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37 millones de españolas y españoles llamad@s a las urnas

ELECCIONES

Más de 92.000 agentes vigilarán las elecciones.
Iglesias cierra campaña dispuesto a gobernar con Sánchez sólo porque confía “en España”.
Sánchez y Casado llevan su pelea por el voto útil al 10-N tras unas campañas gemelas.



Más de 37 millones de españolas y españoles están llamados a las urnas este domingo para elegir un Parlamento que rompa el bloqueo político del país, unos comicios para los que, afirma el Ministerio del Interior, se han tomado las medidas de seguridad "necesarias y precisas".

El ministro del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska, ha visitado en la mañana de la jornada de reflexión el Centro Nacional de Difusión de Datos reinstalado en Madrid apenas seis meses después de los comicios de abril, y el secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver, y la subsecretaria del Ministerio del Interior, Isabel Goicoechea, ha presentado el nuevo dispositivo electoral.

La organización de estos comicios generales ha costado a las arcas públicas más de 135 millones de euros, tres menos de lo que costaron las elecciones de abril. Es la primera vez que el censo de votantes supera los 37 millones de electores, de ellos 2.128.559 son residentes en el extranjero con derecho a voto.

El secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver, y la subsecretaria del Ministerio del Interior, Isabel Goicoechea, detallaron este sábado en rueda de prensa los datos del dispositivo previsto para la celebración de la jornada electoral del domingo 10 de noviembre y los horarios de las comparecencias ante los medios de comunicación.

El Centro Nacional de Datos está instalado en el Pabellón 12 del recinto ferial Feria de Madrid-Ifema. Previamente, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, visitó las instalaciones del Centro Nacional de Datos. En su paseo, saludó a los agentes de Policía encargados de la seguridad y a los informáticos que gestionarán los datos de la jornada electoral.

Grande-Marlaska quiso conocer de primera mano el Centro desde donde se transmitirá toda la información sobre el resultado de las segundas elecciones generales de este año, después de que los partidos no hayan sido capaces de formar gobierno tras los comicios del 28 de abril. Aseguró que “todo está preparado” para la jornada de mañana. Será el propio ministro del Interior quien facilite los resultados provisionales en una rueda de prensa prevista para las 22.30. Previamente, se habrán dado datos de participación a las 14.30 y a las 18.30.

En la decimoquinta cita electoral desde el inicio del período democrático funcionará por tercera vez el dispositivo integral de seguridad para velar por el blindaje de toda la información relativa a las elecciones, tanto en lo que se refiere a la recepción de los datos del recuento como a la difusión de los mismos. Este dispositivo coordinado por el Ministerio de Interior, se puso en marcha con las elecciones de generales del 28 de abril y volvió a funcionar en las municipales, autonómicas y europeas del 26 de mayo.

En total, este domingo se abrirán 22.867 locales electorales, con 59.538 mesas, 58.000 cabinas de votación, 211.000 urnas, 400 millones de papeletas, 68 millones de sobres, 905.000 manuales de instrucciones para los miembros de las mesas electorales, para cuya formación se ha llamado a 536.242, de los que 357.228 son suplentes.

En esta ocasión, Interior ha puesto en marcha distintas medidas para garantizar la participación en el proceso electoral de las personas con discapacidad, en aplicación de la modificación de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General aprobada del 18 de octubre de 2018.

En estos comicios se van a elegir 350 diputados y 208 senadores de entre las 646 candidaturas presentadas al Congreso y las 664 que concurren al Senado. En total, se someten al criterio de los ciudadanos 2.314 hombres y 2.158 mujeres que son candidatos a ocupar escaño en la Cámara Baja, mientras que 738 hombres y 540 mujeres son titulares de candidaturas a la Cámara Alta.

La subsecretaria de Interior agradeció en especial la tarea de las 50 Juntas Electorales Provinciales, las 303 de zona y a la Junta Electoral Central por su dedicación y esfuerzo.

La recogida de datos se realizará en cada mesa y se transmitirá vía electrónica por dispositivos móviles CRI hasta su llegada al Centro de Control Centralización y Totalización para la Difusión de la Información. Se utilizarán 22.051 dispositivos móviles que cubrirán el 97,37% del censo, el resto se transmitirá por teléfono desde 4.492 mesas.

