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¿En qué mundo terrible estamos finalmente viviendo?

 10 años de la muerte de Saramago

¿Cómo ha sido posible encontrarnos con esta plaga de vuelta, después de haberla creído extinguida para siempre, en qué mundo terrible estamos finalmente viviendo, cuando tanto habíamos creído haber progresado en la cultura, civilización, derechos humanos y otras prebendas...? 
José Saramago. Racismo y xenofobia

El cuaderno del año del Nobel'

Este jueves, 18 de junio, se cumplen diez años de la muerte del escritor José Saramago, el primer portugués Premio Nobel de las letras.




José Saramago, premio NOBEL de Literatura 1998, nació en Azinhaga (Portugal) en 1922. En 1947 publicó su primera novela, Tierra de pecado. Saramago es dueño de un mundo propio, minuciosamente creado, libro por libro, y su obra lleva muchos años situándolo en el primer plano literario de su país. La celebridad y el reconocimiento a escala internacional le llegan con la aparición, en 1982, de su ya legendaria novela Memorial del convento, a la que siguió El año de la muerte de Ricardo Reis. El trabajo narrativo de José Saramago goza desde entonces de una admiración sin límites, que cada nuevo título va confirmando: La balsa de piedra (1986), Historia del cerco de Lisboa (1989), El Evangelio según Jesucristo (1991), Casi un objeto (Alfaguara, 1994), Viaje a Portugal (Alfaguara, 1995), Ensayo sobre la ceguera (Alfaguara, 1996), Todos los nombres (1999), La caverna (Alfaguara, 2001), El hombre duplicado (Alfaguara, 2003), Ensayo sobre la lucidez (Alfaguara, 2004), Poesía completa (Alfaguara, 2005) y Las intermitencias de la muerte (Alfaguara, 2005). .


Distinguido por su labor con numerosos galardones y doctorados honoris causa de todo el mundo, José Saramago logró compaginar sus viajes y su labor literaria con su amor a Lisboa y sus estancias en Lanzarote, lugares en los que reside alternativamente y donde lleva adelante su búsqueda artística de todo aquello que la historia no recoge, y que se ha sustraído al conocimiento del hombre. Algo que señala con justificada reiteración en Cuadernos de Lanzarote, verdadera autobiografía espiritual donde Saramago subraya las líneas maestras que guiaron su escritura.


José Saramago fue militante del Partido Comunista Portugués y estuvo comprometido en numerosas causas humanitarias. Recibió el Premio Camões, equivalente al Premio Cervantes en los países de lengua portuguesa.


Acho que na sociedade actual nos falta filosofia. Filosofia como espaço, lugar, método de refexão, que pode não ter um objectivo determinado, como a ciência, que avança para satisfazer objectivos. Falta-nos reflexão, pensar, precisamos do trabalho de pensar, e parece-me que, sem ideias, nao vamos a parte nenhuma.

José Saramago. Revista do Expresso, Portugal (entrevista), 11 de Outubro de 2008




Si a mí me mandaran colocar por orden de precedencia la caridad, la justicia y la bondad, el primer lugar se lo daría a la bondad, el segundo a la justicia y el tercero a la caridad. Porque la bondad, por si sola, ya dispensa la justicia y la caridad, la justicia justa ya contiene en si caridad suficiente. La caridad es lo que resta cuando no hay ni bondad ni justicia.


