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Jane Goodall: La ganadería intensiva que desempeñan las macrogranjas “amenaza” el medio ambiente, la salud humana, la economía rural y el bienestar anima

-“Los purines animales almacenados en balsas a cielo abierto emiten gases nocivos, incluido el amoníaco, y hay vertidos que contaminan la tierra y el agua”
-Gran parte de las empresas ganaderas generan poco empleo de calidad, al estar automatizadas y competir “para producir alimentos baratos utilizando pocos trabajadores mal pagados”
-“El uso estandar de antibióticos en las granjas industriales, simplemente para mantener vivos a los animales, permite que las bacterias desarrollen cada vez más resistencia; muchos antibióticos ya no son útiles para tratar enfermedades humanas”
 

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La ganadería intensiva que desempeñan las macrogranjas “amenaza” el medio ambiente, la salud humana, la economía rural y el bienestar animal, según ha aseverado la primatóloga británica Jane Goodall a propósito del debate que hay en España sobre este modelo.

Goodall, una celebridad en el mundo de la conservación desde que en la década de 1960 trabajara y conviviera con chimpancés en Tanzania, ha alegado que sigue una dieta “mayoritariamente vegana”, desde que conoció el impacto socioambiental de la producción industrial de carne y el “cruel confinamiento de las vacas lecheras y las gallinas ponedoras”.

En su escrito, la primatóloga de 87 años asegura haber leído acerca del debate que se está produciendo en España en torno al impacto ambiental, social y climático de la ganadería intensiva, y se ha pronunciado al respecto a través de la filial española de la organización que lleva su nombre, el Instituto Jane Goodall, que ha emitido hoy un comunicado.

El escrito repasa algunas de las consecuencias que las macrogranjas acarrean para el medio ambiente, como la huella hídrica y de CO2 de “convertir la proteína vegetal en animal”, la deforestación que implica el cultivo para piensos, o los purines, “un problema importante en España, uno de los principales productores de carne de cerdo del mundo”.

“Los purines animales almacenados en balsas a cielo abierto emiten gases nocivos, incluido el amoníaco, y hay vertidos que contaminan la tierra y el agua”, ha recalcado Goodall, que también es Mensajera de la paz de la ONU y Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica.

La etóloga ha recordado además las amenazas que la ganadería industrial a gran escala puede comportar para la sociedad, especialmente en zonas rurales, donde afirma que gran parte de las empresas ganaderas generan poco empleo de calidad, al estar automatizadas y competir “para producir alimentos baratos utilizando pocos trabajadores mal pagados”.

Por otro lado, la salud de las personas podría verse comprometida por este modelo de producción alimentaria, según Goodall, quien apunta que “muchas enfermedades zoonóticas también se originan en granjas industriales donde se hacinan los animales”, y además subraya el riesgo de que incremente la resistencia humana a los antibióticos.

“El uso estandar de antibióticos en las granjas industriales, simplemente para mantener vivos a los animales, permite que las bacterias desarrollen cada vez más resistencia; muchos antibióticos ya no son útiles para tratar enfermedades humanas”, explica.

Por último, Goodall ha defendido la capacidad de sentir emociones “como el miedo, la desesperación y, por supuesto, el dolor” de las vacas, los cerdos, las aves de corral y otros animales de granja, que son “incapaces de expresar su comportamiento natural o de escapar del cruel destino que se les impone”. EFEverde


 

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