Para dar cuenta de los resultados a los medios de comunicación, habrá ruedas de prensa que se difundirán en directo mediante vídeo online en la página web oficial de las elecciones. Los resultados provisionales se podrán seguir por 'https://resultados.10noviembre2019.es/', accesible para terminales fijos y móviles.

En el Centro Nacional de Difusión se ubicará una unidad móvil de televisión con cinco cámaras que distribuirá la señal gráfica de datos y la señal institucional de las comparecencias con interpretación de lengua de signos.

En la cita electoral del 10 de noviembre hay acreditados un total de 350 periodistas pertenecientes a 60 medios de comunicación. De ellos, un centenar son corresponsales internaciones pertenecientes a 14 países distintos.

Sánchez y Casado llevan su pelea por el voto útil al 10-N tras unas campañas gemelas
Durante la campaña electoral ambos partidos pusieron el foco en capitalizar el voto útil de los progresistas, en el primer caso, y del centroderecha, en el segundo. Todo ello sin perder de vista que Vox está "muy bien" posicionado de cara al 10-N.

Precisamente, para lograr sus propósitos, PSOE y PP se valieron de la formación de Santiago Abascal y del aumento del peso parlamentario que le auguran las encuestas, aunque de manera distinta y según sus intereses.

Los socialistas lo hicieron apelando al miedo a una ultraderecha fuerte -que puede ser tercera fuerza- como agitador de la izquierda. Así, trataron de movilizar a su electorado crítico por la falta de acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos que ha terminado en una repetición electoral. Vox ha sido la segunda pata de una estrategia centrada en mostrarse como los únicos capaces de formar gobierno y superar la situación de bloqueo político.

Por su parte, Casado dirigió sus últimos mensajes de campaña a los votantes de Vox y de Ciudadanos, pidiéndoles que se unan a su proyecto para derrotar a Sánchez. El PP, a diferencia del PSOE, se cuidó de no mostrar preocupación en público por la importante subida que pronostican los sondeos para los de Santiago Abascal. Fuentes de la dirección nacional del PP consultadas por Servimedia consideran que Moncloa “ha blanqueado demasiado” a este partido y que los socialistas “ahora tienen miedo de que no salga a votar la izquierda”.

El PP basó esta campaña en hacer ver que sólo Sánchez es “el verdadero enemigo” a batir y, para conseguir este objetivo, el presidente de los populares fue más explícito en la recta final a la hora de marcar las diferencias con Santiago Abascal y Albert Rivera. “La única tabla de salvación de Sánchez son Cs y Vox”, opinó Casado este viernes, y aseguró que “no quiere” ser como estas dos formaciones que, en todo caso, “imitan” al partido “genuino”.

Según las citadas fuentes populares, existe una oportunidad real de echar a Sánchez del poder y para ello, durante la campaña, pidieron a los votantes de Cs y Vox que “al menos esta vez” aglutinen esfuerzos en torno al partido “líder” del centroderecha y el único que puede competir de 'tú a tú' con Sánchez el 10-N.

“ULTRADERECHA CRECIDA”

Desde el debate electoral, Sánchez apretó la dialéctica contra el bloque de la derecha que, a su juicio, representan PP y Cs, y los acusó de estar “silentes” y “achantados” ante una “ultraderecha crecida” y se lanzó a combatirlos. A ello unió su apelación al voto útil, ya que el líder socialista concibe el 10-N como una “disyuntiva” entre un gobierno progresista liderado por el PSOE o más bloqueo.

En Moncloa y Ferraz miran al 10-N y ven la situación incierta. Creen que el escenario está como en 2016, cuando tuvo lugar la repetición electoral y las encuestas no acertaron con la subida de escaños de 123 a 137 que obtuvo el candidato del PP y entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Los socialistas también meten en esta ecuación a Vox, porque araña apoyos en el bloque de la derecha y se podría situar como tercera fuerza en el Parlamento, incluso desbancando a Unidas Podemos. A ello unen el desplome de Ciudadanos y la discreta remontada, dicen, de los de Casado. De hecho, las fuentes consultadas por Servimedia creen que la “realidad” de Vox, si cumple o no las exceptivas que le dan las encuestas, puede influir en el reparto de escaños para el resto de los partidos, especialmente ante un “estancado” PP que rozará los 90 escaños y un Cs camino de la irrelevancia.