Palabras. José Saramago


Del Río: Espero que la confianza de Saramago en el hombre también se cumpla

Del Río: Espero que la confianza de Saramago en el hombre también se cumpla
Lanzarote (Islas Canarias, España), 18 jun (EFE).- Pocos libros han sido más citados en estos meses en los que una pandemia desconocida ha puesto patas arriba al mundo entero que "Ensayo sobre la ceguera" de José Saramago (1922-2010). Su mujer, Pilar del Río, concede que el Nobel portugués se anticipó al "mundo inhóspito" en que vivimos, pero sin dejar de recordar su pertinaz confianza en el ser humano.
"A ver si también la confianza que él tenía en los seres humanos se cumple", desea Pilar del Río en una entrevista con Efe realizada desde Lisboa, que pide contestar por escrito, porque una afonía le dificulta hablar con soltura.
Diez años después de la muerte en la isla española de Lanzarote del escritor portugués, su compañera reflexiona sobre el papel de Saramago en la literatura, sobre la conexión que estableció con el artista español César Manrique sin llegar a conocerlo, sobre hasta qué punto "Ensayo sobre la ceguera" se anticipó al caos de la Covid-19... Y puestos a recomendar voces sensatas a las que escuchar faltando Saramago, no lo duda: el papa Francisco y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.
Pregunta.- ¿Cómo resumiría una década sin Saramago?
Respuesta.- No es una década sin Saramago, es una década en la que su pensamiento y obra han estado circulando por el mundo, se reeditan sus libros, han aparecido textos nuevos, sus conferencias se leen y él es citado continuamente. Basta ver artículos periodísticos, editoriales o declaraciones públicas a lo largo de este tiempo de pandemia. "Ensayo sobre la ceguera", el primer libro que José Saramago escribió en Lanzarote, donde se mudó en 1993, ha sido una referencia continua.
P.- Viéndolo con la perspectiva del tiempo transcurrido, ¿qué supuso su pérdida para la literatura?
R.- Los autores no se pierden, no los autores que definen sus épocas. Mueren las personas, claro, y eso es un dolor para sus cercanos, pero el trabajo de los escritores continúa y es ahí donde nos encontramos y los encontramos. Y José Saramago está muy presente en el relato del mundo inhóspito que nos ha tocado vivir, sus distrofias avanzaron lo que está sucediendo. A ver si también la confianza que él tenía en los seres humanos se cumple...
P.- ¿Están sólidas la huella y la obra? ¿Qué papel juega al respecto la Fundación José Saramago?
R.- La Fundación es una institución de ámbito cultural, con sede en Lisboa, que trabaja cada día y ha conseguido, en sus doce años de vida, formar parte del concierto mundial, es decir, estar entre las instituciones con objetivos semejantes: la salud del mundo, el cuidado del medio ambiente, también la cultura, porque somos seres de pensamiento, con memoria y con sueños. Trabajamos con esos materiales, la dignidad del planeta, tan vapuleado, la de todos y cada uno de sus habitantes, todos con derechos humanos, todos indispensables, aunque haya tantos condenados por la voracidad del sistema.
P.- ¿Cree que alguien ha tomado el testigo de lo que representaba Saramago como conciencia crítica de la sociedad?
R.- Creo que cada escritor o intelectual hace lo que puede. Nadie ocupa el lugar de otro, cada uno encuentra y vive en su propio lugar. Y hay voces muy autorizadas en el mundo en estos momentos. Si quiere, y para no citarle escritores de un país u otro, le doy dos referencias mundiales, a las que se puede oír y se aprende: el papa Francisco y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dos voces que en estos tiempos de pandemia han dicho lo más sensato y humano: que hay que atender a los afectados, a todos, que tienen que vivir y atender a sus necesidades, dijo el papa en el Domingo de Misericordia, y que éste es un problema global, que necesita soluciones globales, insiste Antonio Guterres. Dos voces éticas imprescindibles para quienes tienen oídos y pueden, y quieren, oír.
P.- ¿No cree que, de alguna forma, durante esta pandemia, en determinados momentos, hemos vivido algunos pasajes del "Ensayo sobre la ceguera"?
R.- Absolutamente. Por eso ha sido tan citada. Un día en un pleno del Parlamento español se leyó una frase de ese libro, que algunos creadores de opinión y de crispación deberían aprender: en una epidemia no hay culpables ni responsables, somos todos víctimas.
P.- El pasado abril finalizaron en la isla de Lanzarote, silenciados por la pandemia, los actos conmemorativos del centenario del nacimiento de César Manrique. ¿Porque cree que Manrique y Saramago conectaron tanto?
R.- Conectaron sin llegar a conocerse. Porque ambos tenían como proyecto el bien común, que los seres humanos pudieran vivir con dignidad. Y porque los dos eran unos creadores grandes y generosos, dos ejemplos de vida.
Salvador Hernández


