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La conspiración de facebookeros mayas “semianalfabetos”

OPINIÓN de Ollantay Itzamá.- En países multiculturales como Guatemala, México, Bolivia, u otros., los tradicionales medios de “comunicación” fueron y son una de las herramientas de dominación más potentes para la “normalización” del racismo, la “folclorización” del indígena como souvenirs, y la “anulación” del aborigen como un sujeto con logos propios.

Pero, ahora, esta “prisión mediática”, por el uso creciente de plataformas como el Facebook por parte de indígenas organizados o no, comienza a crujir. Las líneas siguientes constatan ello.

Indígenas mayas en ejercicio de sus derechos se apropian del Facebook

Allá, a inicios de la década de los 90 del pasado siglo, 17 mayas campesinos, semianalfabetos, en su mayoría, crearon su propia organización social y lo denominaron Comité de Desarrollo Campesino (CODECA), en la costa sur de Guatemala.

“Si no sabíamos escribir, mucho menos podíamos usar computadora. Ni teníamos plata para comprarla…”, indica la hija de uno de los fundadores de CODECA, actualmente ciberactivista

Con el tiempo, siempre desde la periferia y desde la rebeldía este movimiento excluido (también por la sociedad civil y sus activistas) se convirtió en la principal fuerza social plurinacional de Guatemala. La más beligerante frente al sistema neoliberal y Estado criollo. Pero, también la más estigmatizada, criminalizada y martirizada.

La criminalización los obligó a migrar al Facebook

“El gobierno y las empresas transnacionales nos calumnian de ser ladrones y delincuentes desde los medios corporativos. Pero, cuando nos acercamos a esos medios para desmentir, simplemente nos cierra las puertas”, fue una de las reiteradas reflexiones en asambleas comunitarias de CODECA.

“Por eso, de ahora en adelante, todos y todas vamos ser comunicadores y comunicadoras para hacer nuestras propias noticias y transmitir desde nuestras comunidades en resistencia. Para eso, vamos todos a crear nuestras cuentas en Facebook”, fue una de las cinco resoluciones de la asamblea nacional de CODECA, en marzo del 2016.

Así fue cómo, progresivamente, desde diferentes comunidades y territorios en resistencia articulados en CODECA, fueron apareciendo simultáneamente infinidad de cuentas y páginas en Facebook con el logo de CODECA. Inconfundibles por sus contenidos con “faltas de ortografía”, con “fotografías mal enfocadas”…. Son indígenas y campesinos con mínimo grado de escolaridad. Son los ciberactivistas de CODECA.

Crearon su propia organización política y se montaron en el Facebook

En 2016, en la misma asamblea nacional, también resolvieron crear su propia organización política porque “ningún partido de izquierda existente plantea la nacionalización de los bienes privatizados, ni el proceso de Asamblea Constituyente Popular y Plurinacional“, fue uno de los argumentos.

Dos años más tarde (2018), fruto de un estoico trabajo de hormiga, y de manera inédita para los pueblos de América Latina, estas comunidades indígenas y campesinas lograron crear legalmente su propia organización política denominado Movimiento para la Liberación de los Pueblos (MLP).

MLP fue inscrito al cierre del plazo electoral para las elecciones generales del 16 de junio del 2019.

Y otra vez en desventaja. Esta vez frente a la millonaria maquinaria de campaña electoral de los ricos. No tenían dinero. No tenían experticia electoral. Eso sí, tenían una red de organizaciones comunitarias en resistencia, varias de ellas con sus propios ciberactivistas en Facebook.

En el proceso electoral los medios corporativos casi nunca mencionaron al MLP. Incluso cuando este movimiento fue el primero, y uno de los pocos, en publicar en Internet, y socializar mediante las redes sociales, su programa de gobierno. Los medios corporativos le aplicaron la “ley de hielo”. Si le llamaron al set fue para burlarse de su candidata presidencial, Thelma Cabrera, indígena con sexto grado de primaria.

Nacieron en las comunidades y crecieron en el Facebook

La burocracia electoral y la inexperticia administrativa no les permitió colocar ni una sola valla de campaña. No les dejaron ni abrir su cuenta bancaria….

Este bloqueo casi sistemático obligó a que indígenas y campesinos, jóvenes, adultos y abuelos se interesasen aún más por la plataforma del Facebook. Y, así, sin mayor planificación, la “atípica” campaña electoral los catapultó como genuinos comunicadores comunitarios mediante sus elementales equipos de celular.

Habrían sus cuentas en las redes sociales, agregaban nuevas amistades a sus contactos, producían sus propios contenidos (siempre con su sello sociocultural) y difundían sus mensajes hasta inundar la nube con el logo y mensajes de su organización política.

“Lo primero que debemos hacer al iniciar el día, y lo último que debemos hacer antes de acostarnos por la noche, es socializar nuestras noticias en todas nuestras redes”, era parte de las arengas de las asambleas comunitarias. Y así fue.

En pocos días, rompieron con el cerco mediático que les impedía ingresar a las ciudades principales del país. Mediante la pantalla del Smartphone se apropiaron de los primeros lugares en el rating de Facebook y Twitter a nivel nacional. ¡Lograron reavivar las somnolientas esperanzas nacionales dormidas bajo las cenizas del sistema neoliberal!

Todos sus eventos colectivos autofinanciados, sus rituales y mensajes de campaña, los transmitían en vivo y en directo mediante varias cuentas de Facebook.... Así, por la euforia del momento electoral, y por el impacto emotivo de las redes sociales, las cuentas llegaron a tener miles y decenas de miles de seguidores. ¡En sus conferencias de prensa ellos y ellas eran la prensa!

Si el acto de la creación de una organización política (por indígenas y campesinos, sin dinero y sin academia) ya era un hecho inédito en la bicentenaria República de Guatemala, el 4to lugar que esa organización consiguió (muy a pesar del proceso fraudulento), en las elecciones generales pasadas, fue otro hito indudable en la acumulación histórica de la fuerza sociopolítica.

Lecciones aprendidas por facebookeros mayas en resistencia

Los medios corporativos estigmatizaron a indígenas y campesinos de CODECA como delincuentes, enemigos internos del desarrollo del país. Indígenas y campesinos de CODECA-MLP, montados en el Facebook, revirtieron dicha falacia, e hicieron retroceder a sus heiters.

Facebook fue creado por jóvenes como plataforma juvenil y de adolescentes. Pero, indígena y campesinos (con bajísimo grado de escolaridad) de Guatemala hicieron de esta plataforma su principal herramienta para irradiar su mensaje y poner en jaque la hegemonía mediática.

Las y los mayas en resistencia entendían que por los prejuicios y racismo “normalizado” era imposible ingresar a las ciudades convocando a asambleas o procalamando sus mensajes a voz en cuello. Pero, usando la plataforma de Facebook rompieron dichas barreras. Las redes sociales desalambran las fronteras y prejuicios culturales, si acaso se los usa para ello.

El antropólogo J. Van Dijk sostenía que las comunidades indígenas, por sus limitaciones económicas, bajo grado de escolaridad, la fugacidad de la innovación tecnológica, no podrían acceder con facilidad y utilizar con eficiencia el Internet. Esta elucubración quedó superada, así como quedó superada los prejuicios sobre indígenas como “seres primitivos”, “pre modernos”.

Se decía que los actores de los emotivos movimientos sociales actuales nacían en el Facebook o el Twitter, y en un determinado momento salían a protestar al mundo real (plazas, calles). En el caso de los ciberactivistas indígenas de CODECA-MLP nacieron, se organizaron y resistieron en los territorios, y sólo ante el cerco mediático que sufrían ingresaron al Facebook para expandir y enredar a urbanos y rurales indignados con la situación del país.

Manuel Castell, sostiene que mediante el recurso de las plataformas de las redes sociales es posible hacer la simbiosis de voluntades entre los indignados en las redes sociales y los indignados del “mundo real. Los facebookeros indígenas y campesinos consiguieron, aunque momentáneamente, posibilitar dicha simbiosis entre indignados urbanos (muchos de ellos en los sofás) e indignados en los territorios. Aunque también creo que son conscientes que se mueve dentro de la “prisión de algoritmos” para conspirar contra sus verdugos locales.

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