El voto útil y valiente al que apeló en las últimas jornadas Sánchez se corresponde con el elevado número de indecisos, cerca de los dos millones. En el Comité Electoral del PSOE están convencidos de que de esos ciudadanos "muchos votarán con la razón y el corazón y, por tanto, al PSOE".

No obstante, en la dirección del PP se ven “muy fuertes” y Casado ha llegado a situarse ya en “un empate técnico” con Sánchez. Conscientes de la actual aritmética, fuentes de la cúpula del PP analizan que la subida de Vox y la caída de Cs puede beneficiar al bloque del centroderecha. Se basan en que se capitalizan mejor los escaños entre dos actores que con tres compitiendo por un espacio.

ESCENARIO “INCIERTO”

Sin embargo, distintos cargos del PP consultados por Servimedia admiten en privado su inquietud ante un escenario “confuso e incierto”. El ambiente es “raro e imprevisible”, reconocen, aunque coinciden en que “a Sánchez no le va ir tan bien como deseaba”. Además, asumen que Vox está “muy bien” ante el 10-N y dan crédito al “desplome” que vaticinan las encuestas para Cs, su socio preferente tras los gobiernos bipartitos pactados después del 26-M. Fuentes populares admiten que sabían que en el centro "se comían al débil".

Los dirigentes populares que han conversado con esta agencia reconocen que “todo puede pasar” y miran con prudencia al 10-N por el previsible aumento de la abstención. Trasladan que “hay mucho voto indeciso” y eso “confunde” cualquier pronóstico. Hay quien admite su “preocupación” ante el “subidón” de Vox y son muchos los que fían la situación a que los que dudan entre Abascal y Casado entiendan que “el voto útil” es sólo el del PP.

Desde la cúpula popular también comparten esta apreciación. Reconocen que en determinados círculos “está de moda” decir que se vota a Vox y renegar del PP, pero creen que a la hora de la verdad los ciudadanos sopesarán quién tiene verdaderas opciones de gobernar. Y en esa liga, insisten, sólo juegan Casado y Sánchez. En Génova también piensan que el debate les benefició con respecto a Vox, por mostrar “moderación sin achantarse” cuando había que dar la batalla ideológica.

CAMPAÑAS PARALELAS

El bipartidismo clásico ha desarrollado una campaña electoral similar, no sólo en la utilización de Vox para sus intereses -unos alertando de su auge y otros apelando a sus electores-, sino también en los caladeros donde los líderes acudían para pedir el voto. Tal es así que Sánchez y Casado han coincidido varias jornadas en la misma ciudad o en la misma provincia.

Sánchez y Casado ya coincidieron al elegir Sevilla como el enclave para abrir la campaña. Después, ambos volvieron a apostar por el País Vasco (en Vitoria mitinearon los dos), Asturias, Barcelona, la Región de Murcia, la Comunidad Valenciana y Madrid. Todo ello en una campaña recortada a ocho días por la reforma de la Loreg para casos de repetición electoral.

Lo que en el PP se definía con sorna como una “persecución” del presidente del Gobierno en funciones al líder popular, en el PSOE lo interpretaban como el resultado de hacer un análisis similar con respecto a los lugares donde los escaños bailan y no están cerrados para unos y otros.

En estos mítines, el jefe del Ejecutivo en funciones y el líder de la oposición se han mostrado en todo momento como los únicos que pueden desbloquear, pero con recetas distintas. Para el PSOE todo pasa por un gobierno progresista que debe ser facilitado por el resto de formaciones -incluso si fuera necesario del propio PP- y que desempeñe su labor mediante pactos puntuales con todos.

VOTO CONTRA EL “BLOQUEO”

De hecho, Sánchez ha asegurado que el 10-N la "disyuntiva" está entre un gobierno del PSOE o el bloqueo, donde se puede elegir entre un "mar de siglas". En esta línea, también ha apelado a que "ningún voto caiga en saco roto". A su juicio, el PSOE es el “único” que tiene proyecto para 10 años e ideas y equipo para llevarlas a cabo y hacer que España avance –frente al retroceso de otros– con un gobierno que garantice la estabilidad, la fortaleza y las propuestas progresistas.

