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20 años en un campo de concentración no son nada

OPINIÓN de Carlos Luna Arvelo

Podría llamarse Ahmed, Yaser, Abdallah o kalid, pero se trata de Hassan. Para ser más precisos de: Hassan Mohammed Salih Bin Attash.

Su lugar de nacimiento pudo haber sido: Riad, Dammam, Makkah o Medina, pero Hassan nació en Jeddad. La segunda ciudad más grande que está enclavada en los 2.240.000 Km cuadrados que conforman la geografía del país más extenso de la península arábiga. Es la segunda ciudad más importante después de la capital del país, y el lugar donde está ubicado el segundo puerto marítimo más grande y concurrido del Medio Oriente. Parece que no se fundaron muchas ciudades en estas geografías tan extensas.

Se trata de uno de los casi 800 detenidos que desde el año 2002, en el marco de la guerra contra el terrorismo de George Bush y su país, comenzaron a ser retenidos en la Bahía de Guantánamo desestimando la Convención de Ginebra.

Al día de hoy, transcurridos 20 años de la creación de lo que cualquier historiador de nuestros días calificaría de “campo de concentración moderno” quienes insiste en imponer su modelo de “democracia” y de libertades al mundo, mantiene aún 40 prisioneros en Guantánamo.

¿Pero qué pasó con Hassan?. Bueno Hassan fue hecho prisionero en Guantánamo cuando apenas tenía 17 años, por lo que puede considerarse el prisionero más joven de esta base militar estadounidense. Acaba de recibir hoy, ya cumplidos sus 37 años de vida, una orden de liberación. No porque haya cumplido una pena, ni muchos menos, porque nunca fue acusado de nada.

Fue capturado, junto a su hermano, en una operación secreta de los servicios pakistaníes, entregado a los EE UU y señalado de participar en las acciones del 11 de septiembre de 2002, pero nunca fue acusado de ningún delito.

Apuesto a que alguno de los que leen estas notas recordarán aún las “armas de destrucción masiva de Hussein” por las que los Estados Unidos y sus aliados hicieron la guerra contra Irak, destrozaron a este país y asesinaron a su gobernante. Nunca aparecieron las tales armas de destrucción masiva porque no existían, pero recordemos que a partir de esta guerra se comenzó a justificar de forma abierta la tortura, el asesinato de todo sospechoso y se empezó a ensayar los mortíferos ataques con drones.

A pesar de que en Guantánamo permanecen menos de 40 prisioneros, la mitad de ellos han obtenido una orden provisional que permite su traslado de este centro, pero la mayoría no terminan de hacerse efectivas, por las complicaciones que supone.

Quizás en un tiempo no muy lejano a Netflix se le ocurra hacer una serie sobre Guantánamo y comencemos a ver desde las pantallas supuestas ficciones sacadas de la misma realidad, en un mundo donde la realidad supera con creces a cualquier ficción imaginable.

Carlos Luna Arvelo.

@carlosl06642887

Blog del autor: https://t.co/BlZ2DoYEha




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