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FAO: Mozambique necesita ayuda inmediata para restablecer los sectores ganadero y pesquero

Roma/Maputo - La vida y los medios de subsistencia de agricultores y pescadores de los tres países de África austral afectados por el ciclón tropical Idai están gravemente amenazados, en especial las comunidades rurales de Mozambique. En un país donde el 80 por ciento de la población depende de la agricultura, mantener al ganado con vida, rehabilitar las tierras dañadas y reiniciar la producción de alimentos será fundamental a medida que las aguas retrocedan, informó hoy la FAO.

Mozambique: Cuando las aguas de las inundaciones retrocedan, será posible una mejor evaluación de las necesidades domésticas en las zonas rurales.




En vísperas de la cosecha de maíz y sorgo de abril-mayo, grandes extensiones de tierras agrícolas han resultado inundadas. La mayor parte de las pérdidas se prevén en las provincias de Manica y Sofala, en Mozambique, que normalmente aportan cerca del 25 por ciento de la producción nacional de cereales.




Antes del paso del ciclón, alrededor de la mitad de las familias rurales de Mozambique contaban con reservas de maíz, mandioca y frijol, pero las inundaciones las habrán en gran parte arruinado de forma inevitable, tanto para fines alimentarios como para semillas. Antes de este último desastre, 1,8 millones de personas en Mozambique padecían ya de inseguridad alimentaria severa, cifra que podría aumentar a medida que se vaya conociendo la magnitud de los daños.




Tras haber declarado que la respuesta al ciclón Idai en Mozambique es una prioridad absoluta, la FAO ha solicitado inicialmente 19 millones de dólares EEUU para ayudar a los grupos más afectados en los próximos tres meses. Los objetivos más inmediatos son reanudar la producción local de alimentos, asistir a las comunidades pesqueras y dar apoyo a los ganaderos.




“Cuando las aguas de las inundaciones retrocedan, será crucial que el gobierno, la FAO y sus socios puedan acceder rápidamente”, aseguró Olman Serrano, Representante de la FAO en Mozambique y coordinador de la respuesta de la Organización a la crisis. “Una vez que hayamos establecido cómo y cuánta tierra puede ser rehabilitada, -añadió- conseguiremos y distribuiremos semillas con urgencia para que los agricultores puedan plantar para la segunda temporada agrícola, que comienza ahora, en abril”.




Serrano señaló que la FAO y sus socios ayudarán también a los agricultores a prepararse para la temporada agrícola principal de septiembre, que será fundamental en términos de seguridad alimentaria para los próximos meses y el próximo año. Sin embargo, de manera más inmediata, una de las principales prioridades es salvar el ganado que ha quedado, del que dependen muchos hogares para obtener alimentos e ingresos.




La respuesta ganadera de emergencia de la FAO incluirá la evacuación de los animales y garantizar servicios veterinarios y la disponibilidad de piensos: el coste habitual de salvar a una vaca de la inanición y las enfermedades es de unos 50 dólares EEUU, mientras que la compra de un animal de sustitución asciende a 600 dólares.




También los pescadores, sus bienes e infraestructuras necesitan ayuda y medidas de protección inmediatas. Este es en particular el caso de Beira, ciudad portuaria que sufrió la peor parte del azote del ciclón. Esta localidad es el corazón de la industria pesquera de Mozambique, así como el principal puerto para la importación de más de 1 millón de toneladas anuales de trigo y arroz.




Otra prioridad es restablecer el acceso de la población a los mercados, tanto para comprar alimentos como para vender las cosechas. Aquí serían adecuados, por ejemplo, los programas Cash+ de la FAO, que conllevan el pago a los pequeños campesinos a través de programas de “dinero en efectivo por trabajo” para reconstruir carreteras y otras infraestructuras.




Una vez que las aguas comiencen a retroceder tras las inundaciones y las imágenes satelitales revelen información más detallada sobre los daños a los pozos de irrigación, abrevaderos para el ganado, infraestructuras agrícolas y al estado del suelo, podrá tenerse una comprensión clara de las necesidades de la región.




Destinado en Mozambique tras la catástrofe, Daniele Donati, Director Adjunto de la División de Emergencia y Resiliencia de la FAO, señaló que el cambio climático permite sin lugar a dudas entender la naturaleza extrema del ciclón, así como a enfocar la ayuda humanitaria “Nos exige a todos –dijo- que ampliemos el concepto de intervenciones que salvan vidas para incluir la protección de los medios de subsistencia. Normalizar los medios de vida es una prioridad de primer orden”.

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