Mientras, Casado se ha erigido en el líder “patriótico” que puede desalojar a Sánchez del Palacio de la Moncloa y ha descartado abstenerse ante el secretario general del PSOE. Según ha transmitido en campaña, en estas elecciones “nos jugamos la continuidad histórica de España” y que “se imponga la plurinacionalidad” de la mano del líder socialista. Es más, en sus actos recalcó una y otra vez que no está habilitado para dirigir España “quien no cree en la nación española”.

Su estrategia ha pasado por dejar claro que Sánchez es el verdadero adversario y por alertar de que el secretario general del PSOE volverá a “reeditar el Gobierno Frankenstein” con Podemos y nacionalistas. Para Casado, el jefe del Ejecutivo en funciones es “sinónimo de bloqueo” y sólo el PP puede sacar al país de la parálisis política.

Durante la caravana electoral, Casado ha cargado con dureza contra Sánchez por su “inacción” en Cataluña y ha convenido que “no está a la altura” de su puesto, hasta el punto de hacerle “responsable directo” de los posibles incidentes que ocurran en Cataluña en la jornada de reflexión o en las elecciones generales. En su caso, promete “poner orden” si recibe la confianza de los ciudadanos y tiene opciones de formar gobierno.

Además, también ha explotado la faceta “gestora” del PP. “España no va bien. Hay una crisis como la copa de un pino y sólo la niega Sánchez para intentar ganar dopado las elecciones”, llegó a declarar el presidente del PP, jugando así una de sus bazas principales contra un PSOE que, a su juicio, flaquea a la hora de solventar las dificultades económicas.

INALCANZABLES LOS 130

A pocas horas de que se abran las urnas el 10-N, en el PSOE son reticentes a hacer pronósticos sobre los escaños que obtendrán aunque no prevén ni una gran subida ni una gran bajada de escaños respecto a los 123 que obtuvieron hace seis meses.

En el Comité Electoral del PSOE, según varias fuentes consultadas por Servimedia, consideran que será inalcanzable la cifra de 130 diputados que pronostica la parte baja de la horquilla que atribuía a los socialistas el último sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

Están seguros de que van a ganar las elecciones e incluso ven probable subir algún escaño, pero creen que en ningún caso quedarán por debajo de lo que obtuvieron el 28-A en porcentaje de votos. En primavera, los socialistas lograron más de 7,4 millones de votos, el 28,68 % del total de papeletas.

En la dirección del PP piensan que existe "un clima favorable a dar el vuelco", sobre todo por los indecisos de Ciudadanos y Vox que a pie de urna puedan decantarse por el único candidato capaz de desbancar a Sánchez. Creen que están a 3 o 4 puntos del PSOE y su expectativa es superar los 100 escaños.

Sin embargo, otras fuentes populares advierten sobre el triunfalismo. Dan por hecho que aumentarán sus escaños -el 28-A lograron 66 diputados, tocando su suelo electoral- pero se muestran prudentes a la hora de dar una cifra. No quieren alimentar expectativas que conduzcan luego a los suyos a una decepción.

El Iglesias más “patriota” cierra campaña dispuesto a gobernar con Sánchez sólo porque confía “en España”
En el Pabellón 1 de Ifema -bastante lleno con casi 5.000 asistentes- Iglesias reiteró sus críticas de los últimos días al supuesto giro del presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, hacia la derecha, enumerando otra vez los guiños que le hizo al PP en el debate del lunes como antesala de un posible pacto, pero dio un giro a sus últimas intervenciones en la parte final de su discurso

“A partir del lunes vamos a dejar todos los reproches atrás y vamos a tender la mano al PSOE para formar un Gobierno progresista en el que haya representación de cada formación política en proporción al peso que tiene”, adelantó. Y aseguró que la gente le pregunta “por qué lo vamos a hacer, si ya conocéis a Pedro Sánchez”.

Una objeción que aceptó y resolvió a continuación apelando, una vez más en la campaña, a las bases socialistas: “Pedro Sánchez no se lo cree, pero sus votantes y sus militantes son de izquierdas y muchos de ellos nos van a prestar el voto el próximo domingo”. Según dijo, ellos saben que la única forma de que se lleven a cabo las medidas que desean es que Podemos esté en el Gobierno. Y, perdonándole un poco la vida a Sánchez, remató: “Por eso estamos dispuestos a gobernar con el PSOE, no por que confiemos en ellos, sino porque confiamos en España”.