Artículos de Saramago en elmercuriodigital

https://www.elmercuriodigital.net/search/label/SARAMAGO




Artículos en Los cuadernos de Saramago

A las palabras hay que arrancarles la piel
A los jóvenes
A partir de los cincuenta se aprende muchísimo
A veces, la palabra lleva a zonas de penumbra
A veces, las víctimas tienen su cuota de responsabilidad
A veces pasa, se rompe la monotonía
A veces, una palabra basta
Abrir los ojos, una obligación
Amistades comunes
Anécdota sobre el apellido Saramago
Apenas tres milímetros de espesor
Apuntes sobre la democracia
BBVA Bancomer se encarga de vigilar conciencias
Bondad, justicia, caridad
Brindis de entrega del Premio Nobel
Burocracia, jerarquía
Capitalismo y neocapitalismo
Carta abierta a la solidaridad
Celebraciones conmemoración Declaración Derechos Humanos
Coleccionistas
Como peces enganchados al anzuelo
Cómplices y mentiras
Con frecuencia se ignora la causa de las decisiones
Conocer los errores para llegar a la verdad
Contra la tolerancia
Creadores de opinión, objetividad imposible
Cuál es la verdadera importancia de los acontecimientos
Cuándo se entra en la vejez
Cuánta ironía en las doctrinas
Cuánto cuesta producir un rico
Cuanto más viejo más libre, y cuanto más libre más radical
Cuidar la infancia
De convencer a los demás
De gurú no tengo nada
De la crueldad
De la felicidad
De las piedras de David a los tanques
De ser escritor
Decir las palabras a tiempo
Decir lo que uno piensa, vivir con coherencia
Dejar que el cuerpo siga la fatiga del espíritu
Déjate llevar por el niño que fuiste
Déjate llevar por el niño que fuiste (II)
Del arrepentimiento
Del pleno empleo al trabajo basura
Democracia formal, no sustancial
Democracia, una palabra desvirtuada
Derecho a la individualidad
Derechos Humanos y globalización son irreconciliables
Dignidad ante todo
Digo lo que pienso, soy honesto
Dios como problema
Discurso de aceptación del Premio Nobel
Disentir es un derecho
Donde...
Dónde están los abuelos
Educación e instrucción
El arte de la novela
El capitalismo no nos promete nada
El comprar y el vender, convertidos en razón de ser
El comunismo ¿ha muerto?
El cristianismo partió en dos la historia del mundo
El destino depende de nosotros
El destino, en parte depende de los demás
El destino, una caja abierta y cerrada a la vez
El diálogo, unica salida al conflicto armado colombiano
El discurso político casi siempre oculta algo
El estado actual de la cultura
El factor Dios
El fanatismo mercantilista nace de la apatía
El holocausto continúa
El imparable flujo de emigrantes
El libro, hacha que rompe y quiebra
El pasado no está muerto
El pensamiento
El pensamiento socialista, hoy
El peor mal tal vez esté en las palabras
El peor remordimiento
El poder abusa de la palabra democracia
El principio, continuación del final
El problema vasco es un problema histórico
El punto de vista lo determina todo
El que no tiene nada, lo inventa
El ser humano, la cosa más descartable
El ser humano no es bueno ni malo, son las circunstancias
El tiempo no se para
El verdadero saber
El voto en blanco
En defensa del pueblo palestino
En lugar de felicidad, prefiero armonía
Enseñar la historia desde el presente hacia el pasado
Enseñar la historia desde el presente hacia el pasado (II)
Escepticismo y movimiento antiglobalización
Escribir en primera persona
Escribir y leer para comprender
Especulación
Esta civilización se está acabando
Esta es una señal de alarma
Estamos ciegos
Estalla Oriente Próximo
Este mundo de la injusticia globalizada
Exigir y vigilar el cumplimiento de los Derechos Humanos
Fanatismo islámico
Frente al gregarismo, la necesidad de pensar por uno mismo
Globalización no es paz, es totalitarismo
Globalización, nueva forma de imperialismo
Globalización y derechos humanos
Hace falta una revolución ética
Hacer las cosas bien en esta vida
Hay biografía en todo lo que hacemos y decimos
Hay que borrar la utopía de la mente
Hay que formar las circunstancias humanamente
Hay que hablar
Hay que recuperar los ideales
Hay que revisar el significado de la palabra democracia
Identidad de los pueblos
Independencia periodística, una ficción
Infierno
Información y desinformación
Inmovilistas
Inocencia perdida
Intuir, más importante que saber
Ironía e indignación, receta contra el cinismo
La capacidad de autoengaño no tiene límites
La catástrofe nos espera
La caverna de Platón
La caverna de Platón, el mundo mediático de hoy
La ciencia, un espacio aislado
La cobardía de los hombres
La comunicación verdadera
La democracia es una fachada
La democracia no es el punto de llegada, sino el punto de partida
La democracia política está bloqueada
La dignidad, lo último que se debe perder
La falsedad de la institución democrática
La familia no es sagrada
La flor más grande del mundo
La gente corriente no interesa a nadie
La historia, aleteos de infinitas mariposas
La ignorancia se expande
La ilusión es necesaria para una vida normal
La inmortalidad, resultado de nuestras acciones
La izquierda, estancada en el pasado
La izquierda no ha de renunciar a sus ideas
