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"La unidad popular es el principal arma de la clase trabajadora"

Manu Pineda: “Allí donde esté, representaré a mis organizaciones: el PCE e Izquierda Unida”.

Foto: Iván Pascual


Las decisiones en Europa se toman desde la troika, formada por unas instituciones nada democráticas como son el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea.

Paradójicamente, es la izquierda moderna la que parece que ha renunciado a la lucha de clases.  Las derechas tienen un proyecto y lo van implantando. Ellos sí reconocen que estamos en una lucha de clases y que la van ganando por goleada.



La unidad popular es el principal arma de la clase trabajadora y por tanto no tenemos miedo a contaminarnos porque queremos que otros hagan suyas nuestras propuestas.


Gema Delgado.Mundo Obrero.-Todavía tiene sus libros y ropa en Gaza. Vivió allí tres largos años, hasta que un día Egipto le cerró el acceso. Se negó a salir durante las dos últimas guerras para poder dar testimonio al mundo de lo que realmente pasaba. Narró desde dentro cómo Israel bombardeaba el hospital en el que él se encontraba como escudo humano. Y cómo un proyectil reventó a los niños que jugaban en la playa. A través de la asociación Unadikum llevó a muchos brigadistas para que conocieran cómo sobreviven y mueren los habitantes de la mayor cárcel a cielo abierto del mundo, para que fueran escudos humanos que protegieran de los proyectiles israelíes a los agricultores durante la siembra y recolección y a los pescadores atacados en sus barcas desde fragatas de la armada israelí.
Previsiblemente, dentro de poco podrá seguir haciendo públicas ésta y otras denuncias, como el intento de golpe de Venezuela, desde el Parlamento Europeo. Manu Pineda, Responsable de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de España, en el que milita desde hace 31 años, va el número 6 por la candidatura de Unidas Podemos para las elecciones europeas del 26 de mayo. “Si Sira, Vanesa, Juan, yo y el resto de candidatos entramos en el Parlamento Europeo no vamos a estar decidiendo qué políticas defender o apoyar, creemos en la organización y en la organicidad. Quien decide las políticas son nuestras organizaciones, el PCE e Izquierda Unida, en el marco de nuestro Proyecto de convergencia, Unidas”.

MUNDO OBRERO: ¿Por qué es importante estar en las instituciones europeas en estos momentos?
MANU PINEDA: Queremos que nuestra presencia en el Parlamento Europeo nos sirva como altavoz de nuestras propuestas y denuncias. Por lo demás, no somos ingenuos, no aspiramos a cambiar el curso de la historia desde el Euro Parlamento. Las decisiones en Europa se toman desde la troika, formada por unas instituciones nada democráticas como son el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea. El Parlamento Europeo no tiene capacidad legislativa ninguna, sólo puede hacer propuestas pero luego son la Comisión Europea y el Consejo de Europa los que deciden.

Lo que sí nos da es la oportunidad para poder trabajar más directamente con las fuerzas con las que queremos construir otro modelo de integración regional europeo alternativo a la Unión Europea basado en la recuperación de la soberanía para los pueblos, la paz, la justicia social y el impulso de políticas que protejan a la clase trabajadora, las capas populares y la mayoría social. Desde el PCE e IU estamos intentando impulsar un debate en la izquierda rupturista europea, en el PIE y el GUE pero sin cerrar las puertas a otras organizaciones o partidos, sobre qué modelo de construcción regional debemos impulsar. Este desafío es muy ambicioso y queremos ser el pegamento que ayude a forjar un proyecto social sólido y con la mayor base social posible.

En la mayoría de los casos las organizaciones de izquierdas nos limitamos a criticar a la derecha y a los que mandan sin presentarse a las elecciones. Mientras tanto, las derechas tiene un proyecto y lo van implantando. Ellos sí reconocen que estamos en una lucha de clases y que la van ganando por goleada. De entrada nos han ganado la batalla de las ideas; ahora no se cuestiona el neoliberalismo, sólo la opción entre una visión más autoritaria o una más edulcorada. Paradójicamente, es la izquierda moderna la que parece que ha renunciado a la lucha de clases.

Entendemos que con el avance de la extrema derecha nos es necesario ampliar fuerzas y llegar a acuerdos con determinados sectores de la socialdemocracia que no comulgan con el neoliberalismo, como Hamon en Francia y Corbyn en el Reino Unido. Tenemos que utilizar todos los marcos de encuentro para intentar construir espacios de confluencia. Y así lo estamos haciendo en el PIE, en el encuentro de partidos comunistas y obreros, y en el Foro de Europa, del que el camarada Centella es un impulsor. Para nosotros es básica la unidad, que no es sólo la unidad formal sino la unidad de acción, la unidad de proyecto y saber hacia dónde vamos. Luego, unos se quedarán a mitad de camino y otros llegarán hasta el final. Y en este sentido nuestra presencia en la UE nos puede ayudar para dar impulso a este debate.