El candidato de Unidas Podemos reiteró su tesis de que, si sale más fuerte de las urnas el 10-N y el PSOE más débil, a Sánchez “no le va a quedar más remedio” que pactar con ellos porque “la propia militancia socialista no le va a permitir que pacte con la derecha”, de forma que estaramos cerca de “ese gobierno de coalición histórico que, por primera vez, plantee que a los privilegiados hay que ponerles límites.

Iglesias se declaró “orgulloso” de quienes hace 40 años incluyeron los artículos sociales en la Constitución, texto que esgrimió como su “caja de herramientas” y “programa” para hacer frente a una recesión. Y remató su discurso con una enumeración 'in crescendo' que fue enardeciendo al auditorio,

En ella, definió a Unidas Podemos como la única fuerza política dispuesta a defender a los pequeños productores, a acabar con la casas de apuestas, a que los bancos devuelvan el rescate y otras medidas; la única fuerza política que defiende la Constitución en todo lo que se refiere a los derechos sociales y, finalmente, como “la única fuerza política patriota”, por su defensa del bien común, y de todos los pueblos de España.

Por eso, concluyó que “el voto de la patria, el voto de la gente, el voto de un pueblo que quiere democracia porque quiere poder para defenderse de los poderosos, es el de Unidas Podemos”. Con la arenga final: “Haced que entiendan de una vez lo que significa el sí se puede. El pueblo unido jamás será vencido”.

Iglesias comenzó su intervención volviendo al argumento inicial de Irene Montero en el mitin, que ya expuso en el debate de anoche, porque, según él, explicó el significado de la democracia, el instrumento de los que no tienen nada para enfrentarse a los que lo tienen todo”, porque “si la economía no está limitada por la democracia, entonces hay la dictadura del más fuerte”. De ahí justificó la necesidad de “organizarse en un Gobierno para enfentarse” a las multinacionales o al Ibex. Pero, como en los últimos días, Iglesias enjuició que “queda muy poco de aquel Pedro Sánchez” de finales de 2016 y la entrevista en 'Salvados'. “En la última campaña todavía quedaba algo”, admitió, cuando no se oponía a gobernar con Unidas Podemos, pero ya no.

Como esta mañana en Toledo, bromeó que, al decir Sánchez que sometió a la Fiscalía al Gobierno en una entrevista por cansancio, ello le hizo comprender “la importancia que tiene para Pedro Sánchez dormir”, porque “si está cansado, la separación de poderes se termina”.

La portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, Irene Montero, abrió el acto reiterando su mensaje principal de ayer en el debate de mujeres: que, si el resto de partidos renuncian a la política porque tiene que imperar la ley de la selva de la economía, “para qué se presentan a las elecciones”.

“¿Cómo no va a estar la ultraderecha en su salsa?”, preguntó. Reivindicó la necesidad de que esté en el Gobierno un partido que, no sólo en campaña, trabaje por los derechos de la mayoría social, y también insistió, ante la duda de por qué van a conseguir del PSOE ahora lo que no lograron en verano, en que “las cosas importantes no salen a la primera”.

Luego, el número 5 por Madrid, Rafa Mayoral, comenzó entonando un “de norte a sur, de este a oeste, la lucha sigue, cueste lo que cueste” y reclamó que “las instituciones metan en cintura a los fondos buitre”. Juantxo López de Uralde, por su parte, presentó a la candidatura como “la naturaleza que se defiende” después de las tristes imágenes del Mar Menor.

La número uno por Navarra y portavoz adjunta en el Congreso, Ione Belarra, preguntó si queremos dejar a nuestros hijos una sociedad en la que los matones de la clases sean elegidos delegados y se negó a que el PP “nos diga quiénes somos” porque, “aunque les joda”, este país habla también catalán, euskera, gallego y las lenguas de todos los inmigrantes que vienen.

También el secretario general del PCE, Enrique Santiago, proclamó que “los que vienen y trabajan aquí son compatriotas” y, en alusión a la revuelta de Chile, que “se acabó la sumisión de los pueblos”, además de enorgullecerse de los jóvenes que se rebelan contra la precariedad.

