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Fregenal de la Sierra, el pueblo de la Kombucha


Laia Mataix Gómez.- EFEverde.- California y Fregenal de la Sierra (Extremadura) guardan pocos parecidos pero uno de ellos es un refresco milenario de origen asiático fermentado a base de té, la kombucha, que en el pueblo extremeño es la base de un negocio familiar, rural y ecológico que, además, emplea a mujeres del pueblo.
“No la hemos inventado en Extremadura, pero tampoco lo han hecho los surferos californianos”, explica a EFE Beatriz Magro, cocreadora de KOMVIDA, la empresa de kombucha instalada en Fregenal que ha conseguido que su municipio sea el pueblo con mayor índice de consumo por habitante de esta bebida en Europa.

Bebida milenaria

De hecho, se ha convertido en la marca española referente en producción y distribución de este refresco que, según la leyenda, fue descubierto por un emperador chino en su búsqueda del elixir de la vida eterna.
En realidad, se trata de una bebida probiótica rica en antioxidantes, vitaminas, ácido fólico y otros nutrientes y, entre sus beneficios, se le atribuye “mejorar el sistema inmunológico, limpiar de toxinas el cuerpo y mejorar la digestión”.
Cuatro ingredientes forman parte de su “fórmula mágica”: agua, té verde, azúcar de caña y ‘scoby’, una simbiosis de bacterias y levaduras.
Esta combinación consigue una bebida que “no es excitante, pero sí revitalizante, porque te da un plus de energía cuando la tomas”, asegura Magro.

Desde California hasta Extremadura


Bea y Núria, las creadoras de KOMVIDA.
El proyecto, lanzado junto a su mejor amiga Nuria Morales, empezó en 2016 cuando la primera inició un viaje alrededor del mundo con el objetivo de “encontrar algo que de verdad me llenara” y se convirtiera en un proyecto personal “para ponerlo al servicio del mundo”, resume.
La primera parada fue precisamente California, donde “como dice mi madre, me vino Dios a ver” porque le ofrecieron por primera vez una kombucha que en un primer momento rechazó al desconocer qué era pero “con una explicación de su origen y sus propiedades” se aventuró al fin a probarla “ya que allí estaba muy de moda y todo el mundo la consumía”.
La prueba “me encantó” porque “es una bebida natural y, si se hace bien, está muy rica y tiene muchas propiedades”, por lo que decidió que había encontrado su proyecto y a partir de ese momento sólo pensaba en “llevar la kombucha a España”.
Trabajó junto con Morales en su propia receta mientras seguía su viaje por el mundo y “continuaba recibiendo señales”, como le sucedió al llegar a Quito, la capital ecuatoriana, y encontrar allí el ‘scoby’.
Finalmente, a principios de 2017 las dos amigas lanzaron su empresa que ahora es la única de kombucha con el sello IFS de seguridad alimentaria en Europa, además de ser la primera de este producto en entrar en venta al por menor.

Rural, ecológico y de proximidad


Imagen cedida de las trabajadoras de la fábrica de KOMVIDA.
“Nuestra misión siempre ha sido ser accesible a todo el mundo”, lo que ha llevado a su empresa a “hacer un esfuerzo muy grande por ajustar el precio”, con la idea de que “no tienes que ser una friki del autocuidado personal para comprar y consumir una kombucha”, añade.
Todos los ingredientes usados en la receta de su kombucha, que cuenta con siete sabores de los cuales seis ya están en el mercado, son ecológicos, veganos y también de proximidad, a excepción del té, importado desde Asia, ya que en España no se cultiva.
Su cadena de producción no utiliza plástico, con todos sus restos biodegradables, y el envasado es artesanal y en vidrio, pues el compromiso de Magro y Morales, es con el medioambiente, además de con el empleo rural de su tierra y especialmente con las mujeres.
Ubicado en la provincia de Badajoz, el municipio de Fregenal de la Sierra cuenta con cerca de 5.000 habitantes y KOMVIDA tiene una plantilla de 21 personas, de las cuales el 90 % son mujeres del pueblo. EFEverde

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