M.O.: ¿Cuál es el papel de los comunistas en el Parlamento Europeo?
M.P.: Somos soldados al servicio de los trabajadores y de la mayoría social y, ante el conflicto, nosotros no vamos a buscar la conciliación de intereses entre los grandes propietarios, la banca y la patronal, de un lado, y la clase trabajadora y la mayoría social, del otro. Nosotros vamos a hacer política a favor de la clase obrera española y europea. Allí donde estemos somos conscientes de quiénes somos y a quién representamos.
A nivel europeo los comunistas tenemos dos tendencias. La griega, que defiende posiciones previas a las de los Frentes Populares, previas a Dimitrov. Y la de los que creemos que la unidad popular es el principal arma de la clase trabajadora y por tanto no tenemos miedo a contaminarnos porque queremos que otros hagan suyas nuestras propuestas. Es la posición que defendemos y la posición mayoritaria de los comunistas y la izquierda transformadora en todos los ámbitos internacionales.

M.O.: ¿Cómo ha sido el trabajo de confluencia para ir juntos a las europeas bajo el nombre Unidas Podemos?
M.P.: En Izquierda Unida y en Podemos hay una amplia coincidencia en la necesidad de construir unidad y confluencia electoral, por ser lo que más fortalece los intereses populares y más beneficia a la clase obrera. Así ha sido ratificado mayoritariamente por las militancias de ambas organizaciones en las distintas consultas efectuadas. Somos conscientes de la necesidad de unidad y aunque en todo proceso de negociación hay tensiones, siempre ha prevalecido el interés general de la clase obrera, lo fundamental sobre cuestiones secundarias, tanto para el proceso de las europeas como para las generales. Yendo unidos, como mínimo, llevamos nuestras propuestas y las de los movimientos sociales a las instituciones. Por separado nos condenamos a vernos reducidos a la irrelevancia e incluso a perecer todos.

Ha sido relativamente fácil. Ha sido un ejemplo de responsabilidad para ambas direcciones. Y Podemos ha madurado y superado su fase inicial de arrogancia que hizo que no fuéramos juntos en las generales de diciembre del 2015 en las que se creyeron que se iban a comer el mundo y nosotros íbamos a ser un lastre. Faltaron el respeto a nuestra gente y eso abrió muchas heridas y rencores que solo se superan cuando las militancias trabajan codo con codo en los conflictos sociales. Hoy es imprescindible abrir una nueva etapa de relaciones y superar desavenencias personales. Podemos ha madurado afrontando crisis y rupturas.

M.O.: ¿Cómo se presenta la izquierda en Europa?
M.P.: A estas alturas ni siquiera las alianzas están claras. Nosotros sí sabemos la nuestra. Nosotros impulsamos, junto a los camaradas portugueses del Partido Comunista Portugués y a los chipriotas de AKEL, un llamamiento a la izquierda europea que fue suscrito por unos 26 partidos, entre ellos Die Linke e IU. Es un manifiesto de clase y de ruptura democrática.

Podemos, con Melenchon, de Francia Insumisa, y el Bloco portugués, pensaron que iban a ser la única izquierda en Europa y apostaron por alejarse del Partido de la Izquierda Europea y crear un nuevo sujeto político sin la izquierda comunista y de fuerte arraigo en la clase obrera.

Luego está la gente del plan B, liderada por Varufakis, que creó Diem25 y que en España han sido parasitados por Actua, el partido de Llamazares. Van buscando apoyos donde sea, pasando por la socialdemocracia y hasta la derecha.

Nuestra alianza natural es con las organizaciones de la izquierda rupturista. Somos conscientes de la necesidad de unidad y a las confluencias no se llega solo con los que piensan igual que nosotros. Buscamos espacios de colaboración con los partidos que tengan clara la necesidad de impulsar políticas de clase y que estén abiertos a colaborar. Por ejemplo, tenemos muchas diferencias con Syriza, pero también muchas coincidencias, y entendemos que las alternativas en Grecia son peores. Algo parecido nos pasa con Die Linke en Alemania, pero somos conscientes de que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa.

Nuestra posición es establecer distintos marcos de colaboración con todos esos vectores de la izquierda en Europa y unir esfuerzos contra las políticas neoliberales, que es el gran elemento de coincidencia entre todos.

Publicado en el Nº 326 de la edición impresa de Mundo Obrero mayo 2019

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