La cabeza de lista por Las Palmas, Victoria Rosell, se llevó una de las ovaciones de la noche al llevar al mitin la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que condena definitivamente al juez Alba y le priva de su cargo judicial por maniobrar junto al exministro de Industria José Manuel Soria para desacreditarla con falsas acusaciones. “¡No estás sola!”, coreó el público

El secretario de Acción de Gobierno, Pablo Echenique leyó una carta a un ficticio votante progresista que no iba a votar a Unidas Podemos sino al PSOE (“¡No, no!” dijo alguien en el auditorio), enumerando los puntos en los que estaría de acuerdo con él, le aseguró que el único voto que puede ayudar a conformar un Gobierno como el que desea es el de Unidas Podemos. “Apretar el botón morado también ayuda a dormir bastante bien por las noches”, remató.

La portavoz del Consejo de Coordinación de Podemos y cabeza de lista por Cádiz, Noelia Vera, calentó desde el principio al auditorio con un “¡Ay Pedrito, ay Calviño, qué mal os ha salido la jugada, aquí estamos Unidas Podemos, qué mal habéis calculado, amigos!”. Bromeó que a la hija de la que está embarazada le dice “qué maravilla que vas a nacer en el momento justo” y puso a toda la concurrencia en pie al cantar “¡no pasarán!”. Terminó arengando a los suyos con un “a por ellos, que son pocos y cobardes y no saben dónde se han metido”.

El coordinador federal de IU, Alberto Garzón, comenzó revelando que les acababan de comunicar que el expresidente de Brasil Luiz Inázio Lula da Silva acababa de salir de la cárcel, lo que saludó todo el público puesto en pie, y lo puso como ejemplo de que “sí se puede”. Pasando al PSOE, criticó que Pedro Sánchez les defina ahora como de extrema izquierda y no de izquierda como en abril, y -tras preguntar al auditorio si alguien se había movido en estos meses- coligió que es él quien les ve más lejos porque se ha desplazado hacia la derecha.

Al presidente también le advirtió: “Hay que intervenir el mercado, porque si no el mercado te interviene a ti, como ha pasado con Pedro Sánchez”. También dio por fracasado el supuesto intento del PSOE de dividirles y fragmentarles con la repetición electoral, algo especialmente relevante en su boca por haber tenido opiniones distintas de Podemos en algún momento de la negociación con los socialistas. Y terminó enardeciendo al auditorio con una promesa de república que la gente coreó con el típico “España mañana será republicana”

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, interpretó este viernes que “muchos socialistas catalanes se avergüenzan” del nuevo discurso que está empleando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y han quedado “huérfanos”, por lo que les anunció que Unidas Podemos no les va a fallar.

Colau, que gobierna en coalición con el PSOE, justificó su presencia en el mitin diciendo que “no hay mejor lugar para estar hoy” que Madrid, para rechazar los “discursos de odio” y “reivindicar el amor como el sentimiento más revolucionario”. “Nunca vamos a permitir que la política de trincheras, del conmigo o contra mí, nos divida a la gente común. Es una estrategia conocida de los de arriba dividir a los de abajo”.

Añadió que le duele como catalana que se use a Cataluña como “arma arrojadiza”, y, aunque reconoció que “no va a ser fácil salir de aquí”, insistió en defender el diálogo y la desjudicialización como única solución. Además, metió “por desgracia al socialismo” en el mismo saco que al PP, Ciudadanos y Vox por su reciente apuesta por la amenaza. “La gran decepción llegó”, añadió, “cuando hicimos a Pedro presidente” y “Pedro nos ha fallado” y “está comprando el discurso de la derecha también en Cataluña”. Así, interpretó que “muchos socialistas catalanes se avergüenzan” de ese discurso y han quedado “huérfanos”.

A la vez, criticó el unilateralismo de los independentistas sin tener a la mayoría de catalanes a favor de ello y su empeño en no ver más que la derecha, de la España “irreformable, porque ésa es una idea profundamente reaccionaria y de derechas”.

En materia social, reivindicó algunas de las medidas de su Ayuntamiento, como el operador energético municipal, el dentista gratuito y el 30% obligatorio de vivienda pública en cualquier promoción, y, dirigiéndose otra vez a “Pedro”, le espetó: “Sí se puede… si se quiere”.

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