La justicia
La ley del mercado, la gran amenaza
La libertad puede ser un espejismo, la democracia una tomadura de pelo
La manipulación de las conciencias ha llegado a un punto intolerable
La memoria es sagrada
La mentira como arma
La mirada oblicua
La mujer es más fuerte y generosa
La palabra frente a la imagen
La precariedad de las estructuras y de las ideas asentadas
La rapacidad de los gobernantes
La sinceridad, una máscara
La soberanía de Cuba debe ser respetada
La televisión desconecta la imaginación
La televisión, emociones a escala reducida
La televisión, un circo
La toma de conciencia, concepto de otra era
La Universidad
La vida, un juego provechoso para algunos
La vida, una noria
La vida, una sucesión de capas difícil de desenmarañar
Las cosas no son el nombre que se les da
Las democracias se van suicidando
Las fuentes de información, propagación alucinada de noticias
Las modas, una manera de mantener el flujo de mercado y su flujo de dividendos
Las nuevas tecnologías que nos van transformando en esclavos e ignorantes
Las ONG, una forma de limpiar conciencias
Las palabras, lo mejor y lo peor que tenemos
Las palabras, piedras puestas para atravesar la corriente
Las palabras también sirven para engañar
Las pequeñas memorias
Las tres enfermedades del hombre actual
Libertad
Limpiar las palabras
Lo obsceno no es la pornografía, sino que la gente se muera de hambre
Lo que cuenta es el trabajo de cada día
Lo que estamos haciendo por África es totalmente insuficiente
Los ancianos tienen mucho que decir
Los grandes errores provienen de las grandes convicciones
Los hijos no son como el padre, si acaso lo fingen
Los jóvenes, instrumentos del consumismo
Los políticos deben escuchar a los ciudadanos
Los que piensan y lo que piensan
Luchar
Manifiesto contra la guerra en Irak, Madrid, 15 de marzo de 2003
Manifiesto por la paz en Irak, Madrid, 20 de marzo de 2004
Mayor efecto que el aleteo de una mariposa
Menos esperanzas y más certezas
Miedo a perder el empleo, nueva forma de censura
Mirar desde todos los ángulos
Mitos periodísticos como el de la imagen y las mil palabras
Moda joven, un negocio
Moros en la costa
Mostrar lo que es obvio
Nacionalismo mal entendido
Navidad, una burbuja consumista
Neoliberalismo, mayor diferencia entre ricos y pobres
No a la pobreza, no a la injusticia, no a la crueldad
No conocemos la verdad de lo que pasa
No dar lecciones de moral
No es que no me guste internet, pero no lo uso
No hay línea que divida la verdad de la mentira
No juzgar los hechos sin tener en cuenta las circunstancias
No tomamos decisiones, son las decisiones que nos toman a nosotros
Nos quieren cambiar la realidad
Nuestra forma de vivir es errónea
Nuestras opiniones, resultado de la red de información en que nos movemos
Números globales
Olvido de la conciencia moral
Orden económico internacional
Organismos multilaterales secuestran la democracia
Padres e hijos, una guerra sin final
Padres e hijos, hablemos mientras podamos
Palabras, especie de polvo cósmico
Para qué sirve la comunicación
Para saber lo que la gente quiere, hay que preguntar
Pensar, leer y escribir
Pereza intelectual
Poder económico y democracia
Por qué, para qué, para quién
Por qué pensamos lo que pensamos
Por qué pensamos lo que pensamos (II)
Por qué sin signos de puntuación
Preocupado por los estadounidenses, no por Bush
Prestar atención a las personas que el tiempo nos trae
Primero, el ser humano
Privatización, que se privatice todo
Privatizar, arrebatar el patrimonio colectivo
Qué nos impide ver
Qué es un libro
Qué está ocurriendo con la emigración
Qué quiere decir votar en blanco
Quién ha firmado este pacto por mí
Quiénes somos, qué somos
Racismo y xenofobia
Refundar democracias
Regresar a la filosofía
Regresar a la filosofía (II)
Retomar la costumbre de preguntar
Reverencia y acatamiento, virtudes perversas
Sabemos más de lo que creemos, valemos más de lo que pensamos
Saber más, saber menos, qué es saber
Salir del laberinto
Se crece en la tristeza, en la reflexión, en el silencio
Servirse de los absurdos
Si mis libros pudieran cambiar el mundo el F.M.I. no existiría
Sobre la confesión de Günter Grass
Sobre Margarita Meira y Raúl Castells
Sociedad, unión entre sus miembros, no competencia permanente
Sólo los triunfadores
Sólo vale lo que la memoria retiene
Somos cuentos de cuentos contando cuentos, nada
Somos la memoria que tenemos
Somos la memoria que tenemos (II)
Somos loros los unos de los otros
Teléfonos móviles, usar o ser usados
Tenemos mala memoria
Todo es posible
Todos los días tienen su historia
Un estoico, adiós a Polanco
Un mundo más pacífico sin religión
Un optimista bien informado
Una inagotable esperanza
Una sociedad mejor
Usar bien las palabras
Utopía y esperanza, dos palabras que no me gustan
Vendrán por millones
Victoria y derrota
Vivimos en el paraíso de la palabra inútil y la imagen que no sirve para nada
Vivir y morir ingenuamente
Ya no hay periódicos, hay empresas periodísticas

https://cuaderno.josesaramago.org/

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