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El "trauma" del tono de piel: víctimas del colorismo

Ni clara ni oscura: una crítica personal al colorismo

Cuatro formas de apoyar a las personas que son víctimas del colorismo

Afroféminas.- Una profesora de la Universidad de Missouri llamada Antoinette Landor ha realizado una investigación entre miles de afroestadounidenses que sugiere que los prejuicios relacionados con el tono de la piel pueden conducir al deterioro de la salud mental y a las relaciones negativas entre los afrodescenientes. Antoinette, profesora asistente de desarrollo humano y ciencias de la familia, y destacada experta en colorismo, dice que la discriminación basada en el tono de piel juega un papel importante en la vida de los afrodescendientes.

“Durante mucho tiempo, el colorismo se ha considerado un ‘pequeño y sucio secreto’”, dijo Landor. “Nuestra investigación muestra la necesidad de desenmascarar las heridas del colorismo y promover la curación de las personas, familias y comunidades que sufren traumas por el tono de la piel”.

El estudio de Landor analizó el contexto histórico del tono de piel para crear el primer modelo para comprender el trauma del tono de piel. A través de este modelo, descubrió que los incidentes coloristas podrían conducir directa e indirectamente a efectos negativos en la salud y las relaciones interpersonales de los afrodescendientes. Esto se debe a incidentes coloristas que provocan reacciones de estrés traumático.

El modelo analiza el papel histórico y contemporáneo del colorismo y cómo impacta a los afrodescendientes. Si bien el colorismo tiene sus raíces en la esclavitud y el colonialismo, también se ha trasladado a la cultura popular dominante. Landor señala varios ejemplos en la cultura popular que ilustran el colorismo como el casting de Zoe Saldaña de piel clara para interpretar a Nina Simone de piel oscura; y las revistas retocando fotografías de Beyonce, Kerry Washington y otras para que parezcan más claras.

Landor señala las diferentes representaciones de Steph Curry y Lebron James en los medios deportivos como un ejemplo de cómo el sesgo sobre el tono de piel puede afectar la forma en que se habla de las personas. Landor señaló que los medios de comunicación han descrito a James a menudo como “el villano y un fanfarrón”, mientras que Curry, de piel más clara, se describía a menudo como “agradable y accesible”.

“Cuando un fenómeno no tiene nombre, las personas pueden dudar de lo que están experimentando”, dijo Landor. “Nombrar estas experiencias como trauma del tono de piel les da una voz para hablar sobre sus experiencias. Comprender el trauma del tono de piel también ayudará a los médicos y psicólogos a desarrollar herramientas para ayudar a curar estas heridas “.

Landor ofrece los siguientes consejos para ayudar a las personas a recuperarse del trauma del tono de piel:

  • Reconozca que el colorismo existe a través de encuentros individuales, institucionales y culturales y que ocurre entre razas.
  • Tenga conversaciones difíciles sobre las implicaciones del colorismo.
  • Identifique y defina las palabras que puedan causar un trauma en el tono de la piel y sea consciente de cómo esas palabras pueden afectar a los demás.
  • Crea a los demás cuando hablen sobre las implicaciones traumáticas del colorismo que están experimentando.

El estudio aparece en Perspectives on Psychological Science . Shardé McNeil Smith, profesora asistente de estudios afroamericanos en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, es coautora del estudio.


Ni clara ni oscura: una crítica personal al colorismo


Han sido muchas las ocasiones que he comparado el tono de mi piel con el de alguien más… ¿qué sentido tiene esto? ¡No lo sé! ¡Tal vez ninguno! Entonces, ¿por qué lo hago? Quizá espero que la certeza de mi origen se encuentre ahí, entre los poros y los vellos.
Ilustración de Makenna Roy

Cuando era pequeña, me excluían de los juegos y los espacios recreativos por ser negra. Yo lo único que hacía era llorar y correr a los brazos de mi mamá quien, sintiendo mi dolor me apapacha fuerte y a veces derramaba lágrimas conmigo.

Con el tiempo entendí que no lloraba por tener la piel oscura, lloraba por las consecuencias que esto traía consigo; sentirme rechazada, anormal, no merecedora.

Cuando decidí aceptarme negra y trabajar activamente desde esa enunciación, comencé a recibir comentarios de personas que me decían: “pero tú no eres negra, sólo eres morena! ¡Ay! cada vez que escucho esto la rabia y la frustración se apodera de mí, quisiera gritar y hacerles entender que ese argumento de nada me sirve, pues no me ha blindado de tratos racistas y discriminatorios.

El tono de mi piel me coloca en diferentes situaciones según el contexto en el que me encuentre. Por ejemplo, hace un par de años participé en una colectiva de mujeres afro en la que una de las discusiones más frecuentes eran acerca de los beneficios o perjuicios de tener cierto tono de piel… que si las de piel clara eran menos oprimidas, que si las más oscuras sufrían más, etcétera.


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