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Mujeres marchando por la Gran VíaMadrid, ¡qué bien resistes!

Mujeres marchando por la Gran Vía/ Javier Marquerie


La sala de Bóvedas de la Casa de la Panadería acoge una muestra fotográfica con una selección de 50 fotografías realizadas por el fotógrafo y comisario de la exposición Javier Marquerie. Una interesante colección de montajes fotográficos donde el público puede ver los mismos escenarios con ocho décadas de distancia y un trasfondo muy diferente: Madrid azotada por la guerra y Madrid hoy.

Hasta el 20 de mayo de 2019 la exposición acogerá la creación del artista Javier Marquerie, composiciones de fotografías del asedio franquista de la ciudad combinadas con fotografías actuales.

Patrocinada por la Oficina de Derechos Humanos y Memoria del Ayuntamiento de Madrid, la muestra se articula en torno a cinco capítulos: La vida, El viaje, El cascote, La guerra y La sangre. Cada uno supone una descripción de la guerra, de su incidencia en la cotidianeidad de sus gentes atrapadas en una ciudad sitiada.

Las imágenes recogen momentos desde los primeros días del levantamiento militar en julio de 1936 hasta las columnas de los derrotados, camino de la prisión o el campo de concentración en marzo de 1939.

El autor disparara su objetivo desde el punto exacto y a la misma hora en el que lo hizo hace ocho décadas otros fotógrafos. A través de un collage donde se superponen la imagen antigua y la nueva, invita a la reflexión sobre el Madrid de hoy y el asedio de 850 días que sufrió bajo el bombardeo sistemático de sus barrios.

Javier Marquerie se puede decir que ha nacido entre cámaras y fotografías. Su padre, y parte de su familia, son grandes fotógrafos y desde muy joven este madrileño ha encaminado sus pasos al mundo de las artes audiovisuales. Después de un tiempo coqueteando con el vídeo, el artista se dedica en exclusiva a la fotografía. Participa también en el trabajo de arqueología Guerra Civil en la universidad y publica regularmente su obra aparece en revistas de viajes y de medioambiente.

Un viaje en el tiempo, desde el levantamiento militar de julio del 36 hasta la actualidad; y en el espacio, desde Vallecas hasta la Ciudad Universitaria, pasando por el Manzanares o el barrio de Salamanca, tras el que se encuentra Javier Marquerie, el fotógrafo, autor de las imágenes que reflejan el presente, y además comisario de la muestra.


“No me interesaba el antes y el después como tal. El antes y el después creo que tiene un recorrido muy corto, yo quería que hubiese una narración; que las dos fotografías, tanto la antigua como la actual, contasen una historia, una historia de evolución de la ciudad (…) en la que solo está el primer fotograma y el último fotograma de un plano que ha durado 80 años. La narración de la ciudad, de la gente que la vive, de la gente que la habita es muy patente”, explicó Marquerie en la presentación de la exposición. 


Madrid ¡qué bien resistes! es una selección de medio centenar de imágenes de las 122 que el fotógrafo realizó entre 2014 y 2017. Cuatro años de refotografía, es decir, cuatro años de disparar su cámara desde el punto exacto y a la misma hora en que otro fotógrafo lo había hecho 80 años antes. Al retratar la casa de la calle Perioncely, 10, en Entrevías, la misma que inmortalizó Capa, “me temblaron las piernas”, confesó.

Para este trabajo, ha utilizado objetivos de los años 40, pero adaptados a las cámaras digitales actuales; y posteriormente se ha servido de la técnica del collage.

“Se habla de la guerra en Madrid y se habla de la Casa de Campo, de la Ciudad Universitaria y de que se pasó hambre; pero no hay la conciencia absoluta de que la guerra que se vivió en Madrid durante tres años fue una guerra total. La gente se tuvo que ir, determinados barrios de la ciudad quedaron tan destruidos como Londres; la gente moría en la calle, no en el frente, a dos kilómetros del frente la gente moría por los bombardeos, y luego la ciudad se reconstruyó”, explicó





Metro de Madrid, andenes de la estación Banco de España, como refugio improvisado para la población frente a los bombardeos de la aviación franquista
Madrid, ¡qué bien resistes! 
Mauricio Valiente. Mundo Obrero.- Con este título que evoca la famosa canción popular, el Ayuntamiento de Madrid inaugura una exposición que estará abierta al público entre el 12 de marzo y el 20 de mayo de este año. Se mostrará en la Sala de Bóvedas de la Casa de la Panadería, lugar de exposiciones ubicado en la emblemática Plaza Mayor. Se trata de una creación artística de Javier Marquerie Bueno que toma, como punto de partida, imágenes de la ciudad durante el asedio franquista y que, a través de composiciones con fotos del presente, ofrece una visión de contraste con la anterior. De esta forma, se fijan en nuestra memoria un conjunto de espacios urbanos tal como se vivieron hace ya casi ochenta años y tal y como los vivimos hoy, reforzando su valor simbólico en una ciudad que sufrió un cruel asedio, los continuos bombardeos y que supo resistir al fascismo desde la creatividad popular. Un aporte más dentro de las políticas de memoria puestas en marcha en esta legislatura. Seleccionamos ocho espacios recogidos en los fotogramas de la exposición.
1. Imagen del levantamiento popular que permitió sofocar el golpe de Estado, en este caso, la multitud se agolpa en la esquina de la Plaza de España con la calle Ferraz el 20 de julio, poco antes de comenzar el asalto al Cuartel de la Montaña, donde se habían refugiado los militares sediciosos y sus cómplices civiles tras el fracaso de su intentona en Madrid. Se observan militares leales al Gobierno de la República junto a numerosos vecinos de la ciudad que, en un inicio de forma voluntarista y a veces desordenada, conformaron las milicias republicanas. El lugar es perfectamente reconocible hoy, aunque el Cuartel de la Montaña quedó totalmente destruido, en cuyo lugar se encuentra hoy el templo egipcio de Debod en una colina del Parque del Oeste.

