones perfectas a los problemas m谩s complejos, y lo hace desde la absurda creencia de que la decisi贸n adecuada y la pol铆ticamente posible son la misma cosa.
Adem谩s, esa izquierda de nuestros pecados ha sabido arregl谩rselas para dar muchos, muchos disgustos a su parroquia. Generando expectativas infundadas, confundiendo la raz贸n moral con la raz贸n pol铆tica, malbaratando activos, ofreciendo espect谩culos lamentables y, adem谩s, facilit谩ndole las cosas a la derecha reaccionaria y ego铆sta que siempre quiere, ha querido y querr谩 el huevo para com茅rselo ella sola.
Hablando de espect谩culo lamentable, a la par que triste y doloroso, ¿qu茅 decir de la sorprendente decisi贸n de 脥帽igo Errej贸n y Manuela Carmena a cuatro meses de las elecciones, y con la que est谩 cayendo? ¿Qu茅 decir de la visceral respuesta de Pablo Iglesias y Pablo Echenique?
A la alcaldesa de Madrid quisieron atarla corto desde Podemos y se rebel贸, pero la direcci贸n de Pablo Iglesias no se atrevi贸 a desafiarla. Con Errej贸n la respuesta ha sido muy diferente. Tanto que le han pedido que abandone el acta de diputado, y le han anunciado que tendr谩 que competir contra la candidatura que presentar谩 Podemos a la Comunidad de Madrid. Una guerra abierta que puede abocar a parte de su parroquia electoral a la melancol铆a y a quedarse en casa el d铆a de las elecciones.
Madrid es mucho Madrid, y m谩s all谩 de la capital del Reino de Espa帽a es un estandarte pol铆tico que la derecha quiere recuperar al precio que sea. Puede, porque a la fuerza ahorcan, aceptar que neocomunistas de diverso pelaje o asquerosos separatistas, juntos o separados, gobiernen Barcelona; lleva esa derecha a帽os y a帽os sin poder disputar el Ayuntamiento de la Ciudad Condal, pero Madrid, otra vez en manos de los comunistas disfrazados de amable abuelita, eso s铆 que no. Por ah铆 no quieren volver a pasar. Es por ello que deben de estar descorchando botellas de cava [o de champagne, para no hacerle caja a los indepes] y frot谩ndose las manos ante la noticia de apertura de prensa escrita, radio y televisi贸n. Sirva como ejemplo La Vanguardia: “Desolaci贸n en la direcci贸n de Podemos, que espera que Errej贸n devuelva su acta. Dirigentes del partido se prodigan por los medios para expresar su “sorpresa”, “tristeza” y “verg眉enza” por la decisi贸n del ex n煤mero dos del partido”.
Que 脥帽igo Errej贸n es una de las mejores cabezas pol铆ticas de Espa帽a es cosa que no se discute, como tampoco hay dudas respecto a la libertad vigilada a la que ha estado sometido por la direcci贸n de Podemos. Es cosa sabida, igualmente, que ya desde los tiempos en los que se descubri贸 una operaci贸n que cuestionaba el liderazgo de Iglesias -que le cost贸 el puesto a Sergio Pascual, quien era el Secretario de Organizaci贸n-, los pablistas pidieron sin 茅xito su cabeza al gran l铆der. Tambi茅n es conocido que, tras el Vistalegre II en el que fue derrotado por Iglesias, 茅ste hizo una purga de errejonistas, pero al l铆der de la facci贸n perdedora no lo sacrific贸, sino que le retir贸 la portavoc铆a en el Congreso y lo releg贸 a trabajar en la regional de Madrid.
脥帽igo despierta filias y fobias internas en Podemos. Incluso antiguos partidarios le afean, habitualmente en privado, que en diversas ocasiones no haya ejercido de l铆der en la defensa de los suyos, de los que se la hab铆an jugado apoy谩ndolo y se encontraron solos frente a la respuesta dura del pablismo.
Con todo y con eso, Errej贸n est谩 convencido, y no est谩 solo, que si de alguna forma se puede hacer frente al avance de las tres columnas de la derecha hacia los gobiernos locales y regionales que se decidir谩n en el pr贸ximo mes de mayo es sumando. Sumando activos y abriendo las propuestas partidarias hasta hacerlas atractivas a la mayor cantidad posible de ciudadanos progresistas. En ese sentido, el t谩ndem Carmena/Errej贸n es una excelente propuesta estrat茅gica. Pero han fallado las formas, los tiempos y, quiz谩, alguna cosa m谩s.
As铆 pues, precisamente ahora, cuando peor est谩 el panorama pol铆tico, cuando se avecina la madre de todas las batallas electorales, las izquierdas han vuelto a pegarse un tiro en el pie.
La derrota de Susana D铆az puede quedar en poca cosa si prosigue en su empecinamiento de mantenerse al frente de la organizaci贸n socialista andaluza y desde Ferraz hacen lo necesario para descabalgarla. Lo de los socialistas extreme帽os votando junto a la derecha la aplicaci贸n del 155 en Catalu帽a, siega la hierba bajo los pies de Miquel Iceta y el PSC. Pero lo de Podemos, el cisma de Podemos, el tsunami de Podemos, ese puede ser lo que certifique la victoria de las derechas m谩s espa帽olistas y extremas en el pr贸ximo mes de mayo.
¿Se acuerda el amable lector de La vida de Brian, de los Monty Python? Pues de eso va la pel铆cula que se ha estrenado estos d铆as. Nada nuevo bajo el sol, pero qu茅 triste.