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Muere a los 80 años Margarita Salas

Icono de la investigación en España.
"Sin investigación básica no hay desarrollo", dijo en junio pasado tras obtener el Premio Inventor Europeo 2019 por su trayectoria científica innovadora en genética y biología molecular.


Margarita Salas ha fallecido hoy en Madrid. / CSIC

SINC.- La investigadora Margarita Salas, una de las mayores científicas españolas del siglo XX, ha fallecido hoy en Madrid a los 80 años. Licenciada en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense de Madrid, fue discípula de Severo Ochoa,​ con quien trabajó en EE UU tras hacerlo con Alberto Sols en Madrid.

Junto con su marido, el también científico Eladio Viñuela, se encargó de impulsar la investigación española en el campo de la bioquímica y de la biología molecular dentro y fuera de nuestras fronteras.


El pasado junio Margarita Salas recibió en Viena el premio al Inventor del año 2019 en dos categorías

En la actualidad, Salas seguía trabajando en su laboratorio del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa. De hecho, el pasado junio recibió en Viena el premio al Inventor del año 2019, entregado por la Oficina Europea de Patentes, en dos categorías: logro de una vida y voto popular. Fue un doblete nunca antes visto en los 14 años de historia del galardón.

“El hecho de que a partir de una investigación básica, que es la que yo siempre he hecho, salga una aplicación biotecnológica de tanta importancia, es muy gratificante”, explicó entonces.

Entre los logros de su carrera, se encuentra el descubrimiento de la ADN polimerasa del virus bacteriófago phi29, que tiene una aplicación crucial en biotecnología: permite amplificar el ADN de manera sencilla, rápida y fiable. Por ello se usa en medicina forense, oncología y arqueología, entre otras áreas. Esta tecnología ha sido además una de las patentes más rentables del CSIC.

“Esta polimerasa se usa en todo el mundo y se aplica en análisis genético, forense y paleontológico, entre otros”, indicó Salas, tras recoger el premio. “Cuando uno tiene cantidades pequeñas de ADN, como un pelo hallado en un crimen o unos restos arqueológicos, esta ADN polimerasa amplifica millones de veces el ADN para poder ser analizado, secuenciado y estudiado”, añadió.

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