2. Bombardeo en las calles de Madrid, en este caso la foto recoge la destrucción de una bomba en la Calle de los Estudios, cerca de donde se ubica el colegio San Isidro y se despliega El Rastro los domingos; puede observarse el impacto enorme que provocó en las viviendas particulares. Madrid fue sometida a continuos bombardeos que han dejado huellas en la ciudad hoy difíciles de reconocer. El Ayuntamiento de Madrid acaba de publicar un plano de la ciudad con la localización de todos los bombardeos en la ciudad que han podido ser documentados, a partir de un estudio de un equipo de arquitectos y los partes de actuación del servicio público de bomberos, que demuestra cómo se atacó sistemáticamente a la población civil durante todo el asedio: www.madridbombardeado.es

3. Fotografía del metro de Madrid y su utilización como refugio improvisado para la población de la ciudad. El Gobierno de la República y la Junta de Defensa de la ciudad hicieron un enorme esfuerzo de asistencia a la población civil en las difíciles condiciones del asedio y, dentro de la misma, la creación de refugios en escuelas públicas y otros edificios oficiales. Las cuatro líneas de metro existentes en ese momento se habilitaron de forma permanente, por lo que debieron de ponerse en marcha servicios de inspección sanitaria y atención social. Las líneas del metro han cambiado poco desde esa época y se puede imaginar fácilmente el drama para la población civil haciendo vida en los andenes y los estrechos pasillos. Entre los refugios que se pueden visitar, el Ayuntamiento de Madrid ha habilitado hace un par de años el búnker de la Posición Jaca que alojó el Cuartel General del Ejército Republicano del Centro.

4. Defensas de la Plaza Mayor; sacos terreros para proteger tanto los comercios como a los vecinos de las viviendas de la metralla. En la misma plaza, en la salida que da a la calle Toledo, estaba colocada la pancarta con el No Pasarán cuya fotografía se hizo famosa en todo el mundo. El centro de Madrid fue especialmente castigado por los bombardeos; a pocos metros el mercado de San Miguel quedó gravemente afectado.

5. Interior de la Estación de Atocha, donde hoy se encuentra el invernadero y durante el asedio llegaban los trenes a la ciudad. Fue la vía de salida de la población civil, en especial los escolares que fueron acogidos en campamentos escolares, y de entrada de alimentos, provisiones y refuerzos militares, fruto del esfuerzo y la solidaridad desde todos los puntos de España y por donde llegaron los destacamentos de las Brigadas Internacionales.

6. El edificio de la calle de Peironcely 10, ubicado en el barrio de Entrevías, en el momento del asedio de Madrid perteneciente al municipio de Vallecas, absorbido por la ciudad en los años cuarenta, es un símbolo de la barbarie franquista. La imagen que realizó el fotógrafo húngaro de la agencia Magnum Robert Capa, que acudió una mañana de otoño de 1936 al tener noticia del bombardeo, junto a su compañera Gerda Taro, muestra a unos niños jugando sonrientes momentos después del bombardeo de la zona, en cuyas inmediaciones se encontraba un destacamento de las Brigadas Internacionales. El Ayuntamiento de Madrid está procediendo a la expropiación del inmueble, previo al realojo de las personas que viven en el mismo en una situación de gran precariedad, para convertirlo en un centro cultural dedicado a recordar los bombardeos de la ciudad de Madrid.

7. Desfile en un grupo de enfermeras voluntarias en la Gran Vía con los edificios de la Plaza de Callao al fondo. Esta foto es un reflejo de la movilización de todos los sectores de la población madrileña para resistir la agresión fascista, motivo por el cual el régimen franquista se ensañó posteriormente con la ciudad, que fue capaz de desafiar un ejército profesional, perfectamente equipado y auxiliado por los nazis alemanes y los fascistas italianos.

8. La puerta de Alcalá en noviembre de 1937, con grandes retratos de los dirigentes revolucionarios bolcheviques en el vigésimo aniversario de la revolución rusa. Las traición de los gobiernos de Francia e Inglaterra a la República española, que con la política de no intervención contribuyeron decisivamente al triunfo de la sublevación franquista, tuvo como contraste el apoyo moral y material de los Gobiernos de México y la Unión Soviética, lo que supo ser apreciado por una población duramente castigada por defender su opción democrática expresada en el reciente triunfo del Frente Popular.






 

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