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Fortino, un ser amoroso, seductor y trabajador (XXIV)

Por Teodoro Rentería arróyave.- Reanudamos la serie en recuerdo de mi hermano-amigo Fortino Raúl Rentería Arróyave, después de varios días porque es deber del periodista atender el acontecer diario, de ahí, seguramente, el nombre de nuestra columna: “Comentario a Tiempo”.

Es importante decirles el por qué de nuestros nombres, desde luego porque nuestros padres lo determinaron, sin embargo siempre existen razones de peso o tradiciones familiares.

Empecemos por el siempre recordado Fortino Ricardo. Antes tengo que decirles que como primogénito me tocaba el nombre de mi padre, Fortino, sin embargo en la familia Rentería la veneración a los abuelos era una realidad que ha llegado hasta los tataranietos.

Con ese motivo, a mi me tocaba el nombre de Anselmo, un primo hermano hijo de mi tía Loreto, hermana de mi padre, qu nació muchos años antes que el autor y a él le tocó heredar el nombre del abuelito, que por cierto sí conoció.

Cabe decir que Anselmo Villegas Rentería fue el primer hombre de los micrófonos y el primer radiodifusor de la familia; hizo de todo: locutor, cronista taurino, productor, vendedor de publicidad y propietario de la XEBZ en el 660 KHz del dial. Fue de los pioneros en abrir los micrófonos a los radioescuchas. Seguro que de ahí nos viene la pasión por la radio, con la variedad precisa del periodismo.

Es de recordar, que después dirigimos “LA 660”, puesto que fue parte del Instituto Mexicano de la Radio, IMER, la convertimos en “Radio Infantil”; la estulticia de algunos funcionarios le cambiaron la programación, no obstante las manifestaciones de padres, maestros y niños, la convirtieron en una estación de música tropical; menos mal, ahora es una estación de corte ciudadano.

Seguimos con la historia de los nombres; en vista de que ya “Chemo”, ostentaba el nombre del abuelo, mi padre que fue un adorador de su madre, me puso su nombre, Teodora, “Teodorita” como le decían, y por ello soy Teodoro.

En esas condiciones mi hermano, a su vez, heredó el nombre de mi padre, Fortino. Nuestro papá nació el 12 de agosto de 1901, el día de San Fortino; ahora bien, falta explicar el nombre de Raúl. Ahí se impuso nuestra madre María.

Nuestra mamá fue la hija menor de los abuelos Luis y Loreto, la hermana mayor, la tía Delfina se casó con el tío Ricardo, hombre muy querido y triunfador; por cuestiones de edades, la hermana y el cuñado de mi madre fueron sus padrinos de bautizo.

Los hermanos menores: Francisco, porque nació en el día del santo, 4 de octubre y la pequeña, María Isabel, por dos razones de peso: El nombre de nuestra mamá y porque nació el día de la Isabeles del obsoleto Calendario Gregoriano. CONTINUARÁ.

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