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La nueva guerra fría: ¿Flores o alimentos?

Jorge Zavaleta Alegre.- «Cuando se muera la última abeja, cuatro años después, desaparecerá la especie humana», escribió Albert Einstein, sin relativizaciones, frase que aparentemente suena exagerada, pero sin lugar a dudas los grandes exportadores de alimentos tradicionales  y flores se han declarado la guerra, burlando los  grandes aportes  de los pequeños  agricultores a lo largo de la  Historia.




Los exportadores de alimentos tradicionales – desde  café, cacao, papa, trigo, cebada, espárragos…  – manipulan contra  los mercados de flores. La verdad es que estas  dos grandes vertientes del  agro, han acaparado el  agua de regadío, dejando la pequeña  agricultura desprotegida y multiplicando pobreza rural  y terrenos desérticos por  exceso de insecticidas, que mencionamos en líneas siguientes.

"Cultivar flores en casa para alimentar a las abejas es una forma de contribuir a la alimentación del planeta”, remarca  la FAO, basado en la acentuada amenaza  de los daños que producen las exportadoras  de alimentos,  que registran altos porcentajes  que  se  destruyen  para evitar descensos en los precios  de  los exclusivos  mercados urbanos.


En la  India y Ecuador, por ejemplo, aumenta la tendencia de cambiar costumbres arraigadas. Se viene propiciando, entre otras acciones, la celebración del cumpleaños, con canastas de frutas en reemplazo de flores.

La reducción de la población de abejas,  amenaza la seguridad alimentaria y la nutrición. Estudios diversos advierten a los países que redoblen esfuerzos para proteger a las abejas, “nuestras aliadas cruciales en la lucha contra el hambre”

La cantidad de abejas y otros polinizadores se está reduciendo en el mundo debido, sobre todo, a las prácticas agrícolas intensivas, el monocultivo, el uso excesivo de productos químicos agrícolas y a temperaturas más altas, asociadas al cambio climático, que afectan no solo a los rendimientos de los cultivos sino también la nutrición.

Si esta tendencia continúa, cada vez con más frecuencias los cultivos nutritivos como frutas, nueces y muchas verduras serán sustituidos por cultivos básicos como el arroz, el maíz y las patatas, lo que podría derivar en una dieta desequilibrada.

"Las abejas están bajo la gran amenaza de los efectos combinados del cambio climático, la agricultura intensiva, el uso de pesticidas.  “La ausencia de abejas y otros polinizadores eliminaría el café, las manzanas, las almendras, los tomates y el cacao, por nombrar solo algunos de los cultivos que dependen de la polinización.

Los países deben cambiar a políticas y sistemas alimentarios más amigables y más sostenibles para los polinizadores”, explican al mundo expertos del Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Alimentación de Eslovenia  y de la Asociación de Apicultores  y de Apimondia, en reciente  convocatoria  internacional.

Las abejas y otros polinizadores, como las aves y los murciélagos, inciden al 35 por ciento de la producción mundial de cultivos, aumentando la producción de 87 de los principales cultivos alimentarios del mundo, además de muchos medicamentos derivados de plantas, precisan organizaciones vinculadas a facultades  de medicina de prestigio.   

Los científicos investigan desde hace años la desaparición de las abejas y han detectado más de diversidad de factores negativos que inciden por separado o en conjunto:

-Los insecticidas introducidos a principios de los años noventa del siglo pasado, se han generalizado para el control de plagas en los cultivos de todo el mundo. Los productos químicos  han demostrado que algunas sustancias pueden afectar al sentido de la orientación, la memoria o el metabolismo de las abejas.

- El hongo Nosema Ceranae, y los parásitos como el escarabajo que daña las colmenas, causarían más daños que hace décadas.

El cambio climático podría agravar la situación de varias formas, como la alteración en el tiempo de floración de las plantas o la cantidad y época de lluvias, que afectaría a la cantidad y calidad del néctar.

Las especies invasoras incluye a las abejas de otras regiones, como la africana o la asiática, que se han introducido en Estados Unidos y Europa, respectivamente, y dañan a las especies autóctonas.

Los campos electromagnéticos o emisiones de postes eléctricos podrían confundir a las abejas.

Las abejas desaparecen en todo el mundo y en los últimos años, el ritmo se ha acelerado. La situación es mucho más grave que quedarse sin miel: la mayoría de los alimentos que consumimos, o muchas plantas que ofrecen servicios esenciales en los ecosistemas, no serían posibles sin la polinización de estos insectos.

México, por ejemplo, ha perdido mil 600 millones de abejas: es una situación “apocalíptica”, informa su Universidad Nacional Autónoma,   que libra batalla con el mercado  restrictivo de los  EEUU.

Otro si. Los estudios de Ojo Público, desde Lima, en autoría  de Elizabeth Salazar, señalan que ocho de las más rentables compañías agroexportadoras y azucareras del Perú concentran el mayor número de derechos de agua en el desierto, incluso en valles, cuyos acuíferos fueron declarados en veda por sobreexplotación.

En el desierto costero de este país, el poder y la desigualdad se calcula por litros de agua. Los bienes más preciados de los empresarios agrícolas son los espárragos, la uva y la palta, productos que el 2016 les permitieron facturar US$1.463 millones en el extranjero, pero que no habrían podido cosechar y exportar sin el agua, insumo escaso en la costa.

El 90% de las licencias subterráneas del Perú de 33 millones de población fueron entregadas a grandes empresas de los valles costeros de Ica, Piura, Lima, Tacna y Tumbes.

Estos macro ingresos para  los empresarios  no se traduce en la calidad  de  vida  de centenas de miles de trabajadoras,  que dejan a los  hijos sin la atención necesaria y  tampoco pueden acceder  a los servicios  de salud,  educación, con ingresos que  no  cubren las mínimas  necesidades para  vivir,

El Tribunal Latinoamericano  del  Agua indica que este continente es muy  rico, porque dispone del 33% de los recursos hídricos renovables del mundo. Pero la disponibilidad del recurso no significa que éste sea accesible a la totalidad de la población.

Corolario: Nada menos que 43 países en desarrollo obtienen más del 20 por ciento de sus ingresos totales de exportación de mercancías gracias a un solo producto. La mayor parte de estos países se encuentran en el África subsahariana o en América Latina y el Caribe, y dependen de las exportaciones de azúcar, café, algodón despepitado o banano.

En la mayoría de ellos, la pobreza es un fenómeno generalizado, cuyo PIB per cápita es inferior a 900 dólares al año, según el Banco Mundial  que  acopia  los informes oficiales que cada país remite. La producción alimentaria demanda una revisión, porque los índices de derroche o destrucción son preocupantes, para evitar la  reducción de los precios en los mercados, mientras la anemia invade  como un huracán  en la población del mundo.

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