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El Ébola no está bajo control en el este de RD Congo

La epidemia es una emergencia de salud pública internacional.


Joanne Liu visitando un centro de tratamiento de Ébola en Butembo, R. D. del Congo © Alexander Wade/MSF
“Necesitamos un cambio, las comunidades y pacientes deben estar en el centro de la respuesta, ser participantes”, valora la presidenta internacional de Médicos Sin Fronteras, Joanne Liu, tras la declaración oficial de la OMS.


República Democrática del Congo atraviesa actualmente una grave epidemia de Ébola. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se trata de "una emergencia de salud pública internacional", tal y como ha declarado este miércoles 17 de julio.

El brote, que comenzó en agosto de 2018, se ha convertido ya en la mayor epidemia registrada en el país y la segunda mayor de la historia, con más de 2.000 casos confirmados. Aunque la cifra podría ser mucho mayor, ya son más de 1.500 las muertes declaradas (a junio de 2018) y los retos para controlarla no dejan de crecer.

En estos momentos, la velocidad de contagio es uno de los factores que más nos preocupan. “Las señales son claras: la gente sigue muriendo en las comunidades, los trabajadores sanitarios continúan infectándose y la transmisión no se detiene. La epidemia no está bajo control y necesitamos un cambio de marcha, de velocidad: pero este cambio no debe realizarse a costa de las restricciones de movimiento ni del uso de medidas coercitivas sobre la población afectada. Las comunidades y los pacientes deben estar en el centro de la respuesta, deben ser participantes activos de la misma”, alerta nuestra presidenta internacional, Joanne Liu.

“Médicos Sin Fronteras (MSF) hemos sufrido de primera mano lo difícil que es responder a esta epidemia. Necesitamos hacer balance de lo que funciona y de lo que no. En un contexto donde el seguimiento de contactos no es plenamente efectivo y no se llega a todas las personas afectadas, requerimos un enfoque de mayor envergadura para la prevención de la epidemia, lo que significa un mayor acceso a la vacunación de la población para reducir la transmisión", sentencia.

En esta terrible carrera contrarreloj, los principales obstáculos para frenar la propagación del brote son, por un lado, que el país es escenario de un violento conflicto y, por otro, que la población desconfía de los centros de tratamiento.

Para ganarnos la confianza de una población tremendamente diversa (en cada pueblo hay diferentes culturas e idiomas), está siendo fundamental el intenso trabajo de personas nuestros promotores de salud comunitarios. Su labor se centra en recorrer las distintas comunidades para tratar de contrarrestar el miedo y los rumores y conseguir que la población acuda a nuestros centros de tratamiento.

No dejes que tus amigos y familiares mueran en casa cuando hay tratamiento gratuito en los centros de salud es el mensaje que repiten, una y otra vez, en todos los pueblos a los que se desplazan.

Responder a este brote de Ébola está siendo un reto enorme en términos de seguridad. Los continuos enfrentamientos entre distintos sectores de la población han llegado a afectar a nuestros centros de tratamiento, que han sido atacados en varias ocasiones. La violencia, además, obliga a la población a huir de unos lugares a otros en busca de refugio, lo que hace más complicado controlar potenciales casos de infección.

Aunque el contexto es muy complicado, somos una de las organizaciones con mayor experiencia en la respuesta al Ébola y tenemos que seguir aquí para frenar su avance.


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