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El futuro del periodismo radica en una mayor comprensión de los números y las estadísticas

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Luba Kassova, narradora basada en evidencias y directora de la consultora de estrategia de audiencia AKAS, además de autora de Las perspectivas perdidas de las mujeres en las noticias y de Las perspectivas perdidas de las mujeres en las noticias covid-19, ha analizado la frecuente falta de confianza de los periodistas para relacionarse con los números. Tan esencial en esta época de pandemia y de crisis climática en la que vivimos.


“No soy una persona de números” suele ser una frase que Kassova cada vez escucha más de boca de los periodistas. “Cuando los periodistas no se involucran lo suficiente con los datos facilitados por científicos o por políticos son incapaces de hacer preguntas interesantes sobre la razón de ser de los anuncios de nuevas medidas políticas. Lo que es aún más preocupante es que no pueden hacer que los políticos rindan cuentas de las políticas que son potencialmente dañinas para grupos específicos: ancianos, mujeres, grupos minoritarios, madres solteras, adolescentes u otros”.

Lo mismo pasa con los datos relacionados con el covid, asegura. “Si no son capaces de analizar los datos, sus informes sobre el tema no podrán proporcionar narrativas convincentes para contrarrestar la creciente desinformación contra las vacunas, basada en anécdotas emocionalmente estimulantes, pero fácticamente inexactas. Con demasiada frecuencia, los periodistas simplemente se centran en deshacer las narrativas existentes sin generar otras nuevas”. Un problema que, según ella, se agrava en países como Bulgaria, con una de las tasas de mortalidad por esta enfermedad más alta de la UE, con poca libertad de prensa y con altos niveles de dependencia de la política, “un escenario perfecto para la proliferación de la desinformación”.

Existe una gran necesidad de que más periodistas a nivel mundial se sientan cómodos con las estadísticas, especialmente en el contexto de una historia global aún más grande, como ocurre con la crisis climática. En su artículo titulado conmovedoramente “Si aún no eres un reportero climático, lo serás: la cobertura sobre el covid-19 ofrece lecciones para informar sobre la crisis climática“, Wolfgang Blau, investigador de la RISJ, sostiene que todo periodista debería aprender a cuestionar hechos científicos básicos relacionados con el cambio climático y rastrear algunas métricas. La razón, a su juicio, es porque “la historia climática pronto impregnará todos los aspectos de la vida de las audiencias. Es fundamental que se les ofrezca formación en análisis de datos”.

La formación en datos, esencial para el futuro del periodismo.

Un regalo que las escuelas de periodismo pueden otorgar a los futuros periodistas es brindarles capacitación que los ayude a desarrollar el amor por los números para complementar su amor por las palabras. Según Zahera Harb, líder del grupo de estudios de periodismo internacional en el Departamento de Periodismo de City University, cada historia tiene el potencial de profundizarse a través de las estadísticas. “Algunas cifras apoyan la historia y otras contrarrestan lo que se ha dicho, pero todas representan un elemento importante de una historia basada en la evidencia”, afirma.

Si desarrollar el amor por los números es algo lejano para los periodistas, las escuelas de periodismo deberían al menos equipar a los periodistas con habilidades básicas de Excel (como lo hace el centro mencionado) y con la capacidad de reconocer las preguntas que necesitan hacer para obtener las estadísticas que sustentan su historia.

Pero más allá de eso, los periodistas se benefician al desarrollar la confianza para trabajar en colaboración con analistas de datos y estadísticos. Según la profesora Denise Lievesley, tanto el periodismo como la estadística le dicen la verdad al poder: “Las estadísticas, como el periodismo, sirven para empoderar”. Así, las salas de redacción más pequeñas no pueden permitirse el lujo de contar con estadísticas integradas y clientes potenciales de visualización, por lo que contratan cada vez más a periodistas que pueden trabajar con desarrolladores, analistas de datos, especialistas en visualización, estadísticos o codificadores. E, incluso, incorporan estas habilidades dentro de sus propias habilidades periodísticas de narración tradicional y de verificación de hechos.

“Me sorprende que el tan necesario matrimonio de palabras y números no solo aumenta la confianza de los periodistas para contar historias poderosas basadas en la evidencia, sino que también aumenta su capacidad para crear narrativas que realmente desafíen las de los políticos”, aclara Kassova. Añade también que “la colaboración sistemática entre el periodismo y la estadística equipara a los periodistas con la lente de datos críticos necesaria para informar sobre las historias existenciales de nuestro tiempo. El uso de datos en la narración por defecto no solo elevará el trabajo personal de los periodistas y el perfil de la profesión, sino que también aumentará la confianza de la audiencia en el periodismo. Y, a través de ósmosis, fortalecerá la democracia”, concluye la autora.

 

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