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Y se abrieron las grandes alamedas

OPINIÓN de Roy Daza.- Una noche en la Santiago ensangrentada todo estaba en silencio, las jornadas de lucha arrojaban saldos de muertos, heridos, detenidos y apaleados, una canción comenzó a escucharse a lo lejos y se paseaba por las comunas, entraba a las casas y a los apartamentos, era la voz de Víctor Jara, -el poeta mártir que mató Pinochet-, entonando su “Te recuerdo Amanda / la calle mojada / corriendo a la fábrica / donde trabajaba Manuel” aquella melancolía recorrió las calles y la gente la siguió, a los pocos minutos sonaron las cacerolas, y como en la novela “Ensayo a la lucidez” de José Saramago, nadie sabe cómo fue que Chile despertó.


Pero lo que sí se sabe es que los muchachos dejaron de pagar el Metro, legó la policía, que allá llaman Carabineros, y les cayó a palos, a los pocos minutos, incendios, violencia, enfrentamientos, el gas lacrimógeno se hizo cotidiano, la gente corrió hacia las plazas y comenzó a concentrarse, como en Quito, unos días antes, y como en Venezuela en 1989, con una consigna única: “El pueblo Unido Jamás Será Vencido”.

La feroz represión no se hizo esperar, Piñera, que no comprende lo que pasa en su país, da una declaración copiada de su mentor ideológico, Augusto Pinochet: “estamos en guerra”. Cualquiera se pregunta: ¿contra quién? ¿Contra su propio pueblo?

Que se sepa la única guerra en la que pretendió participar Piñera fue en la invasión a Venezuela, el 23 de febrero de este año, y fracasó estrepitosamente, eso todo el mundo lo sabe, ahora tiene la desfachatez de decir que es el Gobierno de Maduro el que provoca el estallido.

La gente ya la gente está consciente que la aplicación de las medidas económicas neoliberales desató la ira del pueblo todo, aumento del pasaje del metro, de las tarifas de los servicios públicos, la privatización de la salud y de la educación. El pueblo despertó y ello pasaría en algún momento, solo un dato de la Cepal, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, que funciona en Santiago, es suficiente para explicarse tanta ira acumulada: “el 1 % de la población chilena, es decir, los más ricos, controlan el 26.5 % de la riqueza del país, mientras que el 50 % de la población, es decir, los pobres, acceden al 2 % del capital de esa nación.

Desde aquí, desde la Venezuela bloqueada por el imperialismo, le decimos les enviamos la “Canción para los valientes” que les regaló nuestro Alí Primera, y les contamos que el pasado 11 de septiembre, aquí, le rendimos tributo a Salvador Allende y se pudo escuchar su lapidaria frase: “Sepan ustedes que más temprano que tarde se abrirán las grandes alamedas, por donde pase el pueblo libre para construir una sociedad mejor”.

https://www.alainet.org/es/articulo/202829

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