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Espíritu de Cambio

OPINIÓN de Mauricio Castaño H., Colombia.- Cosa vana y fastidiosa es la politiquería. Por estos días un espíritu travieso recorre la villa y tiene espantados a los de siempre gobernar. Y a todas éstas nos preguntamos por lo que pasa en esta capilla, nos preguntamos por el desprestigiado mundillo político y por esa mayoría a los cuales las cosas no les va nada bien y por el contrario todo tiende a ir de mal en peor. Nos preguntamos si algo ha de cambiar en el otro extremo o seguiremos eligiendo a los mismos amos, a esos pocos que han hecho y quieren seguir haciendo su agosto con el presupuesto público de más de 16 billones del cuatrenio, esos ladronzuelos que rapiñan contratos aquí y allá, esos mismos que nada les importa cómo esa mayoría se hunde en la escasez, recordar que Medellín es campeona de la inequidad en el país y en América Latina, y por poco arde en las llamas de la violencia, la más homicida de Colombia. Medellín de violencia en las calles, Medellín que sume a los jóvenes y a su barriada en el no futuro, el Medellín y sus calles repletas de informalidad y mendicidad, cada vez nos aproximamos más a ciudades miserables como Shangai.

Y si esto es así, por qué nada cambia, por qué ese 99% obra como anestesiado, se embuten las mentiras y los miedos que cada cuatro años echan, no cuestionan esa maquinaria electoral y de marketing político que conducen los cerebritos o a las conciencias con un manipulado de clic de un Me Gusta o No Me Gusta. Y cosa curiosa que se hable de crisis política, hoy es vergüenza presentarse como candidato de algún Partido, todos quieren ducharse con Alianzas, fungen estar representando todas las tendencias. Por ejemplo, en esta Medellín se han presentado quince candidatos para disputarse el botín de la alcaldía, la denominada derecha con tres de ellos: uno que quiere ser continuidad de la actual administración, así se presenta, otro que es delfín político de sonado apellido del famoso Ramos, y el otro Juan que casi gana la alcaldía hace cuatro años, el mismo que lideró la campaña del No a la Paz, el mismo que develó a la prensa la estrategia política de ese entonces: decía que la estrategia política se basó en sacar a la gente a votar berraca mediante las mentiras echadas de que la guerrilla si iba a tomar el poder y nos convertirían en otra Venezuela pobre y miserable. La anotación vale por la metodología hecha ya carrera en las campañas políticas de hacer dar miedo y rabia a través de mentiras ampliamente difundidas para garantizar votos a favor del candidato afecto y en contra de quien se quiere vencer, y ello funciona muy bien cuando se manipula o se tiene los tinglados de los medios de comunicación a su favor.

Arriba, en primeros renglones referimos a un espíritu que preocupa a los de siempre gobernar, es el joven que vino a refrescar la política, el mismo que salió de las barriadas de las comunas periféricas de Medellín, el mismo que se hizo a propio pulso, estudio con esfuerzos en universidad pública y con esfuerzo y perseverancia en el exterior, el mismo no es ajeno a las grandes inequidades de la ciudad. Y hoy es esperanza que quiere enrutar a Medellín. Ese espíritu es Daniel Quientero.
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