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MSF: Ningún menor debería morir de deshidratación o de una enfermedad prevenible

El 12 de marzo, nuestro centro de salud de ya estaba totalmente funcional y recibiendo a los pacientes en el campo de refugiados de Al Hol, en Siria. MSF
Hay menores muriendo en el campo de Al Hol, en el noreste del país, por enfermedades fácilmente evitables, denuncia la organización Médicos Sin Fronteras. "Aquí malviven en condiciones pésimas 73.000 personas, casi todas ellas mujeres y niños. La situación empeorará con la llegada del verano".

Las condiciones humanitarias del campo de Al Hol, en el noreste de Siria, son pésimas.

Según hemos podido comprobar, en Al Hol están muriendo menores por enfermedades prevenibles y las mujeres están dando a luz en condiciones inseguras.

Informes también indican que los niños están falleciendo dentro de las propias tiendas donde viven. “A medida que las temperaturas veraniegas comienzan a aumentar, nos preocupa enormemente el impacto del calor en personas que viven en condiciones precarias”, alerta nuestro coordinador de Emergencias, Will Turner.

“Ningún niño debería morir de deshidratación u otras enfermedades prevenibles debido a la negligencia y a la falta de acceso a una atención médica básica”.

Los pacientes con complicaciones médicas se enfrentan a muchas barreras para conseguir el permiso para ser derivados a un hospital fuera del campo y, algunas veces, esto retrasa su tratamiento.

Mientras tanto, quienes son referidos a un hospital a menudo encuentran que no hay suficiente espacio para recibirlos ya que las instalaciones médicas de la región están sobrepasadas por el volumen de pacientes.

De acuerdo con las autoridades del campo, este está saturado y alberga a unas 73.000 personas, el 94% mujeres y niños, que están bajo vigilancia de fuerzas de seguridad locales. La mayoría son desplazados procedentes de las áreas de la gobernación de Deir ez Zor, donde tuvieron lugar los últimos combates entre el grupo Estado Islámico (EI) y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS).

Dar a luz en las tiendas de campaña

En partes del campo, el agua y el saneamiento no cumplen con los estándares mínimos requeridos durante una emergencia. El suministro de agua en el campo es inconsistente. Muchas letrinas no funcionan y, como resultado, las personas desplazadas se ven obligadas a hacer sus necesidades al aire libre. "Hay pacientes con enfermedades como diarrea aguda debido a las malas condiciones del agua y el saneamiento", apunta Turner. "Nos preocupa que esta situación se deteriore a medida que llegue el verano".

Si bien hay atención médica básica disponible, no está distribuida de manera uniforme ni es igualmente accesible para todas las personas que viven en el campo. La llamada ‘área anexa’, donde se encuentran los ’nacionales de terceros países’, es un área separada con una valla.

Tiene capacidad para 11.000 personas que no son de nacionalidad siria, y 7.000 son niños. Debido a motivaciones de seguridad por parte de las autoridades, a este grupo se le impusieron restricciones adicionales, impidiéndoles la libre circulación a otras partes del campo donde existen algunas instalaciones médicas básicas. Muchas mujeres embarazadas en esta área no tienen más remedio que dar a luz dentro de sus tiendas de campaña.

"Hay organizaciones humanitarias y donantes que no están dispuestas a proporcionar servicios en ciertas áreas del campo debido a las afiliaciones que perciben de los habitantes", explica Turner. "La salud no debe estar condicionada. Independientemente de los antecedentes, nacionalidad, estado y origen del desplazamiento de las personas, todos tienen derecho a acceder a asistencia médica y humanitaria de manera oportuna".

La mayoría de los residentes de Al Hol llegaron al campo entre diciembre de 2018 y marzo de 2019, huyendo de los feroces combates y bombardeos aéreos o porque fueron obligados a abandonar el lugar donde vivían. A su llegada, algunos estaban heridos y la mayoría se encontraban en condiciones extremadamente vulnerables tras sobrevivir varias semanas cerca de la línea del frente, sin alimentos ni atención médica suficientes.

El proceso de desplazamiento en sí agravó sus malas condiciones de salud. Los desplazados llegaron, tras largos viajes en condiciones climáticas adversas en los que tuvieron que priorizar las medidas de seguridad sobre las necesidades básicas y su protección.

"Llegaron en la parte trasera de camiones que estaban totalmente atestados”, recuerda Turner. “La mayoría de ellos estaban cubiertos de barro, muchos estaban heridos o enfermos. La gente estaba claramente hambrienta y muchos niños estaban desnutridos”.

Seguimos ampliando nuestras actividades médicas, tanto dentro como fuera del campo. Con el número de recién llegados estabilizándose en las últimas semanas, las necesidades de los desplazados en el campo están lejos de ser cubiertas y la situación actual requiere de una respuesta más organizada a largo plazo.  

Médicos Sin Fronteras pedimos:

Que se amplíe la asistencia humanitaria en Al Hol
Que las organizaciones de ayuda tengan acceso en todas las partes del campo

Que los desplazados sean tratados de una manera justa y humanitaria en línea con los principios y el derecho internacional